Leiva en Madrid en 2016

Leiva, su Lady Madrid y todo el Palacio de los Deportes

Hacía mucho que no dejaba tanto tiempo el blog «abandonado», salvo previo aviso. No, no me he tomado unas vacaciones blogueras (al menos no intencionadamente). Simplemente, he estado muy ocupada (eso de parar no va conmigo). Así que hoy retomo el blog para contarte, con cierto rubor por el retraso, cómo fue mi último concierto de 2016. Y es que Leiva y su «Leiband» estuvieron espectaculares el pasado 30 de diciembre en el Palacio de los Deportes de Madrid.

Ya sé que ha pasado más de un mes desde el concierto que te voy a contar hoy. Como más de un mes habrá pasado desde la fecha de celebración del siguiente que te contaré. Desde entonces, no he ido a más, pero lo haré. Y espero que la dilatación temporal entre espectáculo y crónica sea mucho más reducida próximamente, así que sin más dilación, que dé comienzo la crónica.

Leiva se corona en Madrid

Para empezar, pocos pueden decir que hayan llenado un palacio con miles de personas en un show bajo demanda. Sí, eso es. Dentro del programa Juntémonos, con el sistema fanfunding, fueron los seguidores quienes sacaron este concierto adelante con sus votos. Yo nunca he sido una gran fan de Leiva, ni siquiera de Pereza; sin embargo, reconozco que el último trabajo discográfico del madrileño, Monstruos, cuando menos, ha llamado muchísimo mi atención.

Así es que hace bastantes meses, tantos que no recuerdo, adquirí mi entrada para ver a Leiva y su «Leiband» en acción en el Palacio de los Deportes de Madrid. Con tanto, tanto tiempo de antelación, que cuando se acercó la fecha, ni siquiera recordaba que tuviera entrada de grada.

Morgan, otro gran descubrimiento

Gracias a Quique González, el año pasado conocí a la banda Morgan, otro gran descubrimiento musical de 2016. Por eso, para mí fue una grata noticia que fueran éstos los encargados de abrir el concierto de Leiva el pasado 30 de diciembre en el Palacio de los Deportes de Madrid.

Se me hicieron cortísimos los minutos que tardaron en regalarnos ese puñado de canciones tan personales. Aunque, he de reconocerlo, me faltó Volver, desde mi punto de vista, la canción estrella de la banda madrileña.

Una vez se hubieron marchado los más que correctos teloneros, Leiva se hizo esperar muy poco para hacer su entrada en escena.

Madrid se rinde ante Leiva

Y a pesar de que, como decía, nunca fui especialmente de Leiva, el concierto me pareció una animalada de cabo a rabo. Me encantó. Y sí, también se me hizo más que corto. Estaba con los ojos bien abiertos, no me quería perder nada. De vez en cuando, me atrevía a sacar el iPhone para capturar alguna escena, algún juego de luces perfecto, tanto público concentrado. O, simplemente, capturar algunos fragmentos de vídeos, donde se escuchaba, sobre todo, a una multitud emocionada, que no se dejó de escuchar en ningún momento del genial espectáculo que estábamos presenciando.

Cayeron algunas canciones de Pereza, todo sea dicho, pero no muchas. Y, ¿sabes?, me gustó mucho un detalle de la noche: en las lentas, veía luces blancas por todo el recinto. Muchísimas lucecitas blancas, como luciérnagas, alumbrando el Palacio de los Deportes de Madrid.

Hacia el final del concierto, el protagonista de la noche pidió que guardáramos los móviles, que disfrutáramos a través de nuestros propios ojos, que quería batir un récord, decía; a ver si quince mil personas éramos capaces de estar así tres o cuatro minutos. Y le tocó el turno a Lady Madrid. Y, entonces, se hizo el milagro: ya no había luces blancas, sino amarillas. ¿Mecheros? ¿En serio? ¿En pleno siglo XXI? Como lo lees. Mecheros. Y me encantó verlo.

Siento no recordar muchos detalles, ya que no estoy muy puesta en la música de Leiva. Y, claro, que también hace bastante de aquel concierto.

Y me lo quería perder

Sí, sí. En mi época de desconexión conciertil, dos conciertos en dos días era demasiado. Te recuerdo que el día anterior estuve disfrutando a Quique González en el mismo recinto. Y lo que menos me apetecía, contrariamente a lo que siempre he sido yo, era ir sola. Un angelito del camino de la vida me acompañó. Benditas casualidades. Sin embargo, a último momento nos separaron por eso que te conté de que no sabía que tenía pista. Pero lo bueno, lo que tenía que ocurrir ocurrió.

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