Primera fila
Como buena melómana, mi sitio favorito para disfrutar de un espectáculo es, casi siempre, esa privilegiada ubicación que es la primera fila, desde donde todo se vive con mucha más intensidad y las emociones se manifiestan en forma de lágrimas y piel de gallina, síntomas que indican que lo presenciado merece ser contado.
Los Miserables: la tercera y última vez
Se apagan las luces. Una voz por megafonía recuerda la prohibición de grabar, nos traslada al siglo XIX y presenta al maestro. Empiezan a sonar los primeros compases. Máxima emoción y expectación. Ya sé que mi atención durante las próximas tres horas estará puesta sobre el escenario. Se sube el telón. Comienza Los Miserables.
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