El backstage que nunca fotografié
Tuve la cámara colgada del cuello toda la noche y no hice ni una sola foto. Hay noches que prefiero guardar solo para mí.
Tuve la cámara colgada del cuello toda la noche y no hice ni una sola foto. Hay noches que prefiero guardar solo para mí.
Lo encontré ordenando una caja que llevaba años sin abrir: un cuaderno lleno de horarios, cuentas mal hechas y una letra que apenas reconozco como mía.
Guardo, sin ningún criterio aparente, billetes de trenes que ya no circulan, de ciudades a las que ya no viajo por trabajo. No sé bien por qué.
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