La noche en que el teatro se quedó en silencio

La noche en que el teatro se quedó en silencio

Hay un segundo muy concreto en cualquier teatro que siempre me impresiona. Las conversaciones se apagan, las últimas personas encuentran su asiento y las luces empiezan a bajar.

Todavía no ha ocurrido nada y, sin embargo, ya está ocurriendo todo.

Durante unas horas, cientos de desconocidos aceptan mirar en la misma dirección y dejarse contar una historia. Da igual lo distintos que sean fuera de aquella sala: durante ese tiempo comparten los mismos silencios, las mismas risas y, a veces, incluso las mismas lágrimas.

Aquella noche pensé que quizá una de las cosas más extraordinarias del teatro no sucede sobre el escenario, sino justo enfrente de él.

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