Mi vida de gira

Esas noches en que la música es perfecta

Hoy me toca escribir sobre uno de los mejores conciertos en los que he estado: el de Andrés Suárez y Funambulista el noviembre pasado en Galileo Galilei.

Andrés Suárez y Funambulista en Galileo Galilei

 

7 de noviembre. Galileo Galilei. Casa. Lo que sucedió allí aquella fría noche de noviembre fue uno de los mejores conciertos que he tenido la suerte de disfrutar.

Las expectativas, ciertamente, eran muy altas: dos de mis músicos favoritos del panorama actual español se juntaban sobre un mismo escenario, compartiendo canciones, voz con voz, mano a mano… Sí, me refiero al recital de Diego Cantero (Funambulista) y Andrés Suárez, acompañados por Alejandro Martínez y Marino Sáiz, a los teclados y al violín, respectivamente.

No tengo palabras que describan lo que sentí al escuchar a dos voces las canciones de ambos, una canción de uno en boca del otro y viceversa, las versiones e incluso los momentos íntimos en que alguno de los dos salía sin el otro al escenario para deleitarnos con alguno de sus temas… La complicidad era palpable.

Pusieron una banda sonora de excepción a esa mesa con amigos, a esas cervezas, refrescos y cruasanes de jamón y queso; a esas «galletitas XXL», esos quicos y panchitos —quien haya ido a Galileo Galilei alguna vez debe saber de qué estoy hablando—; a esa noche que se esperaba genial y acabó por ser perfecta.

Me emocioné con Sólo luz, Ya verás y Fiera, de Diego; también con Imagínanos, Más de un 36 y La vi bailar flamenco, de Andrés. Lloré de la risa en algunos momentos, como en No te quiero tanto, cuyo final, me atrevería a decir que improvisado, fue muy peculiar. No salí de mi asombro durante toda la interpretación conjunta de Burbujas de amor, de Juan Luis Guerra, y La bien pagá’, que popularizó Miguel de Molina, pero que, según Wikipedia, su composición pertenece a Ramón Perelló y Ródenas. Lo importante del asunto: ¿te los imaginas cantando estos dos temas? Yo no me lo habría creído si me lo hubieran dicho antes. Y fue tan, pero tan bonito…

 

 

En la lista de reproducción de mi canal de YouTube que he hecho de este concierto, tienes todos los vídeos que filmé aquella noche; con el de La bien pagá’ tuve un pequeño incidente y, por eso, no lo subí.

Y, por supuesto, acabé en pie, cantando, gritando, junto al resto del público, un final apoteósico protagonizado por dos canciones, una de cada uno: Lo malo está en el aire y Como un idiota.

Fue un concierto precioso y disfruté muchísimo. No sé si es el mejor al que he ido en toda mi vida, pero, desde luego, está en mi Top 3. Como ya puse más arriba, las expectativas eran muy altas, pero las superaron con creces.

Nos vemos on the road. Feliz vida.

Deja un comentario