Los Miserables después de Waterloo

Los Miserables después de Waterloo

Hay historias que terminan cuando cerramos el libro y otras que parecen empezar precisamente entonces. Los Miserables lleva mucho tiempo acompañándome de formas distintas: primero desde la música, después desde el escenario y finalmente desde las páginas de Victor Hugo.

Leer la novela después de conocer tan bien el musical cambia por completo la experiencia. Aparecen personajes, silencios y contradicciones que en escena apenas tienen unos segundos para respirar. También cambia la manera de mirar aquello que ya creíamos conocer.

Waterloo es uno de esos lugares inesperados del libro. Una larga desviación que, al principio, parece alejarnos de todo y que poco a poco empieza a revelar por qué Hugo necesitaba llevarnos hasta allí.

Quizá eso sea parte de lo que más me fascina de ciertas historias: que siguen creciendo cuando creemos que ya nos las sabemos.

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