Cuando una melodía aparece sin avisar y decide quedarse
Las ideas tienen un sentido del horario bastante discutible.
No suelen aparecer cuando estamos sentados delante de una libreta perfectamente abierta esperando a que ocurra algo. Aparecen conduciendo, en la ducha, medio dormidos o mientras estamos haciendo cualquier tarea que no permite escribir absolutamente nada.
Entonces empieza la negociación: repetimos mentalmente cuatro notas convencidos de que será imposible olvidarlas.
Naturalmente, cinco minutos después no recordamos ninguna.
Quizá por eso las notas de voz del móvil estén llenas de melodías tarareadas a horas absurdas. Algunas nunca llegarán a ninguna parte. Pero de vez en cuando una de ellas decide quedarse.
