Aquella entrada que guardé durante catorce años
Estaba buscando otra cosa cuando apareció.
Una entrada vieja, doblada por las esquinas y con la tinta bastante más clara de lo que yo recordaba. Habían pasado catorce años desde aquella noche y, sin embargo, durante unos segundos pude recordar perfectamente cómo me sentía antes de entrar.
No conservo todos los objetos del pasado. Ni siquiera quiero hacerlo. Pero algunos consiguen quedarse porque dejan de ser simplemente cosas y terminan funcionando como pequeños accesos directos a nuestra propia memoria.
La entrada probablemente no vale nada. Para mí, en cambio, contiene una noche completa.
