Por qué seguimos volviendo a las canciones que nos rompieron
Todos tenemos canciones que sabemos exactamente dónde nos llevan.
Basta escuchar unos segundos para que aparezca una habitación, una persona, una ciudad o una versión de nosotros mismos que creíamos haber dejado atrás. La música tiene esa capacidad extraña de conservar recuerdos sin pedirnos permiso.
Lo curioso es que incluso cuando una canción está asociada a algo doloroso seguimos volviendo a ella. Quizá porque con el tiempo deja de pertenecernos únicamente por aquello que ocurrió y empieza a formar parte de todo lo que vino después.
Tal vez no volvemos para sentir lo mismo. Tal vez volvemos precisamente para comprobar que ya no somos exactamente aquella persona que la escuchó por primera vez.
