Mi vida de gira

Víctor Heredia en Madrid: infancia y familia

No me dejan darme un respiro. ¿Cómo lo voy a hacer con semejantes oportunidades conciertiles? Hoy te cuento el concierto que nos cantó Víctor Heredia el pasado 13 de noviembre en la sala Galileo Galilei de Madrid. En este caso, iba acompañada por la familia. Cómo no, si le conocí por ellos. Cómo no, si le vivieron tanto.

Víctor Heredia en Galileo Galilei

 

Echando la vista atrás

No sé si lo sabes, yo nací en Buenos Aires. Detrás de eso hay una historia de varias generaciones de inmigrantes en la misma familia. Muchos de sus miembros se criaron con la música de Víctor Heredia, entre otros. Y ante la terrible situación política, militar y civil que atravesó Argentina en los años 70 y 80, muchas de sus canciones eran mucho más que eso. Eran himnos.

Mis primeros recuerdos de Víctor Heredia son de haberme criado con su música. Especialmente con un disco en directo que compartía con León Gieco. Mi primer concierto suyo fue en 2001 junto a León Gieco y Mercedes Sosa en un teatro de la Gran Vía madrileña. Creo que desde entonces no volvió a Madrid, pero no me atrevería a asegurarlo.

Así que cuando vi en la programación de noviembre de casa Galileo que tocaría allí, pasé la noticia. Y allí que fuimos.

Víctor Heredia en casa Galileo

Fue un concierto íntimo. No éramos muchos, tal vez debido a que Heredia nunca promocionó demasiado su música a este lado del charco. Es más, se adivinaba por los acentos que se escuchaban que casi todos los que habían ido a verle eran compatriotas suyos o, como en el caso de mi padre y mis tíos, españoles que habían pasado muchos y cruciales años de su vida en Argentina.

No es que no sea consciente del paso del tiempo, pero me sorprendió constatar la evidencia de éste al ver a Víctor Heredia salir al escenario. Y, claro, habían pasado 15 años desde la última vez que le vi sobre un escenario.

Otro concierto en familia, como aquél.

El argentino tocó un total de 16 canciones aquella noche. Me faltó Supongamos, que sería mi favorita si tuviera que quedarme con una. A mi padre creo que le faltó El viejo Matías.

Sin embargo, el repertorio fue muy acertado. Nunca he sido una gran conocedora de su obra, más allá de las canciones que me ponían mis padres, y me sabía exactamente la mitad del repertorio.

Me encantó echar la vista atrás, muchos años atrás, con canciones como Mara, mítica en su dueto con Serrat, Dulce DanielaComo la cigarra, de María Elena Walsh (con cuya música también me crié en tiempos aún más lejanos).

Pero más me encantó ver la emoción de mis acompañantes y, por ende, la mía propia, con Informe de la situaciónSobreviviendoTodavía cantamos. Estas canciones marcaron un antes y un después en la Historia argentina. Y creo que en la de mi familia también.

 

 

Una noche de recuerdos

¿Las otras dos que conocía? Ojos de cielo, con la que Víctor Heredia y sus músicos abrieron el concierto, y Razón de vivir. Con la presentación de los músicos en la parte instrumental de ésta última sí que volví a la infancia… Escucho el disco y veo el vídeo del momento y es casi igual. Al menos, Ricky Zielinski sigue siendo su bajista. Y, claro, se me escapó un «¡Víctor Heredia!» al más puro estilo Gieco.

También le puso música y voz a unos versos de Atahualpa Yupanqui en El adiós. Nos contó algunas anéctotas, por ejemplo con Mercedes Sosa, y nos confesó que al día siguiente iría a visitar a Luis Eduardo Aute.

Para ver todos estos momentos y el resto de canciones que me he dejado en el tintero, visita este enlace con el concierto completo.

Pues sí, fue una noche de recuerdos.

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