Mi vida de gira

Txetxu Altube: de Dublín a Torrelodones

Ya te he contado cuánto me gusta la sala Babel de Torrelodones, por muchos motivos, además de tenerla al lado de casa. También tenía muchas ganas de volver a ver a Txetxu Altube en directo desde el último concierto, compartido con Nacho Campillo. En especial, quería verlo en el formato que prometía la sala: acústico e íntimo. Sabía que me iba a encantar, pero el cantautor madrileño superó con creces todas mis expectativas.

Txetxu Altube en Babel Torrelodones

 

Vale, puede que 17 días sin conciertos no sean tantos, pero para mí se han convertido en una eternidad. Por un lado, me ha venido bien descansar de tanto ajetreo, pero, por el otro, rabiaba por dentro sabiendo todo lo que me estaba perdiendo (teniendo entradas), pero creo que mi cuerpo dijo «basta». Sí, pues no sabe la que le espera en mayo… Je.

El caso es que dos días después de haberme reencontrado con la música en directo, viendo por primera vez en concierto a Dani Flaco, volví a ver a Txetxu Altube, en un formato mucho más íntimo que las últimas veces. El cantautor madrileño, recién llegado de Dublín, ofreció un concierto precioso y mágico, con una sala Babel llena por mayores e infantes.

Txetxu Altube provoca emociones y sonrisas en Babel

A las 22h del viernes 22 estaba previsto que empezara el concierto. A las 21h me fui a duchar. Porque sí, porque cuando los conciertos son en Babel me puedo permitir hacer esas cosas. Claro que no había calculado que con las obras de la A6 iba a haber bastante atasco de entrada a Torrelodones. Tampoco caí (o quise caer) en que en el pueblo se aparca bastante mal. Aun así, con todo eso, llegué a Babel a eso de las 21:50 y el concierto empezó con algo de retraso, así que muy bien, todo genial todo el rato.

Cuando accedí a la sala, me ubiqué en una silla donde supuse que no iba a tener muchos problemas de visión para poder grabar y esperé a que empezara el espectáculo entre amenas conversaciones. 🙂

El concierto me encantó (con mayúsculas, pero no es plan de «gritar»). Ya ponía al principio de este post que tenía muchas ganas de ver a Txetxu Altube en un concierto más íntimo y acústico que los dos en los que estuve y, desde luego, no me equivocaba, pues fue precioso. Si bien es cierto que yo conocí el directo de Altube sólo a voz y guitarra hace ya algunos años, nunca había disfrutado de un concierto íntegro en este formato. A él le gusta más la banda, sí, ya lo dijo en la entrevista que le hicimos para Krinki, y es verdad que esos directos suyos molan mucho, pero su acústico tiene una magia impresionante.

Aun así, «se llevó» a Javier Celada, de Street Wings, y a Nacho Mur, para que tocaran con él en unas cuantas canciones. Al final, si no era el uno, era el otro o los dos juntos, pero arroparon a Txetxu Altube durante buena parte del concierto. Sonó todo tan, pero tan bonito… cada vez estoy más enamorada de esa sala. Y de la música de Txetxu, obviamente.

Fue una grata sorpresa saber que el Intensitour pasaría por Torrelodones, pero más lo ha sido aún saber que no pasará ni un mes hasta la próxima vez que pueda disfrutar de su directo. Será el próximo jueves 19 de mayo en la sala Galileo Galilei. Para esa ocasión, Txetxu Altube irá acompañado por algunos miembros de la Intensiband: Javier Celada, David Castro y Jitka Kubesova, de Street Wings, y seguro que también disfrutamos de la presencia y el arte de Nacho Mur.

Volviendo al concierto del pasado viernes 22 en Babel, ¿qué te voy a contar? Destaco todos los momentos porque lo disfruté muchísimo de principio a fin. Bueno, venga, va, voy a elegir algunos: en primer lugar, me sorprendió y maravilló a partes iguales que Altube cantara Ropa nueva, la tercera canción de la noche. Es una de mis favoritas del repertorio de Txetxu (ésta, concretamente, de la etapa de Los Madison) y siempre es un lujo disfrutarla en directo (la primera vez en solitario).

 

 

Señales de Stop, que fue la que vino inmediatamente después, me tiene totalmente atrapada. Juego sucio, junto a Nacho Mur, es otra que me encanta y que disfruté muchísimo… No menos me gustó que el madrileño, también junto a Nacho Mur, tocara Pies de barro, sobre todo después de la vergüenza que pasé cuando la pedí (más alto de lo que pensaba) en el concierto conjunto de Txetxu Altube y Nacho Campillo.

 

 

Si es que sólo puedo quedarme con todo el concierto, ¿ves? Todos los momentos fueron mis momentos favoritos, aunque uno intensamente emotivo fue cuando Txetxu estrenó una canción nueva (cuyo vídeo, por supuesto, no subiré) que me tocó especialmente la fibra. Que sí, que yo soy muy sensible, ya lo sabemos, pero esa canción es demasiado. ¿Demasiado qué? No lo sé, demasiado todo. Si quieres escucharla, puedes probar suerte y pasarte el próximo 19 de mayo por Galileo, que no sé si la volverá a tocar, pero merece la pena intentarlo. Y aunque no la toque, el buen rato está asegurado.

Disfruté también muchísimo de las canciones en las que más colaboramos los allí presentes, como son Nadie y Lo que queda y… que no, que no quiero seguir eligiendo momentos porque todo el concierto fue espectacular.

 

 

Las Horas contadas de Altube, fueron impresionantes, como nunca las había vivido en un concierto, con un loop final y todo.

El concierto terminó con Txetxu Altube, Javier Celada y Nacho Mur tocando Compás de espera, una canción con la que me siento particularmente identificada, especialmente con sus primeros versos: «Ya ves, lo tengo decidido; ya ves, le sigo dando vueltas». Y es que yo soy tan así…

Bueno, si quieres saber las canciones que tocaron estos artistazos y que no nombré en este post (las pocas que no nombré) o ver todos los vídeos del concierto, puedes visitar la lista de reproducción que he creado en mi canal de YouTube.

Después de lo mucho que me gustaron los conciertos de la semana pasada, he recobrado fuerzas y recargado energías para que mi vida siga siempre de gira.

Ayer fui a ver a Silvio Rodríguez al Palacio de los Deportes de Madrid y esta semana aún tengo dos conciertos más, pero no creo que el lunes te cuente ninguno de éstos, por el día que es, así que es probable que por última vez en varias semanas publique otra Crónica Nunca Hecha.

Se acerca el finde… ¡a disfrutarlo!

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