Mi vida de gira

Bonito cumpleaños con Txetxu Altube en casa Libertad

Después de la frenética semana pasada de crónicas, ésta la empiezo más relajada. Y un poco más reposada, quiero contarte lo bonito que fue mi último cumpleaños, compartido en fecha y celebración con Txetxu Altube y el maravilloso concierto que dio el 6 de octubre pasado en Libertad 8.

Txetxu Altube, concierto de cumpleaños en Libertad 8.

 

Un cumpleaños muy ajetreado

El día de mi último cumpleaños prometía ser movidito. Para empezar, a primerísima hora de la mañana tuve mudanza en la universidad. Sí, mis compañeros y yo nos cambiamos de lugar de trabajo. Dentro del mismo edificio, pero no deja de ser algo engorroso. Total, que entre esperas, cajas y cables,  la mañana transcurrió de manera atípica.

Por la tarde y ya con los equipos instalados y nuestras cosas más o menos colocadas, trabajamos intentando adaptarnos a nuestro nuevo entorno.

Y ahora viene la movida.

Una visita especial…

Tenía el corazón dividido. Hacía dos días me había enterado (gracias, querida M) de que Andrés Suárez vendría a la universidad donde trabajo el mismo día de mi cumpleaños. Sería uno de los invitados del programa Tablero Deportivo, de RNE, que se emitiría desde mi universidad. Fue el día del España-Italia.

Y tú dirás: ¡Qué guay! ¿No?

Pues no. Fue una faena. Yo tenía concierto esa noche a las 21h en Libertad 8 de Txetxu Altube, que también estaba de cumpleaños. Y el programa de RNE empezaba a las 20h. Como comprenderás, iba un poco justa.

¿Que qué hice? Pues me quedé hasta las 20h en la universidad, recibí a Andrés, hablé un ratito con él y le acompañé al Aula Magna, donde tendría lugar la retransmisión del programa. Y le dije: «Andrés, yo me piro en 10 minutos, así que ya puedes cantar pronto».

No llegué a verle (ni oírle) cantar. Y eso que me quedé otros 10 minutos más de los que prometí. Pero es que se pusieron a comentar que si el once inicial, que si bla, bla, bla… Y Andrés ahí, muteado, tocando la guitarra, ensayando, supongo.

Andrés Suárez RNE UFV Tablero Deportivo

 

Total, que llegaron las 20:25h, el chico no había empezado a cantar, me puse nerviosa y me fui. Me conformé con su saludo desde el escenario del Aula Magna.

Volando a Madrid

Mi mayor miedo es que hubiera mucho tráfico, pero, afortunadamente, no fue así. A las 21h en punto llegué a la puerta de casa Libertad, donde me encontré con mi querida M (fue un regalo poder compartir mi cumpleaños también con ella). Fuimos para adentro.

¡Ay, qué nervios! Qué mal lo había pasado, pero ahí estaba por fin. Y a tiempo. Las luces que adornaban el escenario parecían anunciar una bonita noche de celebración. 🙂

Txetxu Altube, inmenso en casa Libertad

No cabía un alma en el café Libertad 8. Y entre tanta gente y tanta emoción, dio comienzo el concierto con Skyline, para seguir con una de mis debilidades: Ropa nueva.

Te recuerdo que Altube también estaba de cumpleaños. Después de Nadie y del gracioso incidente que tuvo Txetxu con la púa y la guitarra, los allí presentes se pusieron a cantarle el Cumpleaños feliz. Y el protagonista de la noche tuvo el bonito detalle de compartir el momento conmigo. Y luego te preguntarás por qué le tengo tanto cariño a este chico.

Después de Inercia inesperada, me emocioné con Pies de barro. Pues sí, porque fue uno de mis amores a primera escucha del disco y porque estaba siendo un cumpleaños compartido muy bonito y especial. Y sí, vale, también porque soy muy moñas.

Estaba disfrutando especialmente de mi cumpleaños, del de Txetxu y del maravilloso concierto que estábamos viviendo. Estaba siendo todo tan genial, que no quería que se acabara. Pero más o menos con De cara se me acabó la batería del móvil. Estuvo muy bien, he de decir, porque pude desconectar de tantas notificaciones y disfrutar aún más del ambiente, de la música y de los buenos y bonitos que me acompañaban aquella noche.

 

 

Se subió Nacho Mur al escenario y juntos tocaron Juego sucio. Después, César Pop se unió a ellos para interpretar a trío Noticias del norte, del asturiano.

Entonces, Nacho Mur se bajó del escenario y dejó solos a Altube y a García Miranda, que a voz y piano interpretaron Un día de éstos, otra preciosa canción de Cuestión de Intensidad.

Y, entonces, de nuevo solo en el escenario, Txetxu Altube comenzó a cantar otra de mis debilidades: Señales de Stop, seguida de una bonita versión de Contigo, de Joaquín Sabina.

Rezumando emoción, tocando corazones

El concierto estaba siendo precioso. Los coros al unísono del público quedaban perfectos aquella noche. Txetxu estaba que se salía y yo estaba disfrutando como una enana. M también, o eso decían sus ojos.

Entonces, el que se subió al escenario fue Javier Celada, de Street Wings, para acompañar a Altube con sus bonitos y emotivos vientos en No quiero que cambien los planes y una de las nuevas. Una de las nuevas que como se le ocurra no meterla en el próximo disco, le voy a dar tantas collejas como años cumplió. Y sí, fue otro de esos amores a primera escucha. Pero ésta, además, rasgó muy adentro. Tanto, tanto que no sé si tengo.

Qué bonito estaba siendo el concierto y qué pena que ya lo intuía acabar. Tan bonito estaba siendo que ni hice amago de ir al servicio (y eso que ganas no me faltaban). Que te cuente M cómo me removía en el asiento. Je.

Con RecompensaPara verte bailarCuestión de intensidad, nos vinimos tan arriba que casi lo hicimos literalmente. Yo no me atreví, claro, por la cuenta que me trae.

Horas contadas ya nos lo dejó claro: el temido final era inminente. Aun así, todavía nos quedaría una emocionante recta final: Rondarás por aquí, con unos coros del público de piel de gallina; No apagues la lumbre de casa, que es la otra nueva que no se puede subir y que sí se subió César Pop para tocar el piano y el otro cantar y dejarnos con el alma tiritando y ya me callo; y Compás de espera, también con Nacho Mur, los tres sobre el escenario, los cien cantando. Un apoteósico final para un concierto brillante.

 

 

Si quieres ver el concierto entero (menos las nuevas, ya sabes), pásate por este enlace.

 

Brindo por muchos más

Fue, en definitiva, un cumpleaños muy especial. Supongo que para Txetxu también lo fue. Es una gran alegría cumplir años rodeada de buenos y bonitos, de los que valen la pena.

Hoy brindo por que pueda seguir cumpliendo años pasándolo así de bien y en tan buena compañía.

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