Mi vida de gira

Triplete de Andrés Suárez en Salamanca I: con Ovi

Disfruto muchísimo de la música en directo, pero si además hay un viaje de por medio, soy feliz. Por eso, no dudé en «escaparme» a Salamanca para disfrutar de un doblete de Andrés Suárez (que después y por merecidos sold out, se convirtió en triplete). Hoy te cuento la primera parte: el semiacústico con Ovi.

Andrés Suárez con Ovi en Salamanca

 

Una crónica a modo de diario

Viernes 10 de marzo. Salamanca

Haciendo una parada técnica en el hotel para cargar la batería de mi móvil, semitumbada en la cama y con el portátil en el regazo, me dispongo a escribir sobre lo que viví anoche en la sala Music Factory de Salamanca. El desfase temporal del orden de publicación que me impongo para mantener este blog hace que lo estés leyendo unos días después, pero me apetecía contarte cómo nacieron estas palabras, estas reflexiones.

Sábado 11 de marzo. Salamanca

Eso fue: un párrafo. Ayer empecé a escribir la crónica en el «rato de la siesta», mientras editaba los vídeos (subirlos con la wifi del hotel fue mala idea) y descansaba antes del segundo concierto de Andrés Suárez en la sala Music Factory de Salamanca, es decir, que ya tengo un concierto más que contarte y enseñarte, pero vayamos por partes.

Llegando a Salamanca

El jueves quedé a comer con una amiga que reside en esta maravillosa ciudad. No la conocía. A la ciudad, a mi amiga sí. A ver, vine una vez de pequeña, pasamos a comer de camino a Portugal y tengo recuerdos muy vagos de aquella mañana salmantina. Pues no me arrepiento de haber venido, a pesar del frío.

Me llevó a comer a un restaurante donde estaba todo buenísimo y después (craso error) a H&M. Y es que yo tengo un problema con H&M. Y después de las compritas, una piña colada. A eso de las 19h, me acompañó hasta mi hotel y nos despedimos, pues ya no la vería durante mi visita salmantina, ya que ella pasaría el fin de semana fuera.

Resulta que mi hotel está al lado de la sala (te recuerdo que es sábado y aún estoy en el hotel), así que pude descansar un rato antes de prepararme para el concierto y bajar a la sala.

Andrés Suárez y Ovi en Salamanca

Lo primero que pensé al entrar en la sala Music Factory es que era muy pequeña (e imagino que seguirá siéndolo) y su estructura es un poco rara para acoger conciertos, con varias columnas muy grandes que hacen que haya bastantes ángulos de visibilidad reducida o nula.

Al principio, me ubiqué en el centro, estaría en cuarta o quinta fila. Pero cuando empezó a llegar gente y más gente, a rodearme… cuando empezamos a estar como sardinas en lata, me agobié y me salí de ahí para ir más atrás, donde sí tenía mi espacio vital, podía respirar y esas cosas, pero por no ver, no veía ni los micrófonos. Por suerte, tenía el monopié, podía alzarlo y ver el concierto a través de la cámara. Bueno, también había monitores por toda la sala donde se veía todo el escenario, pero en esos momentos estaba más preocupada de lo que estaba grabando, la verdad.

Salió Andrés Suárez al escenario y empezó el concierto con Vuelve, seguida por Tal vez te acuerdes de mí, muy bien rescatada hace no mucho tiempo. Después, Andrés presentó a Ovidio (ya Ovi) López, que se unió a él sobre el escenario. La primera canción que tocaron juntos aquella noche fue No saben de ti, para seguir con Esta vez, si puedes y otra también muy bien rescatada hace aún menos tiempo: Necesitaba un vals para olvidarte.

 

 

Después de aquello, tuve un problema con la batería que tenía puesta en la cámara y, por eso, llegué tarde a Luz de Pregonda. Lo de filmar a Andrés al piano al final de la canción, para enlazarla con Voy a volver a quererte, fue ya una tarea muy difícil, así que lo siento por los vídeos, pero hice lo que pude.

Cuando terminaron esas canciones, me harté de hacer malabarismos y me fui con mi cámara y mi monopié a otra parte, a buscar otro sitio desde donde poder grabar. Difícil, muy difícil. O me metía en el medio, donde corría el riesgo de que me entrara un ataque de ansiedad del agobio, o me buscaba un lugar menos abarrotado desde donde no se veía nada.

Encontré un ángulo desde donde mi cámara veía (yo no) la cara de Andrés Suárez entre una columna y lo que creo que era un bafle. O quizá fuera otra columna, no lo recuerdo. Para mí todo eran obstáculos.

Y así «pude» grabar Pequeña historia de MarinaMás de un 36 (también llegué tarde) y Así fue, una de mis favoritas (vas a flipar cuando te cuente y enseñe el concierto del día siguiente con el bandón, acuérdate de lo que te digo).

Después, empezaron a tocar Números cardinales y yo empecé a grabar, pero al medio minuto, aproximadamente, me rendí (y para que yo me rinda…), apagué la cámara, desmonté el invento, guardé los bártulos y me fui a pedir una cerveza. Me puse al lado de Óscar y disfruté del concierto más a través de los monitores que mirando hacia el escenario.

Por lo tanto, ahora la única ayuda con la que cuento para contarte lo que sucedió es mi memoria, que ya sabemos que a veces falla. Así que igual no atino con el orden, pero las siguientes canciones fueron La vi bailar flamencoTe doy media noche y Si llueve en Sevilla.

Después de eso, creo recordar, los chicos se bajaron del escenario y tras los coros de «otra, otra», se volvieron a subir. Y vinieron las sorpresas. Y yo lamenté no poder grabar. La primera que tocaron, creo que ante la petición de varios miembros del público, fue Hay algo más, que igual no hace tanto que la vivo en directo, pero es una canción que me encanta y como no es una de las habituales, siempre me encanta que la toquen.

La segunda sorpresa de los bises fue Lucha de gigantes, de Antonio Vega. Que sí, que ya había disfrutado de la maravillosa versión de Andrés Suárez de esta canción en el semiacústico de Valladolid el mes pasado, pero fue increíble.

Con 320 díasNo te quiero tanto, finalizaron un concierto que había sonado muy, pero que muy bonito, pero que prácticamente no había podido ver.

Y yo pensaba durante el concierto: «Madre mía, y quedan dos más aquí…». Pero ya te contaré cómo mejoraron las cosas los días siguientes.

Y aunque no lo vi muy bien, lo escuché perfectamente y sonaron de maravilla. Es decir, que a pesar de las dificultades que tuve para verlo y grabarlo, lo disfruté muchísimo.

De todos modos, éste fue el concierto más «estándar» de los tres, aunque tuvo sorpresas que ya te conté, pero aún quedaría mucha tela que cortar los dos días siguientes. Te recomiendo que te quedes cerca. 😉

De momento, la crónica se queda aquí. La siguiente la escribiré ya desde casa, pero ésta sí que me apetecía empezarla un poco «a modo de diario» por eso de estar escribiéndola en el hotel de Salamanca.

Por cierto, para la siguiente crónica ya te cuento lo bonita que es esta ciudad, lo mucho que anduve por ella y las agujetas que tengo ahora mismo en las piernas. Je.

Mientras tanto, aquí puedes ver los pocos vídeos que pude mal grabar durante el concierto.

Deja un comentario