Mi vida de gira

Silvio Rodríguez: un sueño cumplido

El pasado miércoles 27 de abril cumplí un sueño que tenía desde mi adolescencia: ver a Silvio Rodríguez en directo. Si bien las anteriores ocasiones que el trovador cubano visitó España me lo perdí por razones ajenas a mi voluntad, en esta ocasión no me lo podía perder. Y allí estuve.

Silvio Rodríguez en el Palacio de los Deportes de Madrid

 

Antes que nada, te debo una disculpa. Sé que la semana pasada no publiqué nada y ya se me acumulan las crónicas, pero entre que he vuelto a dar clases de guitarra (a recibirlas, mejor dicho) y que tengo que sacar tiempo para practicar… no he tenido tiempo para nada. Espero que no se repita muy a menudo esto de tomarme vacaciones blogueras.

Parece que este año viene cargado de conciertos históricos para mí, en Mi vida de gira. El primero de ellos ocurrió el pasado miércoles 27 de abril de 2016 (fecha para siempre recordar) en el Palacio de los Deportes de Madrid.

No sé ni qué contar, en serio, fue todo tan impresionante… No te puedo decir cuándo empecé a escuchar a Silvio Rodríguez porque no lo recuerdo, pero de lo que sí me acuerdo es cuando cayó en mis manos el disco Mano a Mano, una grabación en directo de un concierto conjunto del cantautor cubano y Luis Eduardo Aute. Me pegó tan fuerte que es el disco de mi vida.

Por unas u otras razones, nunca había podido verlos en directo, hasta febrero de 2014 que pude ver a Aute cantando algunas canciones en un concierto benéfico que protagonizaron varios cantautores por los niños refugiados de Palestina. Sí, por supuesto que lloré. No sé por qué Aute tiene tanta capacidad para emocionarme con sólo salir a escena… pero eso te lo contaré, seguramente, la próxima semana.

Así que me quedaba Silvio. En cuanto se anunció que vendría a España en abril, no lo dudé un segundo y adquirí mi entrada.

 

Silvio Rodríguez emociona en el Palacio de los Deportes de Madrid

No sé ni por dónde empezar a escribir esta crónica, fueron tantas las emociones vividas aquella noche… La primera grata sorpresa, nada más ocupar mi localidad en el Palacio de los Deportes de Madrid, fue descubrir que las buenas (inmejorables) compañías, que esperaba lejos en aquella ocasión, estaban en realidad a pocos metros de mí, así que fue prácticamente como si disfrutáramos del concierto juntas.

El gran trovador empezó su concierto presentando algunas canciones de Amoríos, su último elepé, que todavía no se ha publicado a este lado del charco. Intercalándolas con alguna canción de otro disco, Silvio Rodríguez dio paso enseguida a hacernos la boca agua y el corazón fuego con su tetralogía Exposición de mujer con sombrero. En la segunda parte de ésta cayó mi primera lágrima. No me podía creer que por fin estuviera viendo en directo al gran responsable de la mayor parte de la banda sonora de mi vida. «Los amores cobardes no llegan a amores ni a historias, se quedan allí…». Te juro que no me cabía más emoción dentro del cuerpo. Yo. Concierto de Silvio. Óleo de mujer con sombrero. Llorando. De verdad que no hay palabras. Cuando lo recuerdo, lo revivo, y es tal la emoción que me invade… mejor que lo veas (aunque no sea lo mismo que vivirlo en directo):

 

 

Después de tanta emoción, una vez terminada su preciosa tetralogía, Silvio Rodríguez abandonó el escenario y nos dejó con las cuerdas de su banda, que amenizaron esa especie de intermedio con el famoso Chan chan de Compay Segundo y me transportaron a la mismísima Habana. ¡Cuántas ganas de volver! «De Alto Cedro voy para Macané…». Y yo recordaba cuando paseaba por las calles de La Habana, con música en las calles y el encanto de una sonrisa en cada esquina. ¿Cómo seguirá mi Cuba? Desde 2009 no la visito…

Silvio volvió con sus Mujeres y también le puso música a los versos del poeta Rubén Martínez Villena, para después regalarnos La maza, provocando el estallido en vítores y aplausos de todos los que llenábamos el Palacio de los Deportes de Madrid aquella maravillosa noche de miércoles.

Y así se fueron sucediendo las canciones, los clásicos, las anécdotas… así fue hasta llenar de música y nostalgia durante casi dos horas y media la noche madrileña. Poder vivir Ojalá en directo cantada por su autor ha sido el punto álgido de un gran sueño cumplido que me venía persiguiendo muchísimos años. Hoy puedo tacharlo de la lista, pero sólo a medias, porque espero repetir tantas veces como pueda, tanto en España como espero poder hacerlo en Cuba alguna vez.

 

 

Por supuesto, también me emocioné con Sueño con serpientesEl necioQuién fueraTe doy una canciónUnicornio… pero es que no tengo palabras que describan todo lo que sentí aquella noche. Sólo puedo agradecerle a Silvio que haya vuelto a España y que haya hecho posible que yo cumpliera un sueño, que no era sino él mismo.

En esta lista de reproducción puedes ver todos los vídeos que grabé y hacerte una idea en dos dimensiones de lo impresionante que fue el concierto.

Hay tanta vida detrás de la música, que ojalá nunca me falte porque, si no, estaría muriendo un poco.

Feliz semana.

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