Mi vida de gira

El punto y las comillas, ¡qué dilema!

Tras observar que hay mucha gente que lo utiliza incorrectamente, he querido dedicar el post de hoy a la correcta utilización del punto y las comillas. He hecho, además, un arduo trabajo de investigación. Je.

El punto y las comillas qué dilema

¿El punto va antes o después de las comillas?

Éste es un tema espinoso que despierta muchas dudas a la hora de escribir. Es por eso que me he propuesto redactar esta entrada, a ver si puedo arrojar algo de luz sobre los oscuros recovecos de la gramática española. Sin embargo, no es la única duda que trataré de despejar, sino la del uso de las comillas en general, pues, con tantos signos que la representan, es fácil caer en la utilización incorrecta de los mismos.

Para empezar, sabe que, al curiosear por el DPD de la RAE, me di cuenta de que yo, en multitud de ocasiones, colocaba mal los distintos signos de puntuación con respecto a las comillas, así que, como todos, estoy aprendiendo ¡y mucho!. Además, me gustaría aclarar que esto no va a ser una reproducción de lo que dice la normativa, que para eso está la página web del DPD, que funciona divinamente. Por eso, no voy a contar todo lo que la RAE dice de las comillas, sino sólo aquellos puntos que considero conflictivos.

Hay varios tipos de comillas, a saber:

  • Las españolas, latinas o angulares («éstas»).
  • Las inglesas (“éstas otras”).
  • Las simples (‘las que se pueden adivinar por su nombre’).

 

La RAE recomienda que se utilicen, en primera instancia, las angulares; si dentro de un entrecomillado hubiera otro, recurrir a las inglesas y, como última opción, a las simples. Es decir, el símil matemático sería: llaves – corchetes – paréntesis, con la salvedad de que éstas últimas irían cambiando a medida que se van añadiendo «entrecomillados» a la expresión alfanumérica. Por cierto, me ha hecho gracia poner la palabra «entrecomillados» entre comillas. Je. La Academia pone un buen ejemplo, pero yo voy a inventarme uno con Nereos, siguiendo la misma fórmula: «Jorge me dijo: “Eres muy lista, muy lista. Si fueras un poco más ‘tortuga’, ya serías la ‘pera’, vamos”».

Como ya he anunciado, no voy a hacer un «copia y pega» de lo que dice el Diccionario Panhispánico de Dudas. Sin embargo, me gustaría detenerme en uno de los puntos, pues ha llamado mi atención. Copio, literalmente, uno de los usos de las comillas:

f) Se usan las comillas para citar el título de un artículo, un poema, un capítulo de un libro, un reportaje o, en general, cualquier parte dependiente dentro de una publicación; los títulos de los libros, por el contrario, se escriben en cursiva cuando aparecen en textos impresos en letra redonda (o viceversa, en redonda si el texto normal va en cursiva): Ha publicado un interesante artículo titulado «El léxico de hoy» en el libro El lenguaje en los medios de comunicación, libro en el que han participado varios autores.

 

La combinación de las comillas con otros signos de puntuación

Lo primero que dice el DPD a este respecto es que los signos de puntuación se colocan fuera del entrecomillado, por ejemplo:

«Jorge dijo, al presentar a Jordi, que estábamos al lado de su casa. El guitarrista respondió: “mañana más”. Y después tocaron las últimas canciones».

No obstante, añade que los entrecomillados tienen su propia puntuación, independiente de la oración que lo contiene:

«“¡Es lo que me ha dicho el director musical!”, respondió el brasileño, ante la acusación del murciano».

En este caso, se excluiría el punto, que siempre ha de ponerse después de las comillas, cuando el enunciado entrecomillado constituya el final de una oración, incluso aunque el texto entre comillas termine con signo de exclamación, interrogación o puntos suspensivos, verbigracia:

«Le escribió: “Me alegro de que lo hayas entendido…”. Y ella no supo qué pensar, pero sus ojos sí lo supieron».

 

Espero que te haya servido de ayuda. ¡A mí sí!
Besos y feliz semana.

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