Mi vida de gira

Pedro Guerra en Galileo Galilei

Hoy me toca relatar el concierto de otro grande al que fui el pasado viernes 13 de mayo: Pedro Guerra en casa, en la sala Galileo Galilei. También estuvo el miércoles 11, pero esta vez me decidí por la segunda fecha, por eso de las prisas y los madrugones.

Pedro Guerra en Galileo Galilei

 

Pedro Guerra en Galileo Galilei

Como decía, elegí ir el viernes 13 en lugar del miércoles 11 a ver a Pedro Guerra en Galileo Galilei, y creo que me equivoqué. Más que nada porque el primer día llevó a todo un «arsenal» de invitados de lujo y los espectadores del día 13 tuvimos que conformarnos con Paco Cifuentes, Sole Giménez y Víctor Manuel, que no están nada mal, ojo, no se me vaya a malinterpretar, pero es que el día 11, según me contaron las buenas compañías, hubo muchísimos más invitados. Aun así, el concierto me encantó. ¿Cómo no iba a hacerlo? La noche prometía y cumplió su promesa.

28 canciones en total fueron las que cantó Pedro Guerra el pasado 13 de mayo en casa, en la Galileo Galilei, para deleite de todos los presentes. Además de estar presentando dos trabajos discográficos, 14 de Ciento volando de 14Arde Estocolmo (sí, dos), el cantautor canario hizo un repaso de varios de los éxitos de toda su carrera en el maravilloso mundo de la música.

Y ¿por qué dos discos?, te preguntarás. Pues bien, el primero que cité, 14 de Ciento volando de 14 es un disco compuesto por canciones que nacieron a partir de ponerle música Pedro Guerra a 14 sonetos de Joaquín Sabina (sí, como habrás podido adivinar, de Ciento volando de catorce) y cantadas por varios artistas. El otro, Arde Estocolmo, es un disco conformado por canciones nuevas, compuestas íntegramente por Pedro Guerra, tanto letra como música, que ya venía haciendo falta, como él mismo dijo la noche de la Galileo.

Las colaboraciones, aunque menos que el día 11, no me cansaré de repetirlo, fueron de lujo. Me encantaron los tres, que estuvieron geniales. Sí, ya lo dije: Paco Cifuentes, en Sirva de precedente; Sole Giménez, en Matar las tardes; y Víctor Manuel, en La fe del carbonero. Pues sí, un lujazo. Por supuesto, el protagonista de la noche no dejó de agradecer a Víctor Manuel el mágico paso que tuvieron por su carrera discográfica, que junto a Ana Belén puso altavoz en su Contamíname, que fue, claro, uno de los himnos que sonó aquella noche en la sala Galileo Galilei y en la boca de su autor.

Pedro Guerra estuvo muy simpático y me reí mucho con todas las anécdotas que contó entre canción y canción (no, nunca antes había ido a un concierto suyo); por ejemplo, cómo él y Jorge Drexler, cuando fueron a grabar Sin puntos ni comas, le preguntaron a Joaquín Sabina de qué hablaba el soneto, ininteligible para el común de los mortales a partir del cuarto verso.

Como curiosidad, contaré que el día anterior, el jueves 12, había estado viendo a César Pop en Libertad 8 y cantó, homenajeando a Pedro Guerra, El marido de la peluquera. Claro, imagínate lo que fue cuando el propio Guerra la cantó en la Galileo. Todo un lujo escuchar en directo la misma canción dos días seguidos por dos artistazos diferentes.

En definitiva, me lo pasé muy, pero que muy bien y estoy deseando repetir. Te dejo aquí la lista de reproducción con todos los vídeos de la noche. El único «pero» que le pongo a tal hermoso concierto es que me quedé con las ganas de vivir en directo la canción Lara, pero por motivos demasiado personales (familiares)… Por lo demás, un 10 para el señor Pedro Guerra.

Yo, personalmente, para endulzar esta crónica, me voy a quedar con la mítica canción con la que conocí la maravillosa música de Pedro Guerra, ese himno

 

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