Mi vida de gira

Pancho Varona recuerda algunas de sus canciones en Libertad 8

Y, de repente, acabé en un concierto de Pancho Varona. El pasado 1 de marzo amenizó al público del mítico café Libertad 8 con canciones de la memoria colectiva, compuestas en parte por él, y entretenidas y graciosas anécdotas de cómo nacieron esas canciones. Un buen plan para un martes (o un miércoles).

Pancho Varona en Libertad 8

Y yo pretendía ir…

El pasado 30 de enero en el Nuevo Teatro Alcalá, después del maravilloso concierto matinal que dio Iván Ferreiro, me encontré con Pancho Varona. Me dijo que los días 1 y 2 de marzo estaría tocando en Libertad 8. Y mi intención era ir. El 1, ya que el 2 tenía una cita con Andrés Suárez y Marino Sáiz en el Green Irish Pub de Alcalá de Henares. Pero eso te lo cuento otro día.

Pero estas semanas llevo un trajín de conciertos, que cualquiera diría que soy músico. No lo apunté y la verdad es que me olvidé de ese concierto al que pretendía ir (últimamente tengo que apuntarlo absolutamente todo, cuando antes no tenía que apuntar nada… me hago mayor).

Y, al final, acabé en el concierto de Pancho Varona

El martes 1 de marzo había quedado en Madrid para entrevistar a Dani Flaco, pero decidí bajar al centro un poco antes y pasarme por Libertad 8 (adoro ese café). ¿Café? No, no, me tomé una cerveza. Y, entonces, me di cuenta de que esa misma noche de martes tendría lugar el concierto de Pancho Varona al que dije querer ir un mes antes. Naturalmente, compré una entrada (menos mal que aún quedaba alguna). Así que dejé el coche allí (había aparcado en plena calle Libertad) y me fui dando un paseo hacia el lugar de la cita con Dani Flaco, para después volver dando otro paseo.

Unas horas después volvería, aunque algunos minutos tarde. No me gusta nada esta mala costumbre que estoy cogiendo de llegar con los conciertos empezados, aunque sea por causas ajenas a mi voluntad. Así que, de nuevo, como me pasó con Nacho Campillo y Txetxu Altube casi una semana antes, no sé cuántas canciones me perdí.

Pancho Varona nos canta canciones de la memoria colectiva

Por suerte, llegué cuando estaba presentando la siguiente canción que cantaría. Julián me dijo que el concierto había empezado haría unos 10 minutos, así que deduje que me había perdido un par de canciones. No era para tanto. Para no molestar, me quedé en la puerta de la sala grabando la primera canción, Quiero beber y no olvidar, cuya música fue compuesta por el propio Varona y la letra pertenece a Manolo Tena.

No había terminado de llegar y ya me estaban poniendo la nostalgia en los ojos, pero ¿cómo puede ser que últimamente me sorprendan tanto con mi infancia? ¿No te acuerdas que te conté que Manolo Tena fue el primer gran ídolo de mi infancia? ¿Que mis padres hasta me llevaron a verlo actuar en el Parque de Atracciones de Madrid en 1994? Pues anda que no rayé ese disco. Y ésta, con mis 5-6 años no era mi canción favorita del disco, pero ahí estaba, en mi memoria menos consciente. Yo ya sabía que iba a escuchar canciones de mi infancia, pero ésta fue, desde luego, una sorpresa en toda regla.

Cuando terminó la canción, después de que Lorandt me dijera que había algún sitio hacia el final de la sala, decidí aventurarme (da vergüencita) y ocupé una silla hacia el final de la sala.

Después de esa canción vino Peces de ciudad, y entonces comprendí que probablemente no me habría perdido tantas canciones, ya que entre canción y canción, Pancho Varona nos amenizaba la noche de martes con divertidísimas anécdotas sobre cómo habían nacido las canciones, en qué estudio, qué ciudad o qué habitación de hotel. La verdad es que me reí mucho y me lo pasé muy bien.

Antes de cantar Como un dolor de muelas, como no podía ser de otra manera, Pancho Varona nos contó cómo nació y cómo en la SGAE figura firmada por Joaquín Sabina, Pancho Varona y el mismísimo Subcomandante Marcos.

Y, entonces, vino una canción que cuando supe, hace ya unos años, que la música estaba compuesta por Pancho Varona y la letra por su hermana, Gloria, me sorprendió mucho: No me importa nada, que todos la conocemos en boca de Luz Casal. Pues sí, es de los hermanos López Varona. Y qué bonita, ¿eh? Me gustó mucho que la cantara, pues tampoco me lo esperaba para nada.

La historia de Ruido me gustó mucho. Y es que las anécdotas que Pancho Varona tiene para contar, sus más de cien verdades dan para mucho más que un libro. Resulta que todo empezó con unos versos que Pedro Guerra le dio a Pancho Varona para que musicalizara. Cuando Joaquín Sabina escuchó la canción que Varona había hecho con una de ésas letras, quiso quedársela, la retocó bastante, según cuenta Pancho, y el resultado fue Ruido, una auténtica obra maestra, como tantas a las que nos tiene acostumbrados Joaquín Sabina.

La historia de Esta boca es mía o, mejor dicho, parte de ella, sí que me la sabía, pues algo ya nos contó Pancho Varona cuando dimos un paseo con él por el Madrid de Sabina hace algunos años. Es una bonita canción para Irene, su hija (la de Varona). De todos modos, en el vídeo que filmé de esta canción, dejé un pedacito de la historia, una pequeña muestra de lo que fue aquella noche:

 

 

Pero ¿sabes? Eran más las historias, las anécdotas, casi que las canciones. Antes de cantar Y si amanece por fin, Pancho Varona nos sacó más de una carcajada contándonos cómo le costó participar en la composición de la canción Todos menos tú, para después sorprendernos contándonos que unas canciones fueron otras en principio y viceversa. A ver, me explico: según nos contó, cuando Joaquín Sabina apareció con la letra de Contigo, Pancho Varona le puso la letra de Es mentira. Por cierto, en ese momento empezó a tocarla con la guitarra y a mí se me escapó un «Es mentira…», a lo que Pancho contestó: «Pues no. Parece Es mentira, pero en realidad es Contigo». Claro, sí, tú imagínate mi cara. La de todos.

Y como, por lo visto, Sabina decidió hacer con esa letra una balada y le prometió a Varona hacer otra letra para la música que había compuesto, al final Contigo fue ContigoEs mentira fue Es mentira. Y al final acabamos todos cantando Contigo, la que todos conocemos, no sin que antes Pancho Varona nos deleitara con algunos versos de una con la melodía de la otra y viceversa.

Vaya lío, pero ¡qué bien me lo estaba pasando!

Cuando Pancho Varona tocó Y sin embargo, cuando todos la cantamos (qué preciosidad de canción), confesó cuánto echaba de menos en ese momento a Antonio García de Diego. Aun así, fue un momento muy bonito, casi para ponerle broche de oro a aquella noche de martes.

No tan rápido. Quedaba la guinda. No la de De D1iego, sino la de Varona. Con Pastillas para no soñar Pancho Varona se despidió de Libertad 8 hasta el día siguiente, para el que ya hacía algunos más que había agotado las entradas.

Yo ese día, el miércoles 2 de marzo, tendría (y, de hecho, tuve) un concierto de Andrés Suárez y Marino Sáiz (cuándo tiempo sin uno de esos) en Alcalá de Henares. Eso te lo cuento otro día.

De momento, pásate por aquí si quieres ver todos los vídeos que filmé aquella noche.

¡Feliz semana!

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