Mi vida de gira

Volviendo a una Noche Sabinera para despedirlas por un año

Me estoy poniendo las pilas con el blog. Es que, ¿sabes?, entre trabajo, gimnasio, piscina, guitarra, conciertos, amigos, libros, YouTube… ¿Cuándo actualizo? El caso es que más de un mes pasó, insólito en mí, desde mi primer concierto del año (el de Duende Josele) hasta el segundo. Hoy te cuento la última Noche Sabinera (hasta 2018) y lo bien que lo pasamos. Sucedió un viernes 10 de febrero en casa Galileo.

Última Noche Sabinera en Galileo Galilei

Noche Sabinera en Galileo Galilei

Hacía mucho tiempo que no iba a una Noche Sabinera. Concretamente, desde el 1 de noviembre de 2014. Por entonces no hice crónica, pues ya había ido a unas cuantas Noches Sabineras más y consideraba que sería redundante. No obstante, aquella última fue muy especial, pues les acompañó Cristina Pardo. Me encanta su faceta periodística, pero he de decir que cantando también es muy divertida.

Pues bien, más de dos años después y fruto de una casualidad, estaba dispuesta a disfrutar de otra de estas fantásticas noches, protagonizadas por las canciones del gran Joaquín Sabina (y los grandes que le acompañan).

Y ¿qué puedo contar de estas noches que no te haya contado ya? ¿Que son muy divertidas? ¿Que homenajeamos a uno de los más grandes hacedores de canciones de este país? ¿O, tal vez, que la noche se hace entre todos? Pues vaya, todo eso ya te lo he contado. Aquí, concretamente.

Lo que también te imaginarás ya es que estuvieron inmensos. Todos. Inmenso Pancho Varona en Y sin embargo. Inmenso Antonio García de Diego en A la orilla de la chimenea. Inmensa Mara Barros en Yo quiero ser una chica Almodóvar. Inmenso Jaime Asúa en Llueve sobre mojado. Inmensos José Antonio Romero dando la nota y Paco Beneyto marcando el compás. Inmensos todos los valientes que subieron a cantar. Inmensa la pequeña Aitana, que nos regaló una entrañable Y nos dieron las diez, muy bien acompañada sobre el escenario.

Y todo así. Todo perfecto todo el rato. Y ésos eran sólo unos ejemplos.

La gran despedida

Pero, sin lugar a dudas, si me tengo que quedar con sólo un momento de la Noche Sabinera del 10 de febrero es con la última canción. No pude evitar ponerme de pie cuando mis queridos Domingo y Pedro subieron al escenario, seguidos de cerca por Ángel y Germán. Y los galileos se hicieron con la sala. Y con todos nosotros. Princesa lo inundó todo.

Fue, en definitiva, otra noche inolvidable en casa Galileo. Otra noche entre amigos. Y siempre muy bien rodeada, de música y de gente, de personas que son música y música que me habla de personas.

Ahora habrá que esperar hasta 2018 para poder volver a otra Noche Sabinera. Mientras tanto, yo he conseguido una entrada para ver a Sabina en primera fila en Alicante (que de lejos ya le tengo muy visto). Y después de negarlo todo por toda España, estoy segura de que sus canciones nos seguirán uniendo en casa Galileo. Allí estaremos.

Si quieres hacerte una idea de lo que fue aquella noche, aquí puedes ver un resumen que hice. Espero que te guste:

 

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