Mi vida de gira

Mi primer concierto entre viejas fotos

El otro día estuve viendo viejas fotos y, entre ellas, encontré una imagen desenfocada, un juego de luces sin sentido aparente, quizá por la lenta obturación de la cámara. Difícil saber qué o quién figura en esa foto, pero yo sí lo sabía: era la imagen nostálgica de mi primer concierto.

Manolo Tena Madrid 1994

Julio de 1994: mi primer concierto

A mis seis años, la música ya formaba parte de mí y de una manera tan exagerada como sigue haciéndolo ahora. Ya había tenido grandes éxitos en la banda sonora de mi vida: Aquí no hay playa, de The Refrescos; Canario, de No me pises, que llevo chanclas; y, por supuesto, todas las canciones infantiles de María Elena Walsh, desde La canción de tomar el té hasta Manuelita, la tortuga.

Mi pasatiempo favorito era reproducir mis cintas de casete una y otra vez, hasta que se estropeaban o desaparecían misteriosamente. Recuerdo que hubo un disco que llegó a mi casa cuando aún era muy pequeña, cuando aún vivíamos en el piso de Santa Eugenia (Madrid), de hecho, casi ni lo recuerdo, pero sí recuerdo que me encantaba. Era Sangre Española, de Manolo Tena. Me volvió loca.

Me gustaba tanto, tanto que mis padres decidieron llevarme a un concierto suyo, años después, al Parque de Atracciones de Madrid, en julio de 1994. Fue mi primer concierto. Recuerdo poco de aquel día, pero alguna imagen borrosa sí que tengo. No tan abstracta como la de la foto, pero casi.

También recuerdo, desde la inocencia de mis seis años, exclamar:
Pero ¡si es un viejo!

No lo era, no… pero supongo que yo, en mi imaginación, visualizaba a un niño, no sé por qué. Fue una decepción total, pero su música me siguió encantando. Y ése fue, que yo recuerde, mi primer concierto. Ya apuntaba maneras.

Muchos años después, mi padre viajó a Brasil por temas de trabajo y se encontró con él. Se tomaron una cerveza y le dijo algo así como: «La guerra que dio mi hija contigo…». El mundo es un pañuelo.

 

14 de septiembre de 1995: con los pies (casi) en el ruedo

Ya vivíamos en Las Matas, al noroeste de Madrid, y mis recuerdos son un poco más nítidos, pero no mucho más. A menos de un mes de cumplir ocho años, mis padres me llevaron a la plaza de toros de Las Ventas de Madrid para ver un concierto mítico, aunque yo aún no era muy consciente de ello. Víctor Manuel y Pablo Milanés hicieron una gira conjunta llamada En Blanco y Negro.

Por esa época, yo ya escuchaba mucho la música que ponían en casa mis padres: Serrat, Sabina, Aute, Silvio, Pablo Milanés, Víctor Manuel y Ana Belén, Mercedes Sosa… Después, también empezaría a escuchar la de mis hermanos, pero siempre sumando, nunca sustituyendo.

Así que allí estaba yo, sentada en una silla de madera plegable sobre la arena del ruedo de Las Ventas, casi sin visibilidad del espectáculo.

Tampoco recuerdo mucho de mi segundo concierto, que estoy segura de que fue mágico (a juzgar por los protagonistas y lo que he encontrado en YouTube). Me da un poco de pena no acordarme demasiado de aquella noche. Tengo imágenes breves, vagas, como flashes, de mucha gente sobre el escenario, de Pablo Milanés y su pelo rizado; pero, sobre todo, de lo que más me acuerdo es de que no me llegaban los pies a tocar la arena del ruedo.

Rebuscando entre mi nostalgia, encontré este vídeo en YouTube. Pienso en que yo estuve allí, tan pequeña, y me emociono. Siempre fue mi canción favorita de Pablo. El breve espacio en que no está.

 

 

Siempre con música en diferido

En 1996, los Reyes Magos me trajeron Contratiempos, de Navajita Plateá. Otro CD que reproduje hasta la saciedad. En esa época ya tenía demasiados ídolos, pero unos más que otros. También fue el año de los Beatles y de Los Rodríguez. Mi hermano D me hacía besar a un Kurt Cobain de tela en un póster de Nirvana que tenía a la entrada de su habitación. El grupo del grunge por excelencia sonaba mucho en casa en aquella época, pero a mí me gustaba más que pusiera Ob-La-Di, Ob-La-Da o Yellow submarine (siempre fui más poppie).

El año siguiente ya empecé a ser fan de póster, a empapelar mi habitación. Los primeros culpables fueron las Spice Girls y los Backstreet Boys. En noviembre de 1997, con diez años, viajé por primera vez a Buenos Aires. Durante el viaje, fuimos a una fiesta de cumpleaños temática de los Backstreet Boys y yo estaba contentísima con mi bolsa de chuches de Howie D.

En los viajes de verano a la playa cada año sonaban Antonio Flores, Nino Bravo, Ismael Serrano, Rosana, Revólver… y un montón más cuyas canciones aún escucho a diario.

Recuerdo vagamente ir a conciertos de Sergio Dalma, el Dúo Dinámico y todos los que venían a actuar a las fiestas patronales de Las Matas (San José Obrero) y Las Rozas (San Miguel). Tendría que investigar la lista.

También tuve una época en que escuché hasta la saciedad el disco Más, de Alejandro Sanz. Me encantaba. E investigué en su discografía. Nunca le he visto en directo. Creo.

Bueno, y por supuesto… Ponía celo en las cintas de casete que encontraba por casa para poder grabar encima y me hacía un Grandes Éxitos con mis canciones favoritas de la radio, rezando por que no hablara el locutor durante la canción.

Y el resto es historia

Creo que no volví a ir a un concierto hasta el año 2001, durante el que fui a tres. Por entonces ya me había dado muy fuerte con Estopa y convencí a mi madre para que me llevara a verlos el 14 de mayo de 2001 en el Palacio de los Deportes de Madrid (que se llama así).

Poco más de un mes después, el 26 de junio, fuimos mis padres, mis tíos L y M y yo a ver a Víctor Heredia, León Gieco y Mercedes Sosa en el teatro Lope de Vega de Madrid. Fue la Primera semana argentina en Madrid. Ese concierto sí que lo recuerdo bien. Mi tío L se ponía a mi espalda y silbaba; yo me ponía los dedos en la boca y hacía playback. No sabía silbar.

También recuerdo cuando empezaron a cantar Guantanamera.

—¡Guantanamera!—yo.
—No, no es—todos.
—Yo creo que sí…—ya decía yo con la boca pequeña, porque era tan insegura que enseguida dudaba hasta de lo que creía tener una certeza absoluta.
—¡Que no!

♫♫ Guantanamera… ♫♫

—¡Toma!
—Ah, pues sí…

Ya apuntaba maneras como experta averiguadora de canciones con sólo un par de notas. Je.

Aquel verano de 2001 rayé el CD En Vivo Mucho Mejor, de Ariel Rot (imagina mi ilusión y nerviosismo cuando le entrevisté). Recuerdo pasar el verano en mi casa de la sierra, con mi abu, mi tía P y compañía. Recuerdo todas las tardes en la piscina. Recuerdo un alargador y un radiocasete con reproductor de CD. Me recuerdo bañándome hasta arrugárseme la piel y me recuerdo secándome al sol. Recuerdo el pan de molde con mantequilla y azúcar de la merienda. Y recuerdo ese disco sonando en bucle.

En septiembre de 2001, mis tíos A y L nos llevaron a mi hermano F y a mí a ver a Ariel Rot en concierto en el recinto ferial de Majadahonda, durante las fiestas patronales de dicha ciudad.

Después de eso, vino Operación Triunfo (sí, ¿qué pasa?). También me dio muy fuerte con la primera edición. Fui a varios eventos, pero no lo recuerdo muy bien. Sé que asistí a un concierto de todos los concursantes en 2002, creo que en el Palacio de Vistalegre, pero no estoy segura. Sí sé que me encantó. También recuerdo ir a montones de firmas de discos: de Naím, Busta, Vero, Gisella, Manu Tenorio, Chenoa… Y recuerdo un concierto de Naím en Galapagar (Madrid), creo que junto a otra de los Triunfitos, probablemente Natalia o Vero, pero no estoy segura. No sé por qué mi memoria me falla tanto en aquella época, si ya era adolescente. Seguro que hubo más, pero lo tengo todo emborronado en mi memoria.

Por esa época también fuimos a ver a Álex Ubago y a Maná en el Palacio de Vistalegre de Madrid. Recuerdo ver a Felipe Reyes entre el público y hacerle una foto. Debería buscarla.

Mi siguiente ídolo recalcitrante fue Andrés Calamaro, aunque no le vería en directo hasta el año 2011. Después de tantos años siendo fan, desde Los Rodríguez, y tardé tanto en ir a mi primer concierto suyo.

Y a Calamaro lo enlacé con Coti, que vi por primera vez en directo en la plaza Mayor de Madrid el 16 de mayo de 2004, en el marco de las fiestas de San Isidro. Recuerdo que fue domingo y recuerdo que fue el primer concierto al que fui sola. Fueron cuatro canciones (también tocaron Bebe, Nek y Antonio Orozco), pero bastaron para animarme a buscar más. Tenía 16 años. Y, a partir de ahí, me busqué la vida para ir a conciertos. Y después vinieron Los Piratas, Los Enanitos Verdes… Nunca he parado.

 

Y el resto… el resto es historia de Mi vida de gira. 🙂

El primer concierto nunca se olvida. Y tú, ¿recuerdas tu primer concierto?

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