Mi vida de gira

Marino

Tengo pendiente escribir sobre el concierto de Cantautores Solidarios, que tuve la suerte de vivir el pasado 21 de febrero en La Riviera (Madrid), pero aún no me repuse de tantas emociones y no hallé las palabras que le hagan justicia. Las encontraré y escribiré. Lo prometo. Pero hoy le toca el turno a él, a mi querido Marino.

Marino Sáiz concierto

 

Ya me tocaba hacerle justicia. No he encontrado mejor título para esta entrada que su nombre porque, sencillamente, no lo hay. Si le conoces, que creo que sí, entenderás perfectamente lo que estoy diciendo. Sí, me refiero a Marino Sáiz.

Marino rezuma arte. Marino ES arte. Polifacético, capaz de transmitir cualquier emoción o sentimiento que se proponga, ya sea haciendo sonar las cuerdas de su violín, las teclas de un piano, con su voz, a través de sus cuadros o con una guitarra (sí, Marino, también con la guitarra), es un artista en toda su expresión, con todo lo que ello conlleva. Es la sensibilidad personificada. Sus canciones son tan profundas y arañan tan hondo, que recuerdo haberle dicho hace poco que no las entendí hasta que no estuve jodida fastidiada de verdad.

Pero eso vino mucho después. Supongo que tu primera toma de contacto con su arte fue en el concierto de algún cantautor, acompañándole al violín. ¿Me equivoco? Así le conocí yo, aunque no recuerdo quién era el protagonista del espectáculo la primera vez que vi a Marino sobre un escenario. Creo que se trataba de Andrés Suárez, en Galileo Galilei a principios de 2012, aunque también podrían ser Marwan, en la misma sala a finales de 2011; no lo sé, por ahí anda la cosa. Lo cierto es que quedé totalmente alucinada con la manera de tocar el violín de Marino y, a partir de entonces, cada vez que iba a algún concierto de este tipo, estaba deseando que le llevaran como invitado. Invitado de lujo, sin ningún tipo de dudas. Además, no sé si a ti también te ha pasado, supongo que sí porque Marino desprende cariño, pero sin haber hablado en mi vida con él, ya le quería.

Pasó tiempo y pasaron actuaciones hasta que las circunstancias provocaron que entabláramos conversación (aunque el primer contacto que tuvimos fue un abrazo) y así supiera de sus propios conciertos, aquéllos en los que él es la estrella, como suele decir bromeando. Aunque, nada más lejos de la realidad, yo no podría haberlo definido mejor, pues Marino brilla muchísimo. Por no hablar de la persona que hay detrás de tantísimo arte y tantísima emoción. Sólo diré que es muy difícil no quererle.

Si tienes la oportunidad de asistir a alguna actuación suya, te recomiendo que lo hagas. Reirás, te emocionarás e, incluso, puede que llegues a llorar (yo lo he hecho); pero lo que es seguro es que disfrutarás muchísimo y querrás repetir. ¿Apostamos?

Te dejo por hoy con uno de los vídeos que filmé durante el último concierto suyo al que fui, que tuvo lugar el pasado 10 de marzo en Libertad 8, acompañado al piano por Lorenzo Vilches.

Espero que te guste.

 

 

Nos vemos on the road.

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