Mi vida de gira

Manolo Tena: un conductor suicida con muchos amigos

Hoy me apetece hablar del concierto-homenaje a Manolo Tena el pasado 4 de abril en La Riviera de Madrid. Pero ha pasado tanto tiempo que no sé si ya tiene sentido. Igualmente, haré el intento. Menudo cartel: Víctor Manuel, Ana Belén, Miguel Ríos, Los Secretos, Jaime Asúa, Pancho Varona, Nacho García Vega… Sin embargo, no lo viví de una manera tan emotiva como había esperado.

Concierto homenaje a Manolo Tena en La Riviera de Madrid

Manolo Tena: conductor suicida con muchos amigos

Llegué tarde. Me costó mucho aparcar. No sé cuántas canciones me perdí, pero creo que no fueron muchas. Lo primero que hice fue comprarme la camiseta conmemorativa con la mítica frase de Tena: «Estoy ardiendo y siento frío». Después, fui haciéndome un hueco por el lado derecho hasta llegar a las primeras filas.

No recuerdo el orden, ni todas las canciones. ¡No puedo volver a tardar tanto en escribir una crónica! Que van a hacer ya tres meses… Lo que sí recuerdo nítidamente es que aquello era un desfile continuo de estrellas sobre el escenario, un elenco de excepción. Manolo Tena debía tener muchos amigos.

También recuerdo que tener a su hijo ahí arriba, hablando y cantando, nos evocó un recuerdo tan vívido del protagonista ausente de aquella noche, tanto que nos resultó incluso inquietante.

Yo no sabía si mirar a la pantalla que tenía justo detrás, para verlo todo más grande, o mirar hacia delante y no perdérmelos en directo.

Ya te conté por aquí que el primer concierto de mi vida fue de Manolo Tena. Tenía por entonces seis años. Ya no le volvería a ver en directo. Qué tristeza y cuánta infancia mía sobre ese escenario de la sala La Riviera de Madrid.

Un momento especialmente emotivo para mí fue cuando Pancho Varona salió a cantar Quiero beber y no olvidar. Y, claro, acabamos al final del concierto coreando todos Manolo Tena, siguiendo al propio Varona y su ingenio.

Me faltó Qué te pasa, uno de los himnos de mi infancia, una de mis favoritas de aquel Sangre Española. Por supuesto, al terminar el concierto, sonó, como no podía ser de otra manera, Conductores suicidas, del maestro Joaquín Sabina.

Lamento no poder contacte mucho más de aquel concierto. Estábamos homenajeando a uno de los grandes compositores de la música en español, que nos había dejado hacía justo un año, y mi memoria me falla.

Lo que sí puedo hacer es enseñarte el vídeo-resumen que hice para la ocasión. Espero que te guste y que puedas perdonarme mi inusual falta de recuerdos. Prometo no tardar tanto en volver.

Deja un comentario