Mi vida de gira

Madrid Presenta a Nacho Campillo y Txetxu Altube en un concierto conjunto

Mi primer propósito del año me gustó tanto que decidí repetir. La nueva cita sería el miércoles 24 de febrero en el Teatro Fernán Gómez – Centro Cultural de la Villa, dentro del marco del festival Madrid Presenta. Mi primer propósito del año se llama Txetxu Altube y, en esta ocasión, daría un concierto junto a Nacho Campillo.

Nacho Campillo y Txetxu Altube en el Teatro Fernán Gómez

Otra vez tarde

Como me pasó hace un mes con el concierto de Iván Ferreiro en el Nuevo Teatro Alcalá, llegué tarde. Pero en esta ocasión no fue un error de cálculo mío, sino que hubo un accidente en la A6 y tardé más de una hora en llegar a las inmediaciones del recinto donde se celebraría el concierto. Yo salí con tiempo, palabrita, pero no había tenido en cuenta que algo así podría pasar, cuando un día en que llovía tanto era normal que hubiera retenciones para acceder a la capital.

21:10 y un semáforo de la Castellana, cuando aún se llama paseo de Recoletos, y yo atacada de los nervios. Dejándome llevar por la urgencia que imponían las circunstancias, «tiré» el coche en el primer parking que encontré, en lugar de pensar con la cabeza y dejarlo en el de la plaza de Colón, y eché a correr. Con cuidado, que llovía.

Qué bonita es la Biblioteca Nacional. No hay tiempo para mirar. 21:16 y un semáforo en la calle de la Armada Española. Ver la entrada al teatro Fernán Gómez al otro lado del paso de peatones y no poder cruzar los escasos metros que me separaban hizo que aumentara mi estado de nervios.

Teatro Fernán Gómez, Centro Cultural de la Villa

 

Recuerdo el último concierto que vi allí, cuando todavía era el Centro Cultural de la Villa. Hace muchos años. Fue Pablo Milanés. No hay tiempo para recuerdos, hay que entrar. Voy para un lado, me mandan para otro, saco la entrada, me indican por dónde entrar; otra mujer llega al tiempo que yo, pasa antes, el acomodador la va guiando y yo, detrás. Veo mi butaca, en primerísima fila, demasiado-cerca-del-escenario-para-mi-gusto, y Nacho Campillo ahí estaba, con su banda, tocando. ¡Qué vergüenza! A ver quién se sienta ahí ahora. Y el acomodador y la mujer estaban bloqueando mi acceso. Y yo pensé: «Cuanto menos dure este momento, mejor»; así que le dije al acomodador que ya veía mi asiento y que, si no le importaba, ya me guiaba yo misma.

Mi acceso a la butaca para sentarme y enterrarme en ésta no fue tan rápido como me habría gustado, pues el hombre sentado en la butaca inmediatamente a la derecha de la mía tenía su abrigo adornándola. Le pedí amablemente que lo quitara y me senté. Lo de quitarme el jersey y todo eso ya lo dejé para cuando estuviera sentada y pasara un poco más desapercibida. Así que como pude, con el bolso encima, me saqué el jersey, preparé la cámara y empecé a grabar. Por suerte, Nacho Campillo y los suyos estaban terminando de tocar una canción con una parte instrumental y me dio tiempo a prepararlo todo para capturar la siguiente canción íntegramente.

Nacho Campillo: algo de nostalgia

No sé cuántas canciones me perdí aquella noche, pero la primera que le escuché al ex Tam Tam Go fue Caer a tus pies. Me estaba gustando lo que estaba viendo, lo que estaba escuchando, y la siguiente canción la conocería bien: Manuel, Raquel. Entonces recordé, aunque no formara parte de aquél esta canción, un disco que me compré cuando no llegaba a los 12 años, un disco que se llamaba Nubes y Claros y que me encantaba. Pero ése no sería el punto álgido de mi nostalgia, aún habrían de pasar algunas canciones más.

Éstas fueron El diablo en el cuerpoCaída libreLucía de los Cartones, las cuales he de reconocer que no conocía. No obstante, la parte de Nacho Campillo de este concierto compartido con Txetxu Altube me estaba gustando mucho.

El músico pacense recordó a su amigo Ricardo Franco, quien fuera cineasta y, en su faceta menos conocida, escritor de canciones, y Campillo cantó una canción que compusieron a medias, dijo, en 1998: Tu refugio. Y ahí vino mi momento: para gran sorpresa mía, empecé a cantar (bajito, para no fastidiar los vídeos), a la vez que Nacho Campillo lo hacía. «Pero ¡si me la sé!», pensaba, sorprendida. No sabía desde cuándo ni por qué, pero me la sabía. Entonces, volví a recordar aquel disco que aún conservo, de mis 11-12 años (1999) y deduje, acertadamente, que probablemente aquella canción formaría parte de Nubes y Claros. Y no sólo me la sabía, sino que me gustaba mucho. Es curioso cómo una canción puede permanecer en el rincón más recóndito de la memoria durante años (¡nada menos que 17!) para ser rescatada, prácticamente intacta, años después. Es increíble, ¿no crees?

 

 

Y casi para terminar su parte del concierto, Nacho Campillo y su banda tocaron Pasarán, que también forma parte de Nubes y Claros, que también recordaba vagamente, pero que no me sabía (debe ser que a mis 11 años no me gustaba tanto como la de Tu refugio, que creo que era mi favorita del disco).

Para ponerle la guinda a la mitad de la noche, Nacho Campillo invitó a Txetxu Altube al escenario para cantar Espaldas mojadas junto a él y su banda, todo un clásico de Tam Tam Go. Sí, sí, la de «Voy cruzando el río, sabes que te quiero, no hay mucho dinero, lo he pasado maaaaal…». Ésa también me la sabía. Je. Y me encantó la colaboración, me encantó ver a Nacho Campillo y Txetxu Altube juntos en el escenario, por primera y no última vez aquella noche, me encantó el sonido de la armónica que tocó Altube y me encantó rescatar pinceladas de mi infancia. Nunca pensé que me acordaría de esas canciones.

Ahora he rescatado aquel Nubes y Claros y voy a volver a escucharlo, para volver a viajar por un rato a mi infancia.

Txetxu Altube: un concierto sublime

Se quedó Txetxu Altube solo en el escenario (aunque andaban enredando por detrás de él, es como si lo estuviera) y empezó su parte del concierto aproximándose al público, asomándose al borde del escenario y cantando a cappella, como hizo en su concierto en Galileo Galilei el pasado 14 de enero, Horas contadas, poniendo así de manifiesto el precioso tinte de su voz y el completo y preciso manejo que tiene de ella. A pesar de la enorme vergüenza que estaba sintiendo por estar tan cerca del escenario y tener que mirar literalmente hacia arriba para ver a Txetxu Altube cantar al borde del escenario, mi posición favoreció que me quedara boquiabierta, con el vello erizado y me rindiera ante su voz.

Entonces, no sé si salieron al escenario o ya estaban, porque yo me había quedado embobada, totalmente absorta con Txetxu Altube y sus Horas contadas (y ¡qué identificada me siento a veces con él!), pero ahí estaban su hermano, Carlos Altube, al bajo; César Pop al piano; y Carlos Arancegui a la batería. Txetxu Altube presentó a tres de los Street Wings: David Castro a la guitarra, Jitka Kubesova al violín y Javier Celada a todos los instrumentos de viento que te puedas imaginar.

El cantautor madrileño, tan bien acompañado, dio un concierto espectacular, intercalando canciones de tu etapa con Los Madison y su casi recién estrenada, pero muy entrenada, etapa en solitario, con su primer disco firmado con su nombre, Cuestión de Intensidad, de obligada escucha. Es un discazo. Una de Los Madison por aquí, dos en solitario por allá… pero todas, al fin y al cabo, suyas, de Txetxu Altube; todas con su firma y su identidad. Todas menos una y media. Ya hablaremos de eso.

Fuimos de VendavalInercia inesperada, para quedarnos en Cuestión de Intensidad para así poder disfrutar de No quiero que cambien los planes. ¡Qué canción! ¡Qué canción! Ya te digo: hay veces que me siento demasiado identificada con Txetxu Altube.

Y no sé en qué momento apareció Nacho Mur sobre el escenario, pues estaba ya tan emocionada, que ni me di cuenta, pero cuando miré a mi izquierda, ya estaba. Fue el turno de Sin recoger, canción tras la que tocaron Nadie, durante la cual Txetxu Altube pidió la colaboración del público para cantar los últimos versos de la canción. El ambiente de teatro (y mi grabación) nos imponían un volumen bajo de voz, pero aun así nos quedó un coro bonito para una canción preciosa. Claro, que mi vergüenza de tener a Altube tan cerca crecía cuando tenía que cantar, «¡que me va a escuchar!» (con lo bien que canto yo). Pero, claro, tampoco era plan de quedarme callada. Y me escuchó, vaya si me escuchó, no cantar exactamente… pero eso te lo cuento luego, cuando toque.

 

 

Y entonces fue la media que no es suya. Txetxu Altube presentó una canción compuesta junto a Jorge Marazu, Recompensa, otra de Cuestión de Intensidad. Y, claro, con razón me dijo en la entrevista que no podía elegir entre «los hijos», con semejantes criaturas, cada cual mejor…

Nos quedamos en una etapa presente y perpetua, pero volvieron mis ganas de brincar de la butaca y no quedarme quieta con Pasos sin firme, pero no lo hice por dos motivos: primero, porque mis vídeos quedarían visiblemente (je) afectados y, segundo, por la responsabilidad cívica de no obstaculizar la visión a las personas que tenía sentadas detrás de mí. Sosos (con respeto, ¿eh?).

No sé si fue en este momento o justo antes de Pasos sin firme, pero ¿recuerdas que te dije que Txetxu Altube me escuchó? Pues bien, ¿para qué hablaré con-lo-guapa-que-estoy-calladita? Por esto del ambiente del teatro y el respeto que impone, entre canción y canción había un silencio sepulcral; incluso Nacho Campillo y Txetxu Altube lo mencionaron en alguna ocasión. Y yo dije para mí (cuando me quise dar cuenta de que lo estaba haciendo en voz alta, era demasiado tarde para retener las palabras en mi garganta): «Yo quiero Pies de barro…», una de mis canciones favoritas de Cuestión de Intensidad, a lo que Txetxu Altube contestó, desde el escenario: «¿Que quieres Pies de barro? Pues has elegido un mal día». Yo me empecé a hacer chiquitita en la butaca, en ese momento quería desaparecer, y ya no me importó que no tocara Pies de barro (pero ¿cómo es ese giro de la voz en «pared»? ¿Eh? ¿Eh? ¿Eh? Esa canción es amor).

Pero la siguiente me compensó. La única canción de repertorio que no está compuesta por Txetxu Altube, sino por El Capitán, como Cheche llama a César Pop, y que me encanta, y que tan bien sabe hacer suya Altube. Sí, estoy hablando de Lo que queda. Qué temazo. Y otra vez nos pidió Txetxu que cantáramos el estribillo al final de la canción, y otra vez se asomó al borde del escenario, y otra vez tuve que mirar para arriba, y otra vez canté con vergüenza, con mucha vergüenza. Pero fue un momentazo.

 

 

Y volvimos a Cuestión de Intensidad para quedarnos allí durante (casi) toda la recta final del concierto. Primero, disfrutamos de la canción que le da nombre, para terminar con la sincera De cara y la hermosa Rondarás por aquí.

El final se acercaba, pero aún quedaría el colofón. Txetxu Altube invitó a Nacho Campillo al escenario. Resulta que éste ha grabado una canción de aquél para su próximo disco. Resulta que esta canción es, desde mi punto de vista, una de las mejores canciones de Altube. Resulta que me vine arriba, aunque por razones que ya expliqué antes, no pude hacerlo literalmente. Resulta que les quedó preciosa. Resulta que me reí con la ocurrencia de Txetxu para hacer mención a Nacho Campillo en la canción («Ya ves, ¿quién iba a decirlo que tú grabarías este tema?»). Resulta que estaba disfrutando como una enana. Resulta que Compás de espera fue la mejor manera de terminar un concierto perfecto.

 

 

Después se aproximaron todos los músicos al borde del escenario (y cuando digo todos, digo todos) para saludar. Todos tan bien puestos, ahí abrazados, alineados, que intenté sacarles varias fotos, pero-es-que-no-me-cabían-todos-en-el-plano.

Final del concierto de Nacho Campillo y Txetxu Altube en el Teatro Fernán Gómez de Madrid

 

La pena fue que terminara el concierto, la pena fue haber llegado tarde… la pena es que este post tenga más de dos mil palabras, cuando realmente no las tengo para describir lo que viví la noche del miércoles 24 de febrero en el Teatro Fernán Gómez.

Y volví pisando charcos y entonces sí me paré a observar la Biblioteca Nacional. Y llegué a casa y no pude evitar compartir alguno de los momentos geniales vividos aquella noche. Y entonces me fui a dormir, ya que al día siguiente me esperaba, muy temprano, la realidad. Hasta entonces, todo había sido un sueño.

En este enlace puedes ver todos los vídeos que filmé durante el concierto o ir pasando las canciones a partir de ésta:

 

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