Mi vida de gira

Luces, cámara… ¡Acción! Rodando con Maldita Nerea

Hoy voy a hablar de una experiencia musical, pero no se trata exactamente de un concierto. Hace unos meses estuve en la grabación del videoclip de la campaña Hecho con tus sueños, de Suchard. En este caso, los protagonistas de la canción y el videoclip eran Maldita Nerea.

Rodaje Maldita Nerea Hecho con tus sueños videoclip

 

Un día antes, me avisaron de que necesitaban gente. En menos de 24 horas, reuní a unas cuantas amigas (tortugas, de la universidad y de toda la vida) y el miércoles 10 de octubre, a eso de las siete de la tarde, pusimos rumbo a San Lorenzo de El Escorial. A pesar de que hubo un pequeño error en las coordenadas, llegamos sanas y salvas a la plaza donde se rodaría la última parte del videoclip y del anuncio de Suchard de las Navidades pasadas. Además de sanas y salvas, llegamos cargadas de churrinches para seguir celebrando mi cumpleaños.

¡Ah! Los churrinches… ¿Nunca te he hablado de ellos? Una vez les llevé un par de docenas a los Nereos, el pasado 1 de septiembre en Valdepeñas. Les encantaron, especialmente a Luis y a Serginho, quien se guardó un par de ellos para el desayuno del día siguiente. Y, por eso, y para celebrar mi cumple, unos días más tarde, con los malditos, llevé unos cuantos más al rodaje. Los dejé en su bandejita sobre una de las mesas de un bar y volaron, como siempre.

Según nos contaron, llevaban rodando desde las seis de la mañana. Cuando llegamos, estuvimos tomando algo (y comiendo churrinches) con Ray y Luis en el bar que os mencioné antes, aunque más fuera que dentro, todo hay que decirlo. Poco después, llegaron Jorge, Tato, JT, Anitta… y Jorge nos presentó a su tocayo Jorge Luengo, al que desde entonces bautizamos como el Mago; nos hizo unos dos o tres trucos y, si digo que alucinamos, me quedo corta, muy corta.

Más tarde, nos dijeron que ya estaba todo listo para rodar nuestra parte, así que nos enfundamos en nuestros jerséis, abrigos, bufandas, etc., y nos dirigimos a la plaza donde estaba preparado el set. Escuchamos un fragmento de la canción unas… ¿70 veces? Jorge hubo un momento en que preguntó: «¿hay alguien que no se la sepa ya?».

Nos estaban cambiando de sitio constantemente y, en un momento, yo dije: «pero ¡que va a haber fallo de raccord!». Entonces, el regidor me contestó sonriendo que no había raccord. Jorge, muy curioso él, me preguntó: «¿qué te pasa?». Y yo le respondí: «nada, que nos están cambiando de sitio sin ton ni son, sin ningún tipo de relación espacial…». Ahí es cuando Jorge se puso a disertar sobre el espacio-tiempo (yo asentía) y Luis dijo: «Beli, no preguntes… tú haz lo que te digan y ya está». Me reí muchísimo. Y aún hoy me río al recordarlo, como cuando me acuerdo de Jorge y Tato hablando de los Clanners con los niños:

  • ¿Que no sabes quiénes son los Clanners? –le pregunta Jorge a un niño.
  • Sí.
  • A ver, dime tres nombres de Clanners.
  • Eh… Render…
  • Ése no vale, ése lo acabo de decir yo.
  • ¿Cómo se llamaba el mío, el punky? –pregunta Tato.
  • ¡Ah! El favorito de Tato es Fredo –dice Jorge, entre risas, a los niños.

 

El Mago y yo decidimos que, para el «narararara…», íbamos a mover las manos a un lado y a otro. Al final, acabó haciéndolo más de la mitad de la gente. Y yo, que coinventé el paso estrella, me quedo sin salir en casi todo el clip, no digamos en el anuncio (estaba detrás del Mago), ja, ja, ja. Así que ya sabes cómo nació lo que se ve al final del spot y del videoclip.

Media hora después, en la toma 232013490249 (por decir algo), Jorge se dio cuenta de lo que estábamos haciendo, porque le orientaron hacia nosotros. Cuando nos vio, se empezó a partir de risa y me contagió, así que, entre carcajadas, le dije: «macho, llevamos media hora haciendo el tonto y te das cuenta ahora». Ese día acabé casi por los suelos de tanto reírme, entre una cosa y otra.

Me acuerdo de muchas más anécdotas, pero tampoco se trata de hacer esto demasiado extenso. Te cuento una más:

Nosotros, los figurantes, formábamos una especie de corro irregular alrededor de los chicos. Jorge, en un principio, no estaba; tenía que entrar más tarde, justo por donde estaba yo, bailando y haciendo el mono, pero estando pendiente de la palabra de la canción en la que Jorge entraba en el círculo para apartarme, dejarle paso y, después, retomar mi posición inicial. No sé cuántas tomas hicimos de eso, perdí la cuenta. Después de tanto repetir su aproximación al grupo de gente, dijo: «perdonad, perdonad, pero es que ¡no es fácil!». Entonces, muy bajito, Luis dijo: «y si no es fácil…». Creo que fue el momento en que más me reí; además, la carcajada fue general y creo que Jorge no se enteró, lo que hizo que fuera un momento mucho más gracioso (si no lo sabes, con el título del disco Fácil, Jorge aprovecha para decir que lo que no es fácil no lo hace).

 

 

¡Feliz finde!

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