Mi vida de gira

Luar na Lubre celebra sus 30 años y los de la Galileo Galilei

El grupo Luar na Lubre, concebido en A Coruña hace 30 años (en abril los hizo), se sumó al ciclo de conciertos conmemorativos de la sala Galileo Galilei, que este mes está celebrando su también trigésimo aniversario.

Luar na Lubre en Galileo Galilei

Mis recuerdos de una Galileo cumpleañera

Treinta años, que se dice pronto. La Galileo Galilei está de cumpleaños y lo celebra por todo lo alto. Yo tenía 17 cuando fui a mi primer concierto allí, a ese magnífico templo de la música al que me gusta llamar «casa». Pero, ¡shh!, no lo digas muy alto, que era menor. Hace hoy diez años y medio de aquello y, aunque no esté segura de su ilegalidad, guárdame el secreto.

Fue un 2 de junio de 2015. Me quedaban cuatro meses para alcanzar la mayoría de edad, pero no lo dudé. Tres días antes, Coti había sacado el disco que le llevó al número uno en España, Esta Mañana y Otros Cuentos, con su famosa colaboración con Paulina Rubio y Julieta Venegas en su antes compartida con Andrés Calamaro Nada fue un error. Con la compra del elepé, regalaban una invitación para disfrutar del rosarino en Galileo Galilei tres días después, en un acústico vespertino. No recuerdo si podían entrar o no los menores de edad, pero yo lo hice.

He buscado la invitación de aquella tarde-noche en la Galileo Galilei y, aparte de emocionarme entre tantos recuerdos, autógrafos, púas, baquetas, entradas, fotos… he descubierto que no pone nada de menores de edad, así que igual no fue tan ilegal.

Ese día, el 30 de mayo, fui al centro de Madrid a comprarme el disco (no podía fiarme de que llegara a mi zona, adonde nunca llegaban los estrenos) y aproveché para acercarme a saludar a Coti, que tenía una promo en la cadena de radiodifusión COPE. Cuando me vio en la puerta esperando, me invitó a entrar con él, una experiencia inolvidable, no sólo por el detalle, que recuerdo con mucho cariño, sino porque ya entonces, antes de estudiar Periodismo, ya amaba la radio.

 

Beli y Coti en Cope Madrid

 

Pero ya me estoy perdiendo… Como decía, tres días después, creo recordar que un jueves, me adentré por primera vez en la ya entonces mítica sala Galileo Galilei. Recuerdo que llegué un poco tarde, pues el argentino ya estaba cantando. Me senté a una mesa, pedí un Nestea y disfruté de la música de Coti, los gestos cómplices y, por primera vez, las galileas galletitas saladas XXL.

Por cierto, ¿has visto qué pequeña era? ¡Ay! Abriendo el baúl de los recuerdos me he puesto un poco nostálgica… Aquí va otra foto de aquel día de aquella primera vez en la Galileo Galilei:

 

Beli y Coti en Galileo Galilei 2005

 

Después de eso, habré ido, en estos 10 años, a decenas de conciertos en la Galielo Galilei, sintiéndola cada vez más mía, cada vez más casa. Y después de haber visto, apenada, cerrar salas y salas de música en vivo, después de ver a la cultura agonizar, no puedo estar más contenta de que la Galileo siga en pie, más viva que nunca, ofreciendo cada día maravillosos espectáculos a las tardes y noches madrileñas.

 

¡Felices 30 años, Galileo! Y que cumplas muchos, muchos más (y que yo lo vea).

Luar na Lubre, también de cumpleaños

El pasado jueves 5 de noviembre, no quisimos perdernos la actuación del grupo coruñés Luar na Lubre. Para serte sincera, nunca los había escuchado y no sabía lo que me iba a encontrar, pero había oído hablar tan bien de ellos que no lo dudé. Le hice un regalo a una amiga gallega (que tampoco los conocía) y la arrastré conmigo al concierto. Llegamos a reservar mesa por los pelos, una semana antes. El día del evento conseguimos aparcar en la misma calle Galileo de pura casualidad, después de dar una, dos y tres vueltas. Vuelta a la calle es lo que daba la cola para acceder a la mítica sala. Mi amiga y yo no dábamos crédito.

—Me siento muy inculta ahora mismo… —le decía yo.

Me sorprendía aún más que ella, siendo gallega, no los conociera. Mi asombro fue aún mayor cuando vi la Galileo Galilei tan abarrotada. No cabía un alfiler. Tuve la maravillosa idea, impuesta por la urgencia, de ir al servicio antes de que empezara el concierto, y sudé para cruzar la sala, de ida y de vuelta.

Una vez situadas en nuestro sillón, con muy buena perspectiva (gracias a Pedro por la reserva), saqué la cámara para grabar y me di cuenta de que había olvidado la tarjeta de memoria en casa (típico de mí). Así que filmé algunos vídeos con el iPhone, no tantos como me habría gustado, debido a la distancia al escenario y dos chicos que nos obstaculizaban bastante la vista y el paso a los camareros, situados inoportunamente entre dos filas de mesas. Al final, conseguimos amablemente que se fueran.

Un concierto distinto

No sabíamos lo que nos íbamos a encontrar, no conocíamos la música de Luar na Lubre, pero eso no hizo que lo disfrutáramos menos.

Los gallegos Luar na Lubre comenzaron el concierto en la Galileo Galilei con Gran Sol, perteneciente a su disco Mar Maior, que vio la luz en el año 2012, homenaje a un lugar marinero al suroeste de Irlanda. Ya nos iban así introduciendo a la música celta. Después vino Chove en Santiago, para volver a la Península Ibérica (y me choverá, me choverá en Santiago cuando vaya dentro de un mes a ver a Andrés Suárez, mi gallego favorito).

Me encantaron del concierto las intervenciones narrativas, con las que los Luar na Lubre dotaban a las piezas musicales de un contexto histórico que incentivaba nuestra imaginación y llenaban la noche de magia, transportándonos a otros lugares, otras culturas, otras épocas, sin movernos de la misma Galileo Galilei.

Y así, aun siguiendo escuchando a Luar na Lubre, aun siguiendo en la Galileo Galilei, nos trasladamos a la cataluña medieval para disfutar de Les set gotxs, un cántico en catalán antiguo perteneciente al Llibre Vermell de Montserrat, para volver a la tradición galaico-portuguesa con las Cantigas de Santa María do Rei Alfonso X. Nos quedamos en Galicia y su lírica medieval para disfrutar de Schiarazulla Marazulla, A Carolina.

 

 

En este punto, me gustaría hacer una mención especial a Paula Rey, cantante de Luar na Lubre, aparte de por su impresionante y preciosa voz, por la capacidad que debe tener para aprenderse todas esas canciones en tantos idiomas, que nos dejó con la boca abierta a todos los asistentes aquella noche en la Galileo Galilei.

Después de eso, nos quedamos en Galicia, concretamente en la Ría de Vigo, volvimos a la lírica medieval galaico-portuguesa, y la música celta siguió acariciando nuestros oídos, acompañada por la letra de uno de los Ocho Poemas de Martín Codax, trovador vigués, en concreto, Mandad’ei conmigo.

Seguimos en Galicia, pero nos fuimos un poquito más al norte, concretamente, a la Costa da Morte, a un pueblito marinero llamado Caión, y nos endulzaron aún más la noche con una hermosa canción tradicional marinera llamada Camiño de Caión.

Entonces, vino una de mis partes favoritas del concierto, especialmente, como comentaba antes, por la parte narrativa que nos regalaba Bieito Romero, líder de Luar na Lubre. No sólo disfrutamos de tres piezas musicales extraordinarias, sino que nos las ilustraron con una interesantísima leyenda irlandesa de tradición oral, transcrita por monjes cristianos irlandeses. Y como me encanta que me cuenten cuentos, no dudé en tomar notas de la leyenda. Y entre cuentito y cuentito de los que se deduce que los actuales irlandeses son descendientes de gallegos, se sucedieron tres canciones, algo así como una ópera épica, del trabajo discográfico Torre de Breoghán, que Luar na Lubre grabó junto a la Orquesta Sinfónica de Galicia.

No nos movimos de elepé para disfrutar de la triste Memoria da noite, donde Luar na Lubre reivindica el recuerdo de la terrible tragedia que asoló a la Costa da Morte gallega en 2002, para que nunca se olvide ni se repita. Sí: me refiero al Desastre del Prestige. Se trata de un tema cuya letra pertenece a Xabier Cordal, poeta de cabecera de Luar na Lubre.

Y le llegó el turno a una canción que hasta nosotras conocíamos: O son do ar, perteneciente a su primer disco, publicado en 1988 y que lleva el mismo nombre que la canción de la que ahora escribo. Y te preguntarás cómo es que la conocíamos las incultas de la noche… pues bien, es que resulta que Mike Oldfield hizo una versión de esta maravillosa composición. ¿Te suena?

 

 

Entonces, ya casi terminando el concierto, nos fuimos a la zona de Cariño y San Andrés de Teixido (vai de morto o que non foi de vivo o, lo que es lo mismo, va de muerto el que no fue de vivo), adonde yo tuve la suerte de ir el verano pasado, cuando visité Cedeira. Y quiero seguir volviendo muchas veces más de viva. La canción se llama Centeás.

También tocaron los Luar na Lubre una muñeira y dos pasacorredoiras.  Y nos dieron un fabuloso espectáculo junto al reputado gaitero Javier Celada, tocando juntos Camiño do norte.

Aquí puedes ver los pocos vídeos que filmé durante el concierto.

 

Después, decidimos salir a fumar y disfrutar del final del concierto de Luar na Lubre desde la zona de la barra de la Galileo Galilei, cuyo broche de oro fue una canción popular gallega que hasta mi amiga conocía ;). Hablaba de tocar una cosa, una cosiña… Tras una ardua investigación, he descubierto que la canción que versionaron los Luar na Lubre se llama Pousa e pousa no me toques naquela cousa, aunque, antes de eso, también tocaron Tu gitana y alguna otra canción cuyo título se me ha perdido entre mis notas… pido disculpas por ello.

Siempre fiel a Galileo Galilei

En lo que duró el cigarro estuvimos hablando con Domingo y nos confirmó nuestros temores: no quedan entradas para casi ningún concierto de este mes conmemorativo de los 30 años de vida de la Galileo Galilei (¡sólo tiene dos más que yo!). Sabor agridulce, sin duda, aunque no me perderé a Fredi Leis el próximo 26 de noviembre en casa, presentando su primer EP, Días Grandes, pero ése es otro cantar… 🙂

 

Por último, me gustaría agradecer a Ángel, a Germán y a todos los que trabajan en Galileo Galileo por la gran labor que hacen regalándonos noches estupendas y contribuyendo a que nunca muera la música en vivo. Y, especialmente, mi agradecimiento más caluroso y personal va para mis queridos Pedro y Domingo, sin olvidarme de Luis, Juan, Dani, Carlos…

 

¡Muchos años y mucha música!

¿Repetiremos con Luar na Lubre? Seguramente… 😉

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