Mi vida de gira

Jorge Marazu celebra los 30 en Libertad 8

El pasado domingo 24 de enero cumplí otro de mis tres propósitos para 2016 y un pedacito de otro que ya cumplí. Y no puedo estar más contenta con mis propósitos. Jorge Marazu y su música conquistaron mis oídos y emociones en el famoso café Libertad 8 de Madrid, día en que el cantautor abulense celebraba su trigésimo cumpleaños.

Jorge Marazu en Libertad 8

Me encantan mis propósitos de Año Nuevo

Ya sabes que me propuse, para este 2016, ver a Txetxu Altube, Jorge Marazu y Fabián en directo en conciertos propios. Al primero le vi en la Galileo Galilei el pasado jueves 14 de enero en un concierto que me encantó; al segundo, y motivo del post de hoy, diez días después en el mítico café Libertad 8, que ya echaba de menos (y con la gratamente sorpresiva colaboración de Txetxu Altube, mi primer propósito); al tercero, aún le tengo pendiente, pero ya he estado investigando y barajando posibles fechas y destinos, uno de ellos muy factible… Veremos.

El caso, lo que vengo a contar hoy, que me desvío, es que en menos de un mes he cumplido dos propósitos (qué gustazo de propósitos) y estoy muy contenta con ellos, tanto Txetxu Altube como Jorge Marazu me han gustado muchísimo en directo, pero mucho, mucho más me han gustado los dos juntos en concierto, como tuve la suerte de verlos el pasado domingo 24 de enero, cuando Altube se subió a colaborar con Marazu en varias canciones. Pero no adelantemos acontecimientos… Así da gusto cumplir propósitos.

Jorge Marazu celebra sus 30 años rodeado de amigos y buena música en Libertad 8

Sobre el pequeño escenario de Libertad 8, Jorge Marazu y Toni Brunet, sendas guitarras en mano. Comienza a sonar un compás ternario, un ritmo de vals ralentizado; y Jorge comienza a cantar: «Acuérdate de Acapulco…». Con María Bonita, de Agustín Lara, tan versionada por tantos, dio comienzo el concierto, así como nuestro viaje a otras épocas, a otros países, quizás. Dio comienzo un viaje de emociones que irremediable y gustosamente habríamos de transitar con una sonrisa de oreja a oreja.

Tras la inicial y dulce toma de contacto, Jorge Marazu cantó La felicidad, canción perteneciente a La Colección de Relojes, su primer trabajo discográfico, para después cantar Enredadera, del mismo álbum.

Cuando ya se había metido mi corazón en el bolsillo, Jorge Marazu invitó al escenario a Fredi Leis, para que cantara Hiroshima junto a él. Justo antes, Marazu explicó la idea de la canción, de dónde había sacado el concepto de Hiroshima y me encantó, porque no se refiere a una ciudad japonesa ni al trágico acontecimiento que tuvo lugar allí el 6 de agosto de 1945. Hiroshima, la canción, se refiere a un evento de tamañas repercusiones, pero de índole personal. Hiroshima es un concepto. Y me encanta la idea.

Después de su breve paso por Escandinavia, su último disco, Jorge Marazu volvió a La Colección de Relojes para interpretar El rol. Cuando terminó esta canción y Toni Brunet abandonó momentáneamente el escenario, Marazu le agradeció que supiera entender tan bien sus canciones y vestirlas. Yo, a diferencia del propio Jorge, creo que sus canciones desnudas ya tienen personalidad y belleza no sólo suficiente, sino desbordante, pero es cierto que la guitarra de Toni Brunet les pone un vestido de gala.

En ese momento, Jorge Marazu presentó emotivamente a Txetxu Altube. No fue una sorpresa, pues les había visto antes probando sonido, cuando tuve que rogarle a Julián que me dejara pasar al servicio, así que estaba deseando que ocurriera esto. Y lo que ocurrió fue mágico: dos de mis propósitos de Año Nuevo juntos sobre un escenario. De los mejores propósitos de mi vida, sin duda.

La primera canción que interpretó este tándem de arte y magia fue Recuerdo crónico, que Marazu grabó en La Colección de Relojes, y que también fue grabada por Sergio Dalma. Después les dio por cantar una de Altube: Ropa nueva. Y yo pensaba «que no se baje Txetxu, que se queden así siempre». Y, al menos durante otro rato, me hicieron caso. Jorge Marazu se metió otra vez en Escandinavia, que ya había introducido anteriormente en su colaboración con Fredi Leis, para interpretar la canción homónima al elepé, no sin antes acariciar unos versos de Migas de pan, de la banda sonora en español de Mary Poppins. Lo que yo decía: un viaje a otra época, quizás a otro país, con una sonrisa de oreja a oreja.

 

 

Al finalizar la interpretación de Escandinavia, Jorge Marazu presentó a Alejandro Martínez y los tres artistas juntos tocaron una preciosa canción de éste último: Una corazonada.

Y llegó, desde mi punto de vista, el momento más mágico de la noche. El cumpleañero se quedó solo sobre el escenario de Libertad 8 y nos regaló un tema nuevo. Decir «me encanta» es quedarme corta, muy corta. Amor a primera escucha. Y, aun así, no alcanzo a describir con palabras la belleza de esa canción. No se puede. Hay que escucharla. Claro que el propio Jorge nos pidió que no subiéramos la canción, para que sea una sorpresa del nuevo disco (como pasó en el homenaje a Antonio Vega). Y yo respetaré su voluntad. Pero ¡que lo saque ya! Es una canción que tiene que volar, que tiene que conocerla el mundo. Mi apuesta es más arriesgada que la de Jorge Marazu, pues no conozco más canciones, pero estoy con él cuando dice que será su canción favorita del nuevo disco. Me reitero: ¡que lo saque ya!

Volvió Toni Brunet y por si nos habíamos creído que ya se habían acabado las sorpresas, aunque todo el concierto en sí estaba siendo una grata sorpresa para mí, Jorge Marazu invitó a unirse a ellos a Javier Vidal y Nacho Mata, del grupo Mister Marshall, para tocar una canción suya, de ellos: La virgen de las flores.

Y volvimos a Escandinavia. Y Nacho Mata se quedó en el escenario para acompañar con su cajón a Toni Brunet y al recién treintañero en Adiós!, cuyo videoclip recuerdo haber visto hace tiempo en Facebook. Y recuerdo que me gustó. Y ahora me pregunto por qué no fui antes a un concierto suyo. Y qué bonita quedó.

Nos quedamos en Escandinavia, que para mí nunca más me volverá a evocar frío, durante un par de canciones más. Jorge Marazu dedicó la primera de ellas a toda la gente de Libertad 8: Haces bien. De ésta también tengo un vago recuerdo de haber visto algún vídeo compartido en Facebook por algún amigo mío hace tiempo. Me encantó entonces y me encantó más el pasado domingo 24 de enero.

Lo sigo diciendo: un viaje. Jorge Marazu tiene esa habilidad para componer que parece que todas las canciones que canta son versiones de viejas glorias de los más diversos estilos musicales: un bolero por aquí, un tango por allá, entre medias una zamba y alguna canción Disney. Con Marazu tienes la sensación de que sus canciones te han gustado desde siempre.

 

 

Entonces hubo un cambio de roles: Toni Brunet tomó la voz cantante y Jorge Marazu le acompañó a la guitarra, mientras que el primero cantaba la canción Tu tren, de Jorge, no sin algún que otro incidente, fruto de la complicidad entre ambos músicos, que causó el estallido en carcajadas de los que estábamos allí presentes, no por primera vez aquella noche. Vamos, que se pelearon simpáticamente por el protagonismo del concierto.

Nos acercamos a la recta final de la noche, que estaba siendo tan bonita, y volvimos a coleccionar el tiempo con Miedo. Y ya sin él, recordamos algunas Películas de ciencia ficción.

¿Que no quedaban sorpresas? Díselo a Roberto Carlos, cuando Jorge Marazu tan bien supo recordarle con La distancia, aunque a mí, sí sé por qué, me recuerda un poco más a Andrés Calamaro.

Entonces, se apagaron las luces de la sala y no sé quién, porque no pude ver, apareció con una tarta sobre el escenario para felicitar a Jorge Marazu. Una bonita sorpresa cuando apenas le quedaban minutos al día de su trigésimo cumpleaños.

El protagonista de la noche se despidió con La bien pagá, de Miguel de Molina, y no supo quitarnos la sonrisa de la cara, la que habíamos tenido puesta durante todo el concierto.

He subido (casi) todos los vídeos del concierto, que puedes ver en esta lista de reproducción. Espero que te gusten tanto como a mí vivirlos y grabarlos.

 

Ya lo he dicho: fue un viaje a otra época, quizás a otro país. Fue un viaje lleno de emociones y fue un encuentro con canciones que, sin conocerlas en su mayoría, ya me gustaban de antes, de siempre. Fue un viaje que pienso repetir muchas más veces.

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