Mi vida de gira

Profunda emoción con Jorge Drexler en Libertad 8

Es el último concierto al que he ido hasta la fecha. No es que haya pasado mucho, pero ya lo veo hasta lejano. Aunque casi no lo cuento, era una cita que no me podía perder. un ocasión única. Estoy hablando del precioso concierto que dio Jorge Drexler en el café Libertad 8 de Madrid el pasado 1 de diciembre.

Jorge Drexler en Libertad 8

 

Casualidad o causalidad

Como te he contado últimamente, ya sabes que estoy más de retirada conciertil que otra cosa. Estoy dejando de ir a muchísimos conciertos que, en realidad, me apetecen mucho. Pero necesito un descanso.

El concierto de Jorge Drexler estaba programado, inicialmente, para el miércoles 30 de noviembre. Le ofrecí la entrada (que tenía desde hacía dos meses) a mi jefe, que es muy fan de Drexler. Se lo estuvo pensando. El caso es que mi angelito M me informó de que lo habían pospuesto al día siguiente. Malas noticias: mi jefe no podía ir. Y yo tenía que volver a pensar si iría o no. Tenía muchas ganas, pero el cansancio le estaba ganando la batalla.

Finalmente, el jueves 1 de diciembre llegué a la universidad con la sorpresa de que mi jefe estaba escuchando a Jorge Drexler. No puedo asegurar que fuera aposta, ya que lo hace habitualmente. «No me hagas esto», le dije. Sin embargo, estuvo con la música del uruguayo buena parte de la jornada. Y, finalmente, fui. Así que se lo debo en gran parte a él, que con la música de Drexler me metió el gusanillo del directo en el cuerpo.

Era una ocasión única: ¡Jorge Drexler en casa Libertad! Menos mal que, al final, no me lo perdí.

Mi regreso a casa Libertad

No iba a casa Libertad desde el pasado 9 de octubre, un inusual domingo vespertino con la música de mi querido Alejandro Martínez. Y, claro, ya estaba deseando volver. Y verlos a todos.

Grata sorpresa fue encontrarme con mi también querido Marwan entre el público. En realidad, le vi en la calle mientras yo buscaba sitio para aparcar y él caminaba hacia el café. Hacía mucho tiempo que no le veía ni hablaba con él, así que fue un reencuentro muy emotivo y me alegró mucho.

Y el emotivo regreso de Jorge Drexler al Libertad 8

¿Qué puedo decir? Que me encantó ver a Jorge Drexler como no pude muchos años antes, en el genial y familiar ambiente de Libertad 8. Fue todo un gustazo. Y me quedo corta. Además de escuchar canciones que me llevan acompañando muchos años, DISFRUTAR con mayúsculas de la cercanía y el diálogo propios de casa Libertad fue toda una maravilla difícil de plasmar en palabras.

No sé si te lo conté, pero en 2004 descubrí Eco, elepé del uruguayo que me voló la cabeza (aunque ya conocía canciones suyas que me encantaban, como FronteraLa edad del cielo). Tanto es así que en agosto de ese mismo año fui a verle en concierto (ya estaba empezando). Y, desde entonces, las canciones de Jorge Drexler no han dejado de ponerle banda sonora a distintos capítulos de mi vida.

Por eso mismo, entenderás que me emocionara tanto cuando identifiqué las primeras notas de la noche: se trataba de la canción que le daba título a dicho trabajo discográfico: Eco.

Pues imagínate cuando siguió con Polvo de estrellas, casi me caigo de gozo. Estaba viajando a mis aún 16 años, cuando escuchaba aquel Eco hasta rayarlo.

Echando la vista atrás con la lágrima asomando

Y además de la revolución que causó Eco en mi educación musical, también fui muy de 12 Segundos de Oscuridad, el disco inmediatamente posterior de Jorge Drexler. Así que no dudé de la idoneidad de Inoportuna como tercera canción de la noche.

Sin embargo, el momento en el que más emocioné en toda la noche fue con la cuarta canción: La vida es más compleja de lo que parece, del mismo disco. Que me llegaba muy  hondo entonces y lo sigue haciendo ahora. Y, claro, como hacía bastante que no volvía a escucharla, me había olvidado del efecto que causa en mí.

A esas alturas de la noche, Jorge Drexler ya se había disculpado por el cambio de fecha del concierto. Alegó un virus que le dejó sin voz y que aún le mantenía en estado febril. Y sí, sí que se le notaba la voz tomada. También se había atrevido a solicitarnos alguna petición. Yo pedí Frontera (que había sonado aquella mañana en el trabajo, despertando mi nostalgia), aunque no quedé muy convencida con su respuesta de «cuando tenga la sexta en Re, la toco». Sigue leyendo para saber lo que pasó. 🙂

Una colaboración de lujo

Después de cantar Guitarra y vos, otra de mis favoritas, con un extraordinario acompañamiento a los silbidos de prácticamente todo el respetable, Drexler recitó unas décimas que le había escrito al Libertad 8 hace cinco años. Preciosos y emotivos, como toda la noche.

Entonces, en lo que a mí me pareció un gesto improvisado de camaradería, el uruguayo invitó a Marwan a unirse al escenario para interpretar juntos Milonga del moro judío.

 

 

Y hasta alguna versión cayó

Y Drexler volvió a recitar versos de su autoría. En este caso, sus décimas hablaban sobre la imperfección y llevaban por título El ojo en la diana. Tras esto, le tocó el turno a Las transeúntes.

Para terminar una preciosa primera parte del concierto con Cai, creo que caí, su hermoso homenaje a la ciudad de Cádiz, y una acertada versión de El tiempo está después, de Fernando Cabrera.

La profunda emoción

Mi segundo momento favorito de la noche fue cuando Jorge Drexler me regaló SeaFrontera. Vale, no me las regaló a mí sola, sino a las cien personas disfrutando de su íntimo y magnífico concierto. Pero yo las hice tan mías. Una por haber sido otra de las que más me han marcado y la otra por haberla pedido. No tengo palabras.

 

 

Recta final y despedida

Se empezaba a intuir el final del concierto porque Jorge Drexler terminó Soledad bajándose del escenario y cantándola desde el escalón y sin micro. Se sintió tan cómodo y con tan buen sonido, que me pidió perdón por darme la espalda (más que perdonado) y siguió allí durante unas cuantas canciones más. Y así transcurrieron Al otro lado del ríoSanar (otra que araña por dentro), HorasSalvapantallas (¡no podía creer que las estuviera viviendo en directo, canciones que llevo tan dentro!).

 

Después de eso, Jorge Drexler volvió al escenario para despedirse de aquella noche tan bonita de jueves con La trama y el desenlace y, por supuesto, Todo se transforma.

Pásate por aquí si quieres ver todos los vídeos del concierto.

Qué gran noche, qué perfecta imperfección. Jorge Drexler atendió a casi todas las peticiones, conversó con el público y estuvo impresionante, a pesar de febril y algo afónico.

Y me lo quería perder.

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