Mi vida de gira

Iván Ferreiro inaugura Los Matinales de El País

Casi terminaba enero y yo lo celebraba muy bien, con dos conciertos en un mismo día. El primero de ellos, de Iván Ferreiro. El gallego inauguró Los Matinales de El País el pasado 30 de enero en el Nuevo Teatro Alcalá. El País, por su cuadragésimo aniversario, organiza, junto a Les Nits de l’Art, una serie de conciertos los sábados y domingos por la mañana. El primero de ellos fue el de Ferreiro. Y fue increíble.

Iván Ferreiro en el Teatro Nuevo Alcalá de Madrid

Borrachera musical

El de Iván Ferreiro ha sido el octavo concierto al que he ido este año, pero es que después de ese y hasta la fecha he ido a cuatro más, que te iré contando poco a poco. Sí, es toda una borrachera musical y de emociones. Y acabo con el alma desbordada y una sonrisa más grande que mi cara, pero también muy, muy cansada.

En las próximas semanas también tengo bastantes conciertos apuntados en la agenda, pero creo que después me tocará relajarme un poco, pues ya lo necesito. Además, me estoy volviendo un poco loca, si tenemos en cuenta que mientras estoy escribiendo la crónica de un concierto, estoy editando y subiendo los vídeos de otro y pasando al ordenador el material gráfico de otro más. Vamos, una locura. Y además del cansancio, el bolsillo también se resiente (y bastante).

Pero vamos a contar lo bueno…

Iván Ferreiro nos despierta la emoción en el Nuevo Teatro Alcalá

Como decía antes, con el XL Aniversario del diario El País, el medio de comunicación ha lanzado un programa de conciertos en horario diurno, Los Matinales. Me parece una iniciativa muy buena para abrir la oferta de ocio musical, ya que hay personas que normalmente no pueden ir a los conciertos por la noche.

El primero de estos conciertos fue el que dio Iván Ferreiro, junto a su hermano Amaro y dos invitados de lujo, el pasado sábado 30 de enero en el Nuevo Teatro Alcalá de Madrid.

La cita era a las 13h. Nunca había tenido que madrugar para ir a un concierto. Bueno, «madrugar», pero es que era sábado y claro… Bueno, que llegué tarde, pero no mucho. Y todo fue porque me costó aparcar (no me termino de acostumbrar al centro de Madrid). El caso es que llegué a las 13:15 aproximadamente y el concierto acababa de empezar. Por suerte, pude grabar el final de Me toca tirar con el iPhone, que fue la primera canción del concierto. Con Jet lag aún no me dio tiempo a preparar la cámara. Claro, grabando con una mano y con la otra trasteando por el bolso… Y casi no llego ni a grabarla desde el principio. Pero me daba igual, yo ya estaba disfrutando como una enana. Que, por cierto, aunque aún no los había visto, me agradó mucho escuchar que había varios niños entre el público.

No me gustó tanto que los dos hombres que tenía delante no dejaban de hablar. No les escuchaba y no molestaron sonoramente, pero arrimaban sus cabezas y sí interrumpían de manera visual, colándose en mis grabaciones.

Ya acomodada en mi butaca, habiéndome quitado la cazadora y con la cámara en mano, el vigués nos cantó El bosón de Higgs. Con las primeras notas de Alien vs. Predator, la gente empezó a animarse y le robó silencio, aunque no respeto, al teatro, dando palmas y haciéndole unos bonitos coros espontáneos a Iván Ferreiro.

Después le tocó el turno a Extrema pobreza, que es mi canción favorita del disco Las Siete y Media. Y entonces llegó la primera sorpresa del mediodía, al menos para mí, que no me esperaba que los hermanos Ferreiro tocaran Personalidad múltiple. Esta canción dejó paso a una de mis favoritas, sino la que más, de Los Piratas. Iván Ferreiro invitó al escenario a Martí Perarnau y los tres nos pusieron la nostalgia en los ojos con El equilibrio es imposible. Es curioso que sea una de mis favoritas de Los Piratas, teniendo en cuenta que soy libra… Je.

 

 

El invitado se quedó durante un tema más sobre el escenario y cantaron a medias Canción sin compasión.

Otra vez solos en escena, Amaro e Iván Ferreiro tocaron Dies Irae, para gozo de los presentes, a juzgar por los aplausos y los gritos de sorpresa, indudablemente satisfactoria. Con El viaje de Chihiro yo volví a viajar a mi adolescencia, como había hecho con El equilibrio es imposible, como hice en mi primer concierto de Iván Ferreiro, no hace tanto, desgraciadamente. Cuando yo descubrí su música, Iván Ferreiro acababa de publicar Canciones para el Tiempo y la Distancia, su primer trabajo discográfico en solitario. Así que, además de las de Los Piratas, escuché estas canciones hasta la saciedad. Por ello, todas las canciones que tocaron de esas dos épocas me transportaron y me emocionaron especialmente.

No me pasó lo mismo con Cómo conocí a vuestra madre, aunque es una canción que me encanta, perteneciente a su último disco, publicado en 2013, Val Miñor-Madrid: Historia y Cronología del Mundo. Sí, probablemente sea una de las que más me gustan de ese elepé, pero cada vez estoy más de acuerdo con algo que me dijo una vez un buen amigo mío: que las canciones que descubrimos y nos encantan durante nuestra adolescencia son las que nos marcan especialmente y nos encantarán toda la vida.

Y es lo que me pasó desde ese momento hasta el final del concierto, a excepción de una canción. Todas, desde ese momento en adelante, menos una, las escuché por primera vez en aquella época; y las escuché tanto… que te prometo que no pude disfrutar más del concierto y del viaje al pasado. Y así se fueron sucediendo Mrs. P. y Mi furia paranoica, de Canciones para el Tiempo y la Distancia; M, de la época de Los Piratas, una de las que más me gustaba escuchar y que causó sorpresa entre el público; Vidas cruzadas, una canción de Quique González que compartió junto a Iván Ferreiro en su disco Ajuste de Cuentas. Seguimos con Los Piratas y yo seguí en mis 15 años, aunque ya me quedaran algo lejos los Años 80. Y, cómo no, tenía que pasar; llegó el momento de una de las canciones que más marcaron mi adolescencia: Promesas que no valen nada, debidamente enlazada por Iván Ferreiro al piano y cientos de voces del respetable al unísono con Insurrección, de El Último de la Fila.

Estaba siendo un concierto precioso, más largo de lo normal, pero yo no quería que se acabara nunca, estaba disfrutando de cada minuto. Y no me quitaban la sonrisa de la cara, pues siguieron con una canción que Ferreiro confesó que hacía mucho que no tocaba, también de su primer disco: SPNB. Sí, y adivina, una de mis favoritas. Todas eran mis favoritas. Casi me sentía como si hubiera elegido yo el repertorio para aquel concierto de mediodía de sábado que estaba siendo mágico.

 

 

Los hermanos Ferreiro tocaron después la canción que le dio nombre a aquel primer disco de Iván Ferreiro en solitario, aunque siempre acompañado, Canciones para el tiempo y la distancia.

Entonces, Iván Ferreiro invitó a Leiva a unirse a ellos en el escenario, que dio las «buenas noches», para después retractarse (no estábamos acostumbrados a ese horario) y ya se quedó junto a los gallegos hasta el final del concierto. Tocaron juntos Piensa en frío, una canción perteneciente a Las Siete y Media, disco que yo viví como un anexo al primero, quizá por la inmediatez en el tiempo.

Y volvimos al primer elepé de Iván Ferreiro con Ciudadano A, para después darle cabida a las versiones, también de mi adolescencia, pero sobre todo de mi infancia. Iván, Amaro y Leiva tocaron Crímenes perfectos, de Andrés Calamaro, y Me estás atrapando otra vez, de Los Rodríguez, compuesta por Ariel Rot. Dos canciones que también me remontan a muchos años atrás, más incluso que Los Piratas.

Con El dormilón volvimos al presente, al último disco de Iván Ferreiro. El conciertazo terminó con Turnedo, otra de las canciones compuestas por Amaro Ferreiro para el disco Canciones para el tiempo y la distancia y yo me quedé con la sensación, que ahora he convertido en certeza, de que acababa de presenciar uno de los mejores conciertos en los que he estado en los últimos años. Y así fue.

 

 

Como siempre, aquí puedes ver todos los vídeos del concierto. Por cierto, los hombres de delante, esos que molestaban, pronto dejaron de hacerlo y verás que sus cabezas, en un momento, dejan de aparecer en los vídeos.

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