Mi vida de gira

Funambulista enamora al público de Las Rozas de Madrid

Durante el concierto de cantautores varios el pasado 17 de febrero en Libertad 8 me di cuenta de lo mucho que había echado de menos la música en directo de Funambulista. Por suerte, no quedaría mucho tiempo para volver a disfrutar de un concierto íntegro del artista murciano. Sus canciones nos esperaban el viernes 26 de febrero y, además, muy cerca de casa: en el auditorio Joaquín Rodrigo de Las Rozas de Madrid.

Funambulista en Las Rozas de Madrid

 

Un viernes genial

La tarde del viernes empezó genial: vinieron S y F a buscarme al trabajo y de allí nos fuimos a comer. Después, pasamos la tarde en mi casa hasta que llegó la hora de irnos. Primero, pasamos a merendar por el VIPS, para después reunirnos con A, S, N, K, M y P en la puerta del auditorio Joaquín Rodrigo de Las Rozas. A la mayoría de ellas ya las había visto hacía poco más de una semana en Libertad 8, pero no sé qué tienen estas chicas que siempre me hace mucha ilusión verlas.

Antes de eso, mientras estaba aparcando en la puerta del auditorio, me di cuenta de que había olvidado la cámara en casa. La estuve preparando, con sus baterías, etc., mientras le enseñaba vídeos a S y F, y ahí se quedó, preparada en su estuche, sobre el escritorio de mi habitación. Maldita mi suerte. No obstante, mi iPhone se portó bastante bien y aguantó todo el concierto, tanto en términos de batería como de memoria.

 

Funambulista nos enamora en Las Rozas

Un rato después de habernos acomodado en nuestros asientos (últimamente, me estoy malacostumbrando demasiado a disfrutar sentada de los conciertos, verás la semana que viene), salieron Diego Cantero y Alejandro Martínez a escena e iniciaron el concierto con Bendita mi suerte, una de mis canciones favoritas de su último trabajo discográfico, Quédate, y es que es una canción preciosa. Después del concierto, vi a una chica con una espada de cartón y me dio mucha ternura.

 

 

Y nos quedamos en Quédate (je) un ratito más para disfrutar de Portería y, después, de Volver a empezar. ¡Qué bien me lo estaba pasando! No dejaba de cantar. Estiraba el brazo de turno, alejaba el iPhone de mí para que no se me escuchara, pero no podía evitarlo, así que si se me escucha en algún vídeo, lo siento.

Y llegamos a una de esas canciones que rompen, que no está en ningún disco de Funambulista, ni falta que le hace, porque Fiera es una canción demasiado buena, y me emocioné demasiado. Entonces, decidí relajarme un poco con los cánticos por miedo a estropear los vídeos, aunque luego me di cuenta, para mi grata sorpresa, de que no se me escuchaba tanto. Demasiado buena, que también lo es, fue la quinta canción de la noche.

Estaba yendo todo demasiado rápido y yo quería parar el tiempo para disfrutar lentamente del concierto, para saborear poco a poco el conciertazo del que estábamos disfrutando. Iba una emoción detrás de otra, era imparable, con Y yo me entraron las ganas de levantarme del asiento, aunque no lo hice; y es que es una de esas canciones con las que lo doy todo cuando suenan en el coche.

La versión en directo de El tango que me parió me parece impresionante. Lo que me pasa con Funambulista es que no hay ninguna canción que no me guste. Lo que me pasa con Funambulista es que tiene una capacidad de emocionarme en directo que va mucho más allá de momentos puntuales… que es él, es Diego Cantero el que me emociona.

Y así llegó una de las canciones que más me remueven por dentro: Trozos de una mitad, otra inédita que se merecería un disco para ella sola y ya valdría la pena comprarlo. Creo que siempre que escribo de Funambulista lo digo, pero hace tanto que no lo hago que no lo recuerdo: una vez le escuché a Marwan, con quien compartió esta canción en más de una ocasión, decir que Diego Cantero es actualmente uno de los mejores compositores de la música en castellano. Y yo secundo su opinión firmemente.

Y entonces llegó un momento mágico, lleno de ilusión, de sueños… no menos emocionante para mí. En el silencio del teatro, se escuchó una voz infantil pedir «por favor, la canción de Navidad» (después supe que era una niña); creo que todos morimos de amor en ese momento. Y, como no podía ser de otra manera, Alejandro comenzó a tocar al piano las primeras notas de Hecho con tus sueños, inmejorable banda sonora para una noche que prometía nevar, aunque luego faltaría a su promesa.

 

 

Con la emoción aún en el pecho, la garganta y los ojos, un febril Diego Cantero, que dijo que le habíamos curado, nos regaló uno de los momentos más bonitos del concierto con Tiemblo, en mi opinión, la canción más íntima de su último disco, Quédate.

Y entonces llegó el momento de la noche, si es que hay uno mejor que otro, que no lo creo. Con dos notas que tocó Alejandro al piano ya reconocimos lo que vendría, vinieron expresiones de sorpresa, suspiros de emoción… Diego se alejó del micrófono y se acercó al público, colocándose al borde del escenario y empezó a cantar, sin más amplificación que s propia voz, los primeros versos de Sólo luz. A medida que iba avanzando la canción, Diego iba dejando el escenario atrás y se iba adentrando entre el público. Yo no podía contener las lágrimas, como no pude el pasado miércoles 17 en Libertad 8, pues siempre me acabo rindiendo de emoción ante tan perfecta canción. Y la verdad es que me dio un poco de vergüenza cuando Diego pasó por nuestra fila, que era la sexta, y yo ahí con mis lágrimas en la cara, pero bueno, tiene que entender que emociona y mucho. Cuando Diego volvió al escenario y se ubicó detrás del micrófono para terminar la canción, todo el auditorio se puso en pie y ante aplausos ensordecedores, Diego y Alejandro desistieron de terminar la canción. Fue un momento tan, pero tan hermoso, que no le hizo falta terminarla. Está claro que somos muchos los que nos rendimos ante las canciones de Diego.

 

 

Que no, que aún no se iban, que quedaba todavía concierto por delante. ¡Ay! Me lo estaba pasando tan bien… Con Funambulista volvieron mis ganas de saltar del asiento y ponerme a bailar, pero me conformé con hacer lo propio con las piernas y dar golpes en el suelo al ritmo de la canción.

Y lo de Tuvimos suerte ya fue la leche, claramente. Pero nadie se levantaba y me daba cosita por la gente que tenía detrás, pero qué canción, qué ritmo y qué sonrisa para decir que «hoy celebraremos el final».

Apenas desaparecieron del escenario un par de minutos, para volver a aparecer y regalarnos Quédate, para volver a ponernos la emoción en la garganta, en el pecho, en los ojos. Esa canción es un grito desde el alma, que a mí me llega a lo más profundo de la mía.

Empezábamos a vislumbrar el final del concierto, ya estábamos en «los bises», claro. Pero no podían irse sin cantar Ya verás, con la inestimable colaboración del público en los estribillos. Recuerdo que junto a Sólo luz, era mi favorita de la gira de 2011 que hizo Fubambulista junto a Maldita Nerea. No me digas que no, que todas las canciones de Diego no son demasiado, demasiado buenas, demasiado emocionantes, demasiado… demasiado todo.

Y ahí sí nos pusimos en pie para despedir la noche perfecta con Quiero que vuelvas, con las manos arriba y gritando, bailando, sin dejar de sonreír.

El broche de oro, la guinda del pastel fue Como un idiota, para no abandonar las buenas costumbres, aunque en su versión más bizarra.

 

Qué preciosidad de concierto, en serio, cuántas emociones concentradas en un par de horas. Pásate por aquí si quieres ver todos los vídeos del concierto.

Ojalá repita muy, pero que muy pronto, pues los brincos que dio mi corazón el pasado viernes 26 de febrero me dicen que tengo que volver pronto a disfrutar de Funambulista y toda su magia.

2 Comentarios

  1. Núria Núria
    4 marzo, 2016    

    Que ganas de que vuelvan a Barcelona y disfrutar como tú!
    N.

    • 4 marzo, 2016    

      ¡Seguro que lo hacen pronto!
      Un abrazo.

Deja un comentario