Mi vida de gira

Funambulista en la calle Libertad

Hoy voy a escribir sobre la maravillosa experiencia que tuve la suerte de vivir el pasado 26 de septiembre en el Café Libertad 8. Se trata de un concierto de Funambulista, al que pude acceder gracias a un retuit generoso y la colaboración inestimable de una chica a la que le sobraba una entrada.

Funambulista en concierto acústico en Libertad 8

 

Nunca había escuchado la música de Funambulista en acústico. He presenciado sus conciertos en multitud de ocasiones (si entendemos por multitud más de diez), pero siempre con la banda al completo. Iba a quitarme esa espinita en julio con una actuación que Diego Cantero ofreció en la mítica sala de la calle Libertad, pero me coincidió con un viaje, por lo que la oportunidad de conocer esa otra cara del murciano tuvo que posponerse hasta esta misma semana.

Es cierto que en noviembre ya había visto a Diego tocando en este formato junto a Andrés Suárez y con la colaboración de Alejandro Martínez y Marino Sáiz. Fue un concierto muy especial y aún hoy lo recuerdo como uno de los mejores en los que he estado. No obstante, lo de la otra noche fue algo totalmente nuevo.

Ya sabes que nada tienen que ver los dos tipos de recitales y que no se puede elegir entre ambos, sino que se trata de una dualidad de elección imposible. Sencillamente, es muy difícil preferir uno a otro porque son totalmente distintos. Pues bien, el pasado jueves tuve la ocasión de conocer el lado más íntimo de la música de Funambulista y quedé encantada.

Como adelantaba al inicio de este post, por rezagada me quedé sin la posibilidad de adquirir mi entrada para dicho espectáculo, pues, cuando quise comprarla, ya se habían agotado. Sin embargo, la suerte me sonrió, ya que, gracias a ese fantástico ente que son las redes sociales, y más concretamente Twitter, una chica a quien le sobraba una entrada me escribió para ofrecérmela. Esto sucedió el mismo jueves y no dudé ni un segundo en aceptar, al tiempo que se lo agradecía efusivamente.

Sobre las 21:30h, ocupamos nuestros asientos en la mítica sala madrileña. Pocos minutos después de las diez de la noche, aparecieron en escena Diego y Alejandro Martínez, quien acompañó a aquél al teclado y los coros.

¿Qué te voy a contar de las canciones? No dejé de cantar en las dos horas que duró el concierto y de ellas no te puedo decir nada que no sepas ya, si escuchas su música o has ido alguna vez a un concierto suyo. Si no, te lo recomiendo encarecidamente. El repertorio fue muy similar al de cualquier otro concierto, salvo porque interpretaron un par de temas inéditos y Ojalá, que no suele tener cabida en las actuaciones con banda.

 

 

Sí marcaron la diferencia la complicidad, la intimidad y la cercanía de las que estaba plagado el ambiente. Me encantó el hecho de que, entre tema y tema, aquello parecía más una conversación entre varios amigos tomando algo en un bar cualquiera que una presentación al uso de una canción. De hecho, más de una vez se me escaparon comentarios en voz alta (algunos intencionados, he de reconocer), a los que el protagonista respondió con total naturalidad.

En cuanto al aspecto musical, escuchar la voz de Diego tan desnuda, sólo con el apoyo de los sonidos que emiten el rasgueo de las cuerdas de su guitarra y las teclas que iba tocando Alejandro, fue muy emocionante, especialmente en aquellas canciones a las que, personalmente, me une un vínculo sentimental por los recuerdos a los que las tengo asociadas, como pueden ser Ya verás, Sólo luz o Quédate.

 

 

El próximo será con la banda al completo y no me lo pienso perder, pero si vuelve a haber otra ocasión como ésta última, no esperaré hasta quedarme sin entrada. Sí, repito.

Gracias por leer.

PS: Aquí tienes todos los vídeos del concierto.

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