Mi vida de gira

Fran Fernández: 2×1 en Galileo Galilei

El pasado martes 19 de enero disfruté de mi quinto concierto del año en casa, en la sala Galileo Galilei de Madrid. En esta ocasión, volví a ver a Fran Fernández, tres meses y medio después de que presentara Lo Que Llevamos Dentro en el mismo recinto. Esta vez, viviríamos dos conciertos en uno: una parte en acústico y otra con banda.

Fran Fernández en Galileo Galilei

Cinco conciertos en 19 días

Vale. Sí. Puede que se me haya ido un poco la pinza este mes con los conciertos, pero ¿qué sería de la vida sin esas pequeñas locuras que nos dan ídem?

Antes de que terminara 2015, ya me había hecho con 13 entradas para conciertos en 2016, de los cuales, 7 se celebrarían en enero. Pues bien, el de Fran Fernández el pasado martes 19 de enero en Galileo Galilei fue mi quinto concierto del año (el primero que él dio, creo recordar). Y este mes, teniendo en cuenta que el pasado domingo 24 estuve disfrutando de Jorge Marazu en Libertad 8 y ayer mismo, 27 de enero, de Adriana Moragues y Elvira Sastre en Galileo Galilei (ya te los contaré), me quedan aún 2 conciertos este mes, ambos el sábado. Sí, sí, los dos el mismo día. En total, habré ido a 9 conciertos en enero (siempre surgen planes).

Pero no te preocupes, en febrero volveré a mi ritmo normal de conciertos, que es acelerado, pero no excesivo. Lo cierto es que me encanta ir a conciertos, los disfruto muchísimo y ojalá viviera de eso, pero todo tiene su lado malo. Cuando son entre semana, al final el cansancio que arrastro es tremendo. También hay que tener en cuenta que se me acumulan los vídeos y las fotos que editar y subir (ya sabes que yo tengo que capturar todo lo que pueda), las crónicas que escribir… Y es que, aunque no lo creas, detrás de un blog hay muchísimo trabajo, que lo hago con muchísimo gusto, ojo, porque me apasiona, pero muchas veces no me dan las horas del día para hacer todo lo que me gustaría. Otro punto negativo de ir a tantos conciertos y, desgraciadamente, tan limitante, es la economía, que se resiente.

Pero seguiré yendo a conciertos y seguiré sacrificando otras cosas para poder hacerlo. Además, últimamente estoy descubriendo y redescubriendo artistas muy interesantes… Pero, claro, ir a 9 conciertos al mes es insostenible, incluso para mí. 🙂

Fran Fernández en Galileo Galilei

Llegué a la Galileo Galilei y tenía reservada la misma mesa desde la que pude disfrutar el jueves anterior del concierto de Txetxu Altube (mi primer propósito cumplido de 2016). Observé que había una batería y un bajo sobre el escenario, además de varias guitarras, por lo que deduje que se trataría de un concierto con banda. Pero no. Al menos por el momento.

Fran Fernández salió solo a escena, se colgó su guitarra de doce cuerdas e interpretó Si la vieras, precedida por una introducción acompañada por una serie de arpegios. Lo mismo hizo para presentar la siguiente canción y así tocó y cantó Alguien que conocí.

Después, Fran Fernández hizo referencia a que había pedido aquel día sugerencias de canciones que tocar en Facebook, a la que nunca suele hacer caso, pero que en esta ocasión había una canción que habían pedido varias personas y que él no suele tocar, pero que esta vez lo iba a hacer… «Haceos cargo», dijo. Se trataba de Afectos secundarios.

 

 

Con Oleándote me transporté a una tarde en que llegó un sobre a casa a mi nombre. Recuerdo que lo abrí y ahí estaban dos CD de Fran Fernández: Vorágine y Afectos Secundarios, Vol. I. Es, en realidad, una cuestión de fetichismo, pues ni siquiera le saqué el plástico que los envolvía (lo haría más adelante), pero sí me puse a escuchar sus canciones en un reproductor de música en streaming. Y ésa fue la primera canción que escuché (obviando las que escuché en directo, como invitado de otros artistas a los que he ido a ver en directo): Oleándote.

Tras esta canción, Fran Fernández cantó Ahí está ella, para después cambiar de guitarra e interpretar una de mis favoritas suyas: Al menos una vez. El caso es que no recuerdo cuándo la escuché por primera vez, aunque creo que fue en el concierto de presentación de Lo Que Llevamos Dentro, el pasado 3 de octubre en Galileo Galilei. Lo que sí sé es que desde el primer momento fue una canción que me llegó muy dentro y, desde entonces, allí se ha quedado.

Una vez se hubieron sucedido dos canciones más, Si la mezclo contigo y Siempre quiero verte, llegó el momento más mágico de la noche. Nos quedamos totalmente a oscuras en la sala Galileo Galilei. Lo único que lucía era el cartel homónimo. Y en esa oscuridad, casi total, Fran Fernández cantó Busqué la belleza, para que no nos engañara lo que veíamos y juzgáramos o, mejor dicho, sintiéramos la canción, sólo a través de lo que percibíamos por el sentido del oído, que se transformaría en diversas emociones, según el caso. Cerré los ojos e intenté adivinar, mientras escuchaba la canción con atención, dónde se encontraba Fran Fernández según la fuente del sonido, pues el granadino se iba moviendo por la sala mientras cantaba dicha canción.

Y, entonces, llegó el punto de inflexión del concierto. Fran Fernández presentó a Lucas, a.k.a. Pez Mago, que nos regaló una de sus canciones: Piscinas vacías.

Después de ese momento, Fran Fernández volvió al escenario e invitó a reunirse con él allí arriba a Pepe Curioni y Chiloé para dar sentido a la presencia de la batería y el bajo sobre el escenario y comenzar la última parte del concierto, la eléctrica. Y así tuvimos un 2×1, y por eso el título de este post. Y así le tocó el turno a Gigante sin miedo, que ésa sí que fue la primera canción de verdad que conocí de Fran Fernández, creo que invitado en algún concierto al que fui (probablemente uno de Marino, pero no estoy segura), y que, como Al menos una vez, me gustó a primera escucha.

 

 

Después, vinieron dos más de Lo Que Llevamos Dentro, su último trabajo discográfico: Déjame caerDe la mano por Madrid, para «terminar» el concierto con Vorágine.

Los chicos se marcharon del escenario y tras los coros de «otra, otra» por parte del público, el protagonista de la noche reapareció en el escenario, esta vez solo, para interpretar Por lo que tiemblo al verte, con la inestimable colaboración del respetable.

Los músicos que lo acompañaban hicieron acto de presencia sobre el escenario por última vez aquella noche para despedirse los tres con todo el público en pie y la canción Conexión.

Como ya es costumbre, ellos lo cantan y yo lo cuento, pero también lo enseño, así que aquí puedes ver todos los vídeos del concierto. ¡Que los disfrutes!

 

Teniendo en cuenta que era martes, no tardé mucho en irme a casa, ya que al día siguiente hubo que madrugar, no sin antes pasar a saludar a Fran y que dejara una dedicatoria inmortalizada en el ejemplar de su libro, El Arte de Tocarte.

 

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