Mi vida de gira

Fabián espera a la primavera hace diez años

Yo también esperaba a la primavera. Bueno, en realidad aguardaba a que se fuera el invierno. Y, sin embargo, cuando aún le quedaban coletazos que dar al frío madrileño, volví al café Libertad 8 de Madrid el pasado 18 de febrero. Y ¿qué mejor oportunidad para regresar a casa Libertad que un concierto de Fabián? Además, de aniversario, doble celebración: Espera A La Primavera, su primer disco, cumple 10 años.

Fabián en concierto en Libertad 8. Diez años de Espera a la Primavera

Fabián espera a la primavera en Libertad 8

Que ni pintado nos vino el título de su primer trabajo discográfico. Pues, a estas alturas del invierno madrileño, ya estamos deseando que nos dé un respiro de sol. Y, sí, por qué no decirlo, de terraceo. Se va sintiendo poco a poco cómo el frío se va a echando a un lado, mientras nosotros, esperando a la primavera como flor de marzo, recibimos a Fabián con los brazos abiertos en casa Libertad.

Con tanto hablar de las estaciones, me he dado cuenta de que nunca he visto al señor Díez Cuesta en verano. Casi, casi, el pasado 24 de septiembre, pero por los pelos se escapó el estío. Y eso tendrá que cambiar muy pronto.

Pero volviendo al 18 de febrero, ya debes saber que yo soy muy de repetir con Fabián. Que con banda me encanta, pero que son los acústicos los que me llegan al alma. Y, qué leches, que ya tenía ganas de volver a casa Libertad. ¿La última vez? Estrenando diciembre con  Drexler. Pero da igual que hubieran pasado casi tres meses. Al final, siempre acabo volviendo a casa.

 

Un concierto especial con una luz muy distinta

Ya se adivinaban las sorpresas (al menos yo lo hacía) cuando antes del concierto vi a mi querido Andrés Suárez sentado a una de las mesas del mítico café. Pero volvamos luego sobre estas líneas.

El concierto empezó con canciones que nunca antes había vivido en directo. Pues sí, no se cumplen diez años para nada. Y allí estábamos, homenajeando como se merece, a Espera A La Primavera. Así que empezamos con un septeto nostálgico: Principiosobligados (Mañana), Hoy, Dos violetas, Mis calles de arena, Horizontes, Marzo y Apenas.

Vaya arranque más bonito y especial. Para las siguientes cuatro canciones viajamos del primer disco al último. Y con la fe más cercana que remota, disfrutamos de Herida y cicatriz, Los relámpagos, He quedado con los chicos y Gorriones.

Fue entonces cuando me quise llevar el concierto un paso atrás, a (La Brisa Leve), La Luz Distinta, pidiendo Todas las aves del sur. El mágico y adorable Fabián accedió a mis plegarias y me concedió el deseo. Y qué bonita sonó. Pero ¡qué hermoso estaba siendo todo! No me negará Fabián que vino bien la incursión en su penúltimo trabajo discográfico, pues fue entonces cuando nos vinimos arriba tres veces con La luz distinta.

 

Todo un triunfador

A estas alturas de la noche y de los discos, el mayor se estaba poniendo celoso de sus hermanos pequeños. Y como lo que celebrábamos era su cumpleaños, volvimos a Espera A La Primavera con Como los gatos.

Y seguimos homenajeando al primogénito. Llegó el momento de la (para mí no tanto) sorpresa de la noche. Fabián invitó a Andrés Suárez a subirse al escenario y tras unas bonitas palabras del gallego al leonés, nos regalaron a dueto Páginas tuyas.

Fabián acarició Adiós, Tormenta (el disco) con La siesta de los perros (la canción) para después cantar la última del cumpleañero: Triunfadores, un precioso homenaje a sus padres, más que a su disco, de su época más influenciada por Dylan. En los dedos se le nota, y a mí me asombra y me encanta a partes iguales.

 

Después del incencio, vino la huida

Estaba claro (y era triste): ya no podía quedarle mucho al concierto. Ni a la batería de mi móvil. Apenas había empezado La tempestad, etcétera, que el dispositivo se me apagó. Así, sin previo aviso. Bueno, igual algún aviso me dio. Pero ¡qué inoportuno!

Con La huida, que sólo ha quedado registrada en mi memoria (y bien grabada a fuego) pusimos el punto final a un precioso concierto que reviviría siempre. Mira, para que te hagas una idea de lo que fue:

 

 

Lo de dónde acabé la noche y a qué hora puse a cargar el teléfono es otro cantar. Y lo de cantar es un decir. Bueno, a decir verdad, algo sí que canté. ¿O lo que hice fue dar el cante? Menos mal que estuve bien acompañada y cuidada… 😉

 

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