Mi vida de gira

Déjenles votar

No soy catalana ni vivo en Cataluña. De hecho, no sé ni lo que soy. En realidad sí lo sé, pero me importan más las personas que los lugares. No tengo ni idea de política ni de historia. Tampoco soy, ni mucho menos, jurista. No te creas, que también tengo mis puntos fuertes, pero aquí no vienen al caso. Y a pesar de todas estas carencias, hoy me gustaría opinar acerca del procés catalán.

Disculpa si me salgo de las giras y los conciertos, pero para eso también tengo mi particular Cajón de-sastre.

Muchos políticos y medios se están llenando la boca con la ilegalidad de lo que están haciendo en Cataluña. Y yo me pregunto: ¿no hay nada que pueda estar por encima del respeto a las leyes? ¿No se cometieron ilegalidades en el pasado para conquistar derechos que hoy consideramos fundamentales?

En mi humilde opinión, hay algo que debería prevalecer: la democracia misma. Y, en ese sentido, apoyo sin fisuras el derecho a decidir de los catalanes su futuro ante una urna.

Aproximadamente, un 80% de los catalanes quiere votar. ¿No es para tenerlo en cuenta? Y lo que es incluso más considerable: hay muchos que quieren votar que no, pero quieren votar. Cuando hay una voluntad popular tan clamorosa, ¿eso no justifica una reforma constitucional o, sencillamente, lo que haga falta hacer para que voten? Las leyes se tienen que ir adaptando a las necesidades de una sociedad cambiante, ¿no? Además, creo que el Régimen del 78 ya no las cubre.

La paradoja de las acusaciones de antidemócratas y golpistas provenientes del partido más corrupto de Europa me haría mucha gracia si no tuviera tanto poder, si no siguiera siendo el partido más votado, hecho que no deja de sorprenderme y entristecerme a partes iguales. Hablan de golpe de Estado. Los que mandan colarse a guardias civiles en palacios sin orden judicial. Los de la Operación Cataluña. Los de la corrupción. Llaman golpistas a los que quieren poner urnas. Y sacarán los tanques y los golpistas seguirán siendo los que quieren votar. Y lo peor de todo es que no es un chiste.

También están los que apoyan el derecho a decidir de los catalanes, pero se oponen a este referéndum (porque faltan garantías); a veces pienso que hay algo que no veo, que no entiendo, que no sé… que se me escapa. Pero, al mismo tiempo, me parece un poco raro que esas garantías que piden las tenga que dar un marco legal, que ya sabemos cómo están las cosas para que un determinado marco legal en España permita a los catalanes ejercer su derecho a decidir y legitime los resultados. Que no es que se hayan liado la manta a la cabeza de repente cuatro kamikazes, que ya intentaron llegar a un acuerdo en 18 ocasiones. Es de locos.

Habría que destacar la manipulación de los medios de comunicación, que a mí, particularmente, como periodista, me escandaliza y preocupa sobremanera. Y de eso sí que sé algo, fíjate por dónde, que igual alguna de mis fortalezas ha salido a relucir.

Insisto en que creo que esto no va de políticos; de hecho, a mí ellos me dan igual. No es Puigdemont, ni Junqueras, ni Gabriel, ni Dante, ni Rufián, ni Tardà, ni Rovira. No son Rajoy, Soraya, Cospedal, el Tribunal Constitucional… Ni siquiera son los del 3%. Son los del 80%: los demócratas catalanes que quieren votar que sí y que quieren votar que no. Eso es lo que debería importar.

¿Está la ley en democracia por encima de la democracia misma?

No sé cuál es la solución, ya hablaba de mi ignorancia al principio del post. Sólo sé que votar no me parece ninguna amenaza contra nada. Entonces, ¿por qué no les dejan?

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