Mi vida de gira

Y la música de Coti nos volvió a reunir…

El fin de semana pasado estuve de viaje. Fui a Valladolid a ver a Coti. Lo mejor de estos conciertos es que nos juntamos un montón de gente amiga y disfrutamos muchísimo juntos del concierto y todo lo que no lo es. Porque, al final, la música une y va mucho más allá de sí misma.

Coti en la Plaza Mayor de Valladolid

 

Del show en sí, destaco la ilusión que nos hicieron las dos menciones de Coti: la primera de ellas, el argentino terminó un speech entre canciones agradeciendo la presencia de la gente que se había desplazado hasta allí para la ocasión; la otra, cuando el rosarino nos dedicó la canción El baúl de los recuerdos, diciendo algo así como: «Le queremos dedicar la siguiente canción al club de fans, que es gente amiga. Ahora es más como un club social de gente que se adora, que se respeta y que la música mía es solamente un mero pretexto…». Y un poco de razón tiene, lo cierto es que nos gusta mucho juntarnos, ya sea con concierto de por medio o no.

Es cierto que este año le he visto más veces, pero en concierto como tal, con toda la banda y la fuerza que tienen sobre el escenario, hacía más de un año que no lo hacía. Justamente, en ese mismo emplazamiento: la plaza Mayor de Valladolid. Y, más o menos, casi con la misma gente.

Volviendo a sus «dedicatorias», Coti tiene razón. Salvo en lo de que su música sea un mero pretexto. Aunque antes apuntaba que sí, no es tan así. Y me explico: su música lo fue todo, el inicio y el nexo. Al final, hay gente con la que uno se ve más y otra con la que los encuentros son más esporádicos, pero es genial comprobar que el cariño es mutuo, que no varía con el paso de los años y que, aun separados por tiempo y distancia (barreras inexistentes y salvables, sin duda), somos una piña, una gran familia. Me alegró mucho ver a toda esta gente. ¡A a dos de ellos no les veía desde 2005!

Siempre he dicho que una de las mejores cosas de la música en directo es la gente que se conoce, con la que, como mínimo, ya hay un punto de convergencia. Hoy, más de ocho años después de mi primer concierto de Coti, puedo confirmar que esto es así. ¡Larga vida a los foros!

¡Hasta mañana!
Nos vemos on the road.

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