Mi vida de gira

Córdoba: uno de los mejores viajes y conciertos de 2012

La aventura cordobesa es una de ésas prácticamente improvisadas; una de ésas que, planeadas, no habrían salido tan bien. Para mí, ha sido uno de los mejores momentos de 2012. Y el concierto de Maldita Nerea y Funambulista, motivo principal de nuestra escapada, fue uno de los más increíbles del año pasado, desde mi punto de vista. ¡Y qué bonita es Córdoba!

Jordi Armengol con Maldita Nerea en Córdoba

 

El martes 11 de septiembre por la noche, estaba mirando información de autobuses a Córdoba. «30€ ida y vuelta, ¡qué barato! Pero… no, Beli, no, tienes que ahorrar», me decía a mí misma. Así que, esta vez, para variar, decidí controlar mis impulsos y no hacer otra locura. Y me fui a dormir.

El miércoles me desperté alrededor de las doce del mediodía y vi que tenía unos cuantos mensajes en WhatsApp de mi amiga L, que decían algo así: «Nena, tienes buses a Córdoba i/v por 30€… ¿vamos?». Era el empujoncito que me faltaba. Esa noche ya teníamos la entrada y los billetes comprados y la habitación de hotel reservada. La verdad es que tomé esa decisión, sobre todo, por verla a ella, ya que no estábamos juntas desde el 11 de mayo pasado en Murcia; pero lo que no sabía es que en aquella ciudad andaluza me esperaban un buen puñado de felices momentos que hoy son hermosos recuerdos.

Y así fue: el viernes 14 de septiembre por la mañana, puse rumbo a Córdoba. Allí pude conocer a A1, quien estaba en la cola desde las siete de la mañana y nos guardó un sitio privilegiado en ésta, cosa que siempre le agradeceré, por mi maldito agobio en las aglomeraciones, debido al cual tengo que estar en primera fila o ya bastante atrás, donde hay más espacio entre personas. También tuve la suerte de conocer a A2, otra tortuguita adorable. Esa tarde, yo estaba muy nerviosa, porque a las 18h entraba en directo en RNE para hablar sobre Jealous guy, una canción de John Lennon. Encima, cuando me llamaron para intervenir, los chicos se pusieron a probar sonido, nada más y nada menos que Abrí los ojos, y fue un poco desastroso, aunque, al final, ¡no quedó tan mal!

También me alegró mucho poder volver ver a C, a quien conocí en Valdepeñas y que nos hizo una foto preciosa cuando ya estábamos colocadas en primera fila. Cuando quedaba poco para que empezaran los conciertos, decidí comprobar que la cámara estuviera a punto y… me di cuenta de que me había dejado la tarjeta de memoria en casa (son los inconvenientes de casi no organizar un viaje), así que tuve que tirar del iPhone, hasta que me quedé sin batería.

El concierto fue increíble, como ya adelantaba, uno de los mejores en los que he estado en 2012. Los chicos de Funambulista estuvieron espectaculares, así como los de Maldita. El teatro La Axerquía de Córdoba estaba lleno y la gente cantaba todas y cada una de las canciones. Nos lo pasamos en grande. Como detalle, volver a ver en directo La raya fue genial, pues me había «ido» del Palau de la Música (1 de junio) pidiéndola y «volví» a Ávila (4 de agosto) «teniéndola» como primer bis.
Maldita Nerea en Córdoba

Momentos a destacar del concierto: cuando Jorge, en ¿No podíamos ser agua?, se hizo al vuelo con la cámara de A1 y nos grabó durante la canción, dejándola más tarde sobre el escenario, enfocándonos (¡qué vergüenza!). Al terminar esta canción, me dio un ataque de tos y, por momentos, lo pasé bastante mal. Sin embargo, gracias a la atención de Pedro, Luis y Serginho, pude hacerme con una botella de agua, y otra que rescaté al finalizar el concierto (Luis me había tirado una en mitad de los bises, que cayó entre el escenario y las vallas). Y, después del concierto… muchas risas, alguna copa y una conversación larga y profunda que nos hizo volver al hotel a L y a mí a las 6:30 de la mañana, aproximadamente.

Al día siguiente, a pesar de que estaba muy cansada y casi no podía andar porque tenía los pies destrozados, desayunamos muy bien al lado del hotel, quedamos con un amigo de L, fuimos a la estación de autobuses a retrasar mi hora de vuelta a casa e hicimos un poquito de turismo cordobés. Además, me comí el ansiado salmorejo del que llevaba encaprichada desde que llegué el día anterior, ya que me habían dicho que es originario de Córdoba. A mí es que me gusta mucho lo que viene siendo el turismo gastronómico, je, je. No así pude cumplir con la tradición murciana de comerme unas migas, con las que también llevo dando la lata bastante tiempo, la verdad… pero eso es otra historia que contaré en un par de días. Después de eso, L y su amigo me acompañaron a la estación y, poco después, inicié el viaje de vuelta a casa. Sin ningún tipo de dudas y aunque sólo durara algo más de veinticuatro horas, el de Córdoba fue uno de los mejores viajes de 2012, así como el concierto que lo enmarcó. Y es que hay locuras que merece la pena llevar a cabo, ¿no? ¿O qué? ¡Sí!

Te dejo con el resumen… espero que te guste.

 

 

Nos vemos on the road.

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