Mi vida de gira

Concierto histórico en Vallecas

Con una dilatación del tiempo mayor de la que me gustaría, hoy voy a escribir sobre el concierto histórico que tuve la suerte de vivir el pasado miércoles 4 de mayo en el auditorio municipal de la Villa de Vallecas; un concierto gratuito de Silvio Rodríguez, acompañado por Ismael Serrano, Luis Eduardo Aute y Luis Pastor.

Concierto histórico en Vallecas

 

Ya sé que no escribí nada la semana pasada, ni hace tres, pero es que entre los puentes de mayo, los conciertos, las clases de guitarra, los vídeos, las entrevistas (que ya te contaré de esto)… de verdad que no he tenido un momento para sentarme y transformar en palabras las sensaciones de los conciertos que voy viviendo… ya me gustaría poder tener mucho más tiempo para dedicarle a éste, mi querido blog. Mi vida de gira, no obstante, sigue más de gira que nunca, aunque ya haga algo más de dos meses que no salgo de la Comunidad de Madrid.

En fin, que mi tiempo es muy limitado para todas las cosas que quiero hacer. Pero hoy (más bien ayer, porque estas líneas escritas un domingo las estarás leyendo un lunes) me he obligado a dedicarle unas horas a Mi vida de gira, al blog, y ponerme al día con los conciertos pendientes.

Hoy le toca el turno a un concierto histórico que viví, como ya te adelantaba, hace unos veinte días: Silvio Rodríguez se trajo su «Silvio por los barrios» a Madrid para regalarnos un concierto gratuito en el auditorio municipal de la Villa de Vallecas, en Madrid, acompañado, además, por unos compañeros de lujo: Ismael Serrano, Luis Eduardo Aute y Luis Pastor. Una cita ineludible.

Concierto histórico: Silvio por los barrios en Vallecas

A pesar de que hacía sólo una semana que había visto en directo a Silvio Rodríguez en el Palacio de los Deportes de Madrid, no quería perderme su concierto gratuito en Vallecas, su «Silvio por los barrios en Madrid»; entre otras cosas, porque iría también Luis Eduardo Aute, y el disco que ambos cantautores comparten, Mano a Mano, es el elepé que más me ha marcado en mi vida. No podía faltar.

Sin embargo, tenía pocas esperanzas de llegar y coger sitio: un concierto gratuito al aire libre con semejante cartel a las 20:30. Y yo que salía de trabajar a las 18h en la otra punta de Madrid. Era una misión imposible, pero lo conseguí.

Al rato de llegar yo, vinieron las buenas compañías, porque estas emociones son mucho mejores si son compartidas. Nos hicimos nuestro hueco entre la gran multitud (más de siete mil personas hubo, según leí) y nos preparamos para disfrutar de un concierto histórico.

El primero que salió a escena fue Ismael Serrano, que nos regaló cinco hermosas canciones. Emocionado, nos contó cómo había llorado antes de subirse al escenario. Terminó su intervención con su himno Papá, cuéntame otra vez, con las más de siete mil almas allí presentes acompañándole. Después de darlo todo con esa canción, el cantautor vallecano nos dijo que nos dejaba con Luis Eduardo Aute y, en ese mismo momento, me puse a llorar, de pura emoción, no me creía que estuviera viviendo algo así.

 

 

Entonces, salió Luis Eduardo Aute y nos deleitó con nueve de sus canciones. Me emocioné especialmente con Pasaba por aquíSin tu latidoLa belleza, una preciosa versión de Al alba a capela, Albanta… la verdad es que todas las canciones del cantautor filipino fueron un regalo y causaron en mí una profunda emoción. Y ahí estaba yo, algo más de dos años después de haber llorado con él en directo por primera vez, volviendo a hacer lo propio.

 

 

Y le llegó el turno a Silvio Rodríguez, que no tuvo ninguna prisa en irse. Ondeaban las banderas cubanas y el trovador empezó la parte de su espectáculo con El reparador de sueños. Y así, se fueron sucediendo las canciones, haciéndonos testigos de ese gran concierto histórico, presas de la emoción.

En ese momento de la noche, dos de nosotras habían salido del «mogollón» para ir al baño. Les habían puesto problemas para salir, así que no quisieron arriesgarse a volver a entrar. Era, con tanta gente, una misión prácticamente imposible. Quedábamos tres y la verdad es que yo cada vez estaba más cansada. Llevábamos varias horas de pie, con poco espacio vital y, a esa altura de la noche, tenía los gemelos a la altura de la nuca. Lo estaba pasando realmente mal y, en consecuencia, no estaba disfrutando de aquella noche mágica.

 

 

Hacia la mitad del concierto de Silvio Rodríguez, presentó a Luis Pastor. El cantautor cacereño dio un discurso y recitó un poema que hizo que todo el auditorio municipal de la Villa de Vallecas estallara en vítores y aplausos. A esas alturas, yo ya estaba sentada en el suelo, grabando como podía (con el monopié, claro está). Después, Luis Pastor cantó dos canciones. Cuando volvió a salir Silvio Rodríguez a escena, les dije a las chicas que ya no podía más y que me salía, que me reuniría con las otras dos fuera del «mogollón» y que nos veíamos al terminar el concierto.

No hizo falta, salieron conmigo. Qué grandes son las buenas compañías. Ahora venía lo difícil: salir. Palo (monopié) en mano, por delante, fuimos abriéndonos paso. Era increíble la cantidad de gente que había, todavía tan apelotonada, a pesar de la cantidad de metros que anduvimos. Y nunca se acababa la gente, nunca se acababa. Cuando pudimos salir de ahí, nos reunimos con la otra parte de nuestro grupo de aventuras conciertiles y disfrutamos del resto del concierto subidas a un pequeño muro, sentadas, disfrutando del concierto en la distancia, ¡sentadas al fin! Y seguí filmando, claro, aunque en esa ocasión se nos escuchara más a nosotras que al propio Silvio.

Con OjaláLa gota de rocío, terminó el concierto. Es cierto que esperé alguna colaboración entre ellos, algún mano a mano, entre canción y canción, soñaba en voz alta: «Ahora es cuando Silvio dice: “Voy a invitar a Eduardo”». Y aunque ese dueto añorado no se produjo, eso no quita para que disfrutara y me emocionara tanto como lo hice.

 

Fue una noche llena de emociones, una noche histórica. Aquí puedes ver todos los vídeos que grabé aquella noche, que no son, ni mucho menos, todos. Espero que los disfrutes.

A pesar del cansancio y el dolor en todo el cuerpo, puedo decir que fui testigo de un concierto histórico, que lloré por tanta vida escuchando esas canciones y que si algún día se repite, no dudaré en volver.

Deja un comentario