Mi vida de gira

Carmela vuelve a enamorarnos en Libertad 8

Con el fin del verano, lo malo es que tengo que dejar tantos viajes a un lado; lo bueno, que vuelven los conciertos en «casa», que ya los echaba de menos. Empiezo octubre con la crónica del concierto en que estuve el pasado sábado 26 de septiembre, viendo, escuchando y disfrutando de Carmela en Libertad 8, otra gran noche para el recuerdo.

Carmela en concierto acústico en Libertad 8

 

Esta vez no ha tenido que pasar un año para volver a vivir la música de Carmela en directo. Con ella fue todo un cúmulo de bonitas coincidencias. Ya conté aquí cómo me topé por casualidad con su música y cómo fue la primera vez que la vi en directo. Y, claro, capturé aquellos hermosos momentos para el recuerdo.

Un año después, volvió a Madrid con su guitarra y una colección de canciones geniales, para regalárnoslas en Libertad 8, su primer concierto como protagonista de la noche en la mítica sala madrileña (ya había actuado alguna vez en dicha sala, acompañando a Fredi Leis). En aquella ocasión fue él quien acompañó a Carmela; al piano, en Corazón helado; y en el ya mítico dueto de La más romántica y psicópata misión. Por supuesto, no me perdí esta ocasión tampoco, como tampoco dejé de hacer crónica ni de inmortalizar aquella noche de primavera en la calle madriñeña de la Libertad.

Poco después de seis meses de aquel bonito y emotivo concierto, Carmela ha vuelto a la capital para volver a encandilar y enamorar a todos cuantos nos reuníamos en Libertad 8 la noche del sábado 26 de septiembre con todas sus cuerdas: las de la clásica, las de la acústica y las suyas propias (las vocales). No sabría decir cuáles maneja mejor. Serán todas.

Como ya es costumbre, bonita costumbre de Carmela, comenzó la velada con No me sueltes, como ella misma dijo en alguna ocasión, una canción que quiso hacer mientras las cosas iban bien, para no ser otra triste canción de desamor. Es, sin duda, una de mis favoritas:

 

 

No se hizo esperar la primera sorpresa de la noche: La espera. No es que haya ido a muchos conciertos de Carmela y, de hecho, en el primero sí la tocó, pero por lo que sea, no la esperaba y me encantó encontrarla.

Entonces, le llegó el turno a Esto de echarte de menos, otra canción maravillosa de la que me enamoré a primera escucha. Aún recuerdo, cuando estaba conociendo su música, el vídeo que encontré en que Carmela interpretaba esta canción junto a Marino en un concierto en el marco del festival Santiautor, en la sala Sónar de Santiago de Compostela. Dueto precioso, cuando menos. Y es que el Rey Marino convierte en lágrimas y piel erizada todo lo que toca, aunque dicha canción se basta por sí sola para lograr el mismo efecto.

Cambia que te cambia las guitarras, acústica, clásica, Carmela volvió a cambiar la clásica por la acústica para interpretar Tu reflejo, una canción que habla de cuánto cambiamos y darnos cuenta de ello cuando nos reencontramos con personas a las que hacía mucho tiempo que no veíamos. Creo que a todos nos ha pasado y es muy curioso llegar a vernos y mirarnos a nosotros mismos desde fuera.

La artista pontevedresa volvió a soltar la acústica, volvió a enfundarse la clásica y siguió emocionándonos hasta las lágrimas, en este caso con la hermosa ¿Qué ves?, que trata de una relación a distancia y que, en mi humilde opinión, empieza con unos de los mejores versos que he escuchado/leído últimamente:

«De ti
yo tengo más miedo que ganas
y de ganas me muero
y el miedo me mata».

 

 

Y, entonces, Carmela no cambió la guitarra ni la emoción provocada en el público de Libertad 8. Le llegó el turno a una canción de Chago Díaz que conocí de su mano, cuando la cantó en el concierto anterior. Aunque no sea conmigo es una canción tan hermosa, tan breve y tan emotiva, y Carmela la hace tan suya, que es inevitable no emocionarse con ellas (con Carmela, su guitarra y la canción).

Y llegó el momento en el que todos quisimos saltar de nuestros asientos para acompañar a la protagonista de la noche con unos bailes y unas palmas, no sin antes otro cambio de guitarra. Acústica en mano, Carmela nos deleitó con Tú de Baute y yo de Extremo, la canción que le compuso a una amiga a la que quiere mucho, pero a la que le gusta muchísimo la música de Baute, ¿qué le vamos a hacer? Colores. =)

 

 

Pero no nos duró mucho el espíritu de verbena, pues como la misma Carmela dijo, entonces vino, de todas, la más triste de la noche, La más fiera del concierto, otra canción con la que es imposible no sentirse identificado, en la que pasa de acariciar los primeros versos dulce y melancólicamente, a un grito limpio de supervivencia. Y es que, al final, siempre acabamos sobreviviendo.

Guitarra va, guitarra viene, nos regaló otra de mis favoritas con la clásica: Su boca, de la que ya destaqué unos preciosos versos en la crónica anterior. Entonces no la conocía y ahora no dejo de escucharla.

Y encarando la recta final del concierto, Carmela nos volvió a sorprender: cambio de guitarra por medio, subió al escenario del mítico Libertad 8 al también gallego Luis Fercán, para interpretar a dueto Bum baram, una canción en cuyo título no sé si la cantautora gallega ha conseguido plasmar la idea de los tres tipos de juego de los que habla la canción, pero aun así, siempre es muy divertido cuando lo explica.

 

 

Y no soltó la acústica, pues le tocaba el turno a Las sirenas, otra de esas canciones que, con sólo escucharlas, no puedo evitar sentirme muy cerca a Carmela, pues me siento identificada con cada verso. Esta canción, como en el caso de La más fiera, también fue nueva para mí en su concierto anterior en Libertad, el pasado 18 de abril.

Pero si te pensabas que la cosa iba a terminar ahí… No hay dos sorpresas sin tres, así que Fredi Leis se subió al escenario y los dos gallegos nos interpretaron al aire su, como ya decía antes, mítico dueto La más romántica y psicópata misión, mucho más bonito, si cabe, sin micros.

Y para terminar el concierto, Carmela siguió sorprendiéndome y cantó Tu hueco (sorprendentemente, no había soltado la acústica desde aquel Bum baram con Luis Fercán), una canción que aún no había vivido en directo, aunque esta puedo decir que la conocí el mismo día en que Carmela subió su vídeo correspondiente a YouTube.

Ante el coro de otra, otra, Carmela volvió a colgarse la acústica para interpretar otra de mis favoritas, y otra que también conocí en cuanto la subió a YouTube, Mi sol si tú. Si algo me encanta de las canciones de Carmela son los juegos de palabras y esta canción es, de su repertorio, la que más juega con ellas. Un broche de oro perfecto para un concierto perfecto y una noche perfecta.

 

 

Puedes ver aquí todos los vídeos del concierto.

Varias veces comprobada la magia y la emoción que siempre nos regala Carmela, yo no me pienso perder la ocasión de volver a verla en directo. Sin fecha aún para ella misma, estará el próximo mes de noviembre acompañando a Fredi Leis, que presenta nuevo disco. ¿Te sumas?

¡Un abrazo!

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