Mi vida de gira

Cantautores nos endulzan un miércoles en Libertad 8

Vaya concierto más bonito viví el pasado miércoles 17 de febrero en Libertad 8. Últimamente la cosa va de conciertos multitudinarios. Una noche de miércoles, una noche a mitad de semana, disfrutamos de lo lindo gracias a los cantautores Alejandro Martínez, Marino Sáiz, Rash, Funambulista, Fran Fernández y Marwan.

Libertad 8: Volad, canciones, volad

 

Otro que casi me pierdo

Ya te digo, era miércoles. Llevaba una semana de sueño arrastrado, de frío en la garganta y molestias al tragar, no te puedo asegurar que no tuviera anginas. Además, no estaba siendo mi mejor día, la verdad. Aun así, decidí hacer un esfuerzo porque sabía que la noche que tenía por delante me compensaría. Y así fue.

Poco pasé por casa después del trabajo. Apenas unos minutos bastaron para preparar todo lo que tenía que preparar, me subí al coche, lo arranqué e inicié la marcha con rumbo al madrileño barrio de Chueca. Antes del concierto de cantautores, había quedado en ir a ver a unas amigas que viven a cinco minutos de Libertad 8. Conseguí aparcar a mitad de camino de la sala y de la casa de mis amigas. Después de un rato agradable con ellas, me fui para la sala, para el café, para Libertad 8, que cada día me gusta más y más (y eso que siempre me gustó mucho).

Era un día muy especial. Varios cantautores, y más concretamente Marwan, Rash, Fran Fernández, Alejandro Martínez, Funambulista y Marino Sáiz, se reunían para dar un concierto conjunto durante dos pases (uno a las 19h y otro a las 21:30h) en tan mítico enclave del barrio de Chueca. Yo asistiría, una vez más muy bien acompañada, al segundo pase.

Llegué a Libertad 8 pasadas las 21h y me encantó ver el café lleno de gente, me encantó ser testigo y partícipe a partes iguales de la vida que sigue teniendo después de toda la que ha tenido, y que ojalá siga teniéndola durante muchos años más.

Entre saludos, conversaciones y risas, llegó la hora de entrar y situarnos a la mesa que teníamos reservada justo frente al escenario.

Cantautores nos alegran el miércoles y la semana en Libertad 8

Según tengo entendido, y creo que no me equivoco, el sarao éste de cantautores lo organizó Marwan. Y la verdad es que no me extraña nada. Él siempre organiza eventos de este tipo, conciertos para el recuerdo. Aún guardo en mi memoria un recuerdo muy grato y emotivo de aquel concierto de cantautores solidarios a favor de UNRWA, por los niños palestinos refugiados. Desde luego, el cantautor madrileño sabe cómo endulzarnos las noches. Y mira que es difícil hacerlo un miércoles, pero él siempre se las ingenia.

El primero en subirse al escenario de Libertad 8 en aquel segundo pase fue el barcelonés Alejandro Martínez. La canción con la que «abrió fuego» aquella noche de miércoles fue Una corazonada, que había vivido en directo hace poco en el precioso concierto que dio Jorge Marazu en la misma sala menos de un mes antes.

Después, llamó al escenario a Marino Sáiz para que tocara el violín junto a él en la siguiente canción: Sólo sabes hablar. Solamente habían transcurrido dos canciones y ya nos estábamos riendo y disfrutando de la música. Alejandro Martínez sentó las bases de lo que sería una gran noche.

Alejandro se volvió a quedar solo en el escenario y, sentado al piano, como estuvo durante toda su parte del concierto, y calificando al público de «selecto y de rápido aprendizaje» nos instó a acompañarle en el estribillo de la última canción propia que nos regaló: Niño estúpido. Creo que lo hicimos bien y le demostramos la rapidez de nuestro proceso de aprendizaje, ¿no?

 

 

Después, abandonó el escenario, aunque no por mucho rato, y dio paso a Marino Sáiz, quien había cerrado el primer pase del concierto multitudinario. El segundo en esta ocasión abrió su parte del concierto con Sin mí, una canción nueva que presentó el pasado sábado 30 de enero en su emotivo concierto en la sala Galileo Galilei.

Pero la parte emotiva no terminó ahí, pues Marino siguió con Este fin, una canción de Andrés Demian Lewin, por lo que continuó rindiéndole homenaje, como también hizo el pasado 30 de enero. A pesar de las lágrimas que me atrevo a vaticinar, tengo muchas ganas del concierto-homenaje que le rendirán a Lewin el próximo 16 de marzo en Galileo Galilei. Y también tengo muchas ganas de escuchar su último disco, La Tristeza de la Vía Láctea.

Tras el precioso homenaje que mi querido Marino le hizo a su amigo, con Alejandro Martínez al piano (ya te dije que no tardaría en volver al escenario), los dos músicos tocaron ¿Y ahora qué? del madrileño, otra vez haciéndonos partícipes del estribillo, otra vez quedando todo muy bonito, como estaba siendo esa fantástica noche de miércoles.

Por último, Marino al violín, Alejandro al piano y el público a los coros, disfrutamos de un estupendo medley de bandas sonoras de películas infantiles y, como también pasara en el último concierto de Marino, volvimos a ser niños por un rato.

Entonces, Alejandro Martínez se bajó del escenario y Marino presentó a Rash, pero se quedó para acompañar a su colega al violín, dando así por terminada la parte del concierto de cantautores varios durante la cual él fue el protagonista.

En este punto, he de decir que antes de aquel concierto no conocía a Rash. Bueno, técnicamente, le conocí media hora antes porque me lo presentó Fran Fernández, pero nunca había escuchado su música y me llevé una grata primera impresión.

La primera canción que cantó fue Antes, como ya decía, acompañado al violín por Marino. Después de sacarnos alguna que otra carcajada, su segunda canción aquella noche sería Mírame.

Una vez solo en el escenario, llegó el momento de llorar de la risa. Rash mencionó a Javier Krahe y nos contó que había hecho una canción que le rendía homenaje. No es que hablara de él ni se la dedicara ni nada, pero estaba inspirada en el estilo para componer del cantautor. Esta canción se llama Levantamiento y nos hizo llorar de la risa hasta a los que no estábamos para bromas aquel día. Y le ayudamos gustosamente un poco en los estribillos, todo sea dicho. Rash se despidió con Locamente humano y dio paso a Funambulista.

Hacía mucho tiempo que no disfrutaba de Funambulista, de Diego Cantero en directo, concretamente desde el julio pasado en un concierto conjunto con Lagarto Amarillo en el Teatro Egaleo de Leganés. Y tenía muchas ganas. Y me di cuenta de cuánto lo había echado de menos, especialmente en acústico. Y es que Funambulista me gusta tanto… Aún recuerdo cómo se me piantó un lagrimón la primera vez que escuché Sólo luz, allá por junio de 2011, cuando abrían los conciertos de Maldita Nerea. Y esa frase: «Tu mirada entre tantas miradas…». Es demasiado esa canción. Pero no nos adelantemos.

La primera canción que cantó Diego Cantero, con Alejandro Martínez, quien se quedaría al piano durante las cuatro canciones, fue Ya verás, para delicia de toda la sala. Una canción que me mata demasiado. Para continuar con otra que me remata: Quédate. A pesar de estar viviéndolo demasiado, con mis ojos ya bañados en lágrimas, lo estaba disfrutando como una enana. Y entonces llegó el momento del desastre, de la dulce destrucción. Sí: Sólo luz, a voz y piano. Y ya no pude retener más las lágrimas. Menos mal que, como dije al principio de esta crónica, estaba demasiado bien acompañada.

 

 

Y para terminar arriba, Diego y Alejandro se despidieron con Quiero que vuelvas, también con la inestimable colaboración del respetable. Y así terminó la parte de Funambulista de ese precioso concierto de cantautores. Y sí, nos quedamos con ganas de mucho más, pero lo bueno es que mañana mismo volveremos a ver a Diego Cantero y los suyos en directo. Y, además, ¡tocan en casa!

Íbamos cortos de tiempo, y ya que el «castigado» en el primer pase del concierto de cantautores había sido Marino, que sólo pudo tocar dos canciones, en esta ocasión le tocó la perra gorda a Fran Fernández, quien empezó su parte del espectáculo con Siempre quiero verte, que compartió con Marwan. Y para despedirse de su breve intervención, Fran Fernández interpretó Por lo que tiemblo al verte y, cómo no, pidiendo la colaboración del público.

Para ponerle la guinda al pastel de aquella fantástica noche de miércoles y cantautores, Marwan salió al escenario y nos regaló cuatro preciosas canciones. La primera de ellas fue Puede ser que la conozcas. Ya nos había advertido Marwan que la batería de su guitarra estaba próxima a acabarse, así que comenzó la canción con ella enchufada y cantando tras el micrófono, pero cuando, durante la segunda mitad de la canción, las pilas se agotaron definitivamente, Marwan no lo dudó un segundo y siguió cantando al aire, como permaneció hasta justo antes de la última canción de la noche.

En My Fest, el concierto benéfico que organizó Morgan Britos y del que ya te conté algo aquí, ya le pedí Mi paracaídas, gritando desde el público, pero no surtió efecto. Sin embargo esta vez, gracias a otro interventor que me vino de perlas, y sin necesidad de gritar, Marwan accedió a nuestras peticiones. No sin antes tocar Necesito un país, que ese día me tocó especialmente, por mi estado anímico y sus razones y por tenerle tan cerca cantando con todas sus ganas una denuncia social tan necesaria.

 

 

Y entonces sí, llegó el momento de Mi paracaídas y mi entrega total con el de Aluche. Para terminar con el concierto que me había sacado todas las emociones posibles y una sonrisa inevitable, Marwan enchufó la guitarra, se colocó, esta vez sí, detrás del micrófono, y terminó el concierto con Un día de éstos.

Te dejo un enlace con todos los vídeos que pude grabar aquella noche durante aquel fantástico concierto de cantautores, ¡espero que los disfrutes!

 

Y así fue como un día más y a pesar del dolor de garganta y de otras partes de mí misma, me fui a mi casa con una sonrisa, una sonrisa que me hizo darme cuenta, una vez más, de que en este mundo muchas veces la música es lo que me salva y es algo a lo que nunca voy a renunciar. Aquella noche de miércoles estaba en el lugar correcto y espero seguir estándolo muchos años más. Bendita música y benditos cantautores que me alegraron un miércoles de miércoles.

 

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