Mi vida de gira

César Pop en acústico en Libertad 8

Después del pequeño incidente de abril, por fin pude ver a César Pop en directo y ¿qué mejor que hacerlo en casa? La noche del jueves 12 de mayo fue mágica y nos costó dejar que su protagonista (el de la noche) se bajara del escenario.

César Pop en Libertad 8

 

Ya le tenía ganas a la música en directo del asturiano. De hecho, tenía entrada para ir a verle en abril con La Orquesta Pinha, pero era una época un poco rara mía conciertil y me quedé dormida al llegar del trabajo a casa… y lo lamenté mucho.

Por eso, la siguiente vez que supe de un concierto suyo, no lo dudé: ahí estaría el jueves 12 de mayo, siendo ahí el café Libertad 8. Y ahí estuve, en casa. Lo que no sabía es que me lo iba a pasar tan, pero tan bien, y que lo iba a disfrutar tanto.

César Pop vuelve a Libertad 8

Una vez ubicados en nuestros asientos y con la cámara y demás artilugios preparados para registrar cuanto pasara aquella noche, César Pop se subió al escenario, cogió su guitarra y sentado en un taburete nos deleitó con las primeras cuatro canciones de la noche: Una mujer especialPara verlo bajarNoticias del norteQué poco quererte tanto.

García Miranda, que viene siendo el mismo, ocupó entonces el taburete más bajo, el del piano, sí, para seguir haciendo magia durante ocho canciones más. Ahí ya nos advirtió que cantaría alguna que otra canción nueva (fueron cuatro en total), que no pasaba absolutamente nada si las grabábamos y las subíamos, pero que prefería que no fuera así. Y menos mal que no estaba mi querida M. a mi lado, para decirme, cual Pepito Grillo: «¿Eh, Beli?». Es ya una tradición. Ella sabe que nunca las subo, sólo una vez con una canción nueva de Jorge Marazu, pero porque no sabía que no se podía subir y en cuanto me lo dijo, el muchacho, la quité. ¡Hay que ver! Ya me quedé con la fama… Total, que le dije a César que yo grabaría, pero que no las subiría. Y así he hecho.

En esa maravillosa tanda de canciones a piano y voz hubo un par de temas nuevos, como ya comentaba, otro par de versiones: El breve espacio en que no está, de Pablo Milanés, que fue una grata sorpresa, pues es una de mis canciones favoritas; y Todavía una canción de amor, de Los Rodríguez (con letra de Joaquín Sabina), que fue otra gratísima sorpresa, pues es otra de mis canciones favoritas, de mi infancia… Vaya, parece que en cuanto a gustos musicales, César Pop y yo tenemos bastante en común. También tuvimos un interesante debate sobre si el veranillo es de San Miguel o de San Martín (a cuento de su canción).

También hubo espacio para los descubrimientos, que no estaba yo muy puesta en la música de Pop, y me quedé enganchada de Gota a gota. Esta primera parte al piano también incluyó Milonga tristeTen paciencia, que sí la conocía y me parece, sencillamente, una obra de arte.

 

 

Para cuando César volvió a coger la guitarra, hacia la mitad del concierto, yo ya estaba completamente enamorada de su música, de sus canciones… y ¡qué amor más bonito! Entonces, le tocó el turno a Sabía demasiadoLo que queda, otras dos que ya conocía. Era una total novata en la música de César Pop, así que estaba alucinando con el genial descubrimiento aquella mágica noche.

Paredes desnudas volvió a multiplicar mi amor ya infinito por la música de César, tras lo que vino otra de sus canciones inéditas (que estén TODAS en el siguiente disco, por favor) y, de nuevo, el protagonista de la noche volvió a sentarse al piano para deleitarnos con La próxima montaña y una hermosa versión de El marido de la peluquera, de Pedro Guerra.

Y ya iban 18 canciones, lo normal, pero si se creía que le íbamos a dejar irse tan pronto, lo llevaba claro. Así que César no se hizo mucho de rogar y nos regaló Toni 2, café teatro La pregunta del millón.

¿Que qué? ¿Que termina ya? ¡Venga, hombre! Que soy yo la que mañana tiene que madrugar… Y sí, se quedó. Y lo estaba agradeciendo enormemente, estaba disfrutando tanto… Entonces, César dejó el piano, de nuevo, por la guitarra para terminar con Te llames como te llamesFlacos y famosos, terminando un concierto maravilloso por todo lo alto. Y yo le dejé irse, palabrita, tanto es así que abandonó el escenario, pero ante los gritos de «otra, otra», César Pop no pudo sino volver para ponerle el broche de oro a una noche perfecta, la guinda del pastel, una ranchera nueva que espero, como él dijo, que esté también en el próximo disco.

23 canciones en total nos regaló aquella noche César Pop. Preciosa noche de mayo, jueves 12. Y no fueron más porque ya era forzar, pero yo me habría quedado otro par de horitas más disfrutándole. Vamos, que pienso repetir.

Puedes ver aquí todos los vídeos que grabé del concierto. Bueno, todos menos los estrenos universales. ¡Que los disfrutes!

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