Mi vida de gira

Cantautores Solidarios

Recuerdo la promesa pendiente de contar la experiencia del concierto de Cantautores Solidarios por los niños refugiados de Palestina, que tuvo lugar en La Riviera el pasado (pasadísimo ya) 21 de febrero.

Cantautores solidarios en La Riviera

 

Yo estaba muy emocionada por poder ver a Luis Eduardo Aute, cuya música lleva toda mi vida acompañándome, especialmente durante la adolescencia; el disco de Mano a Mano, en directo junto a Silvio Rodríguez, marcó un antes y un después en mi educación musical. Por supuesto que el cartel entero me encantaba, con nada menos que el ya mencionado Aute, Ismael Serrano, Marwan, Andrés Suárez, Funambulista y Luis Ramiro. Se anunciaba el que iba a ser uno de los mejores conciertos de mi vida. Y así fue.

Empezó el espectáculo con Funambulista, acompañado por Marino Sáiz al violín y Alejandro Martínez a los teclados. En realidad, Marino y Alejandro acompañaron a casi todos los cantautores durante prácticamente todo el espectáculo.

Mientras sonaban los primeros acordes de Quédate, comenzaron a brotar de mis ojos las primeras lágrimas, para gran sorpresa mía. Hacía mucho tiempo que no lloraba en un concierto; dos años, si no me falla la memoria (en mi descubrimiento de Andrés Suárez). Yo ya esperaba acabar a lágrima viva en éste, por la sensibilidad que ya llevaba a flor de piel, pero no tan pronto. Y si ya lloré con la primera canción, imagina lo que fue Sólo luz. De hecho, en el vídeo que grabé se aprecia claramente mi voz llorosa y desafinada, que me da vergüenza, pero sí: mata mucho ese «temazo». Espero que puedas perdonarme la voz horrible en los vídeos. Y ya no pude parar, porque después apareció el gallego del momento en escena para interpretar junto al murciano la mítica Ya verás, que nos dejó a más de uno con un nudo en la garganta y las cuerdas vocales afectadas de tanto gritar.

Andrés Suárez y Funambulista en La Riviera

 

Me calmé un poco con la actuación de Luis Ramiro, dado que no conozco mucho su música. Y pensé que con Andrés iba a ser mucho peor que con Funam, pero no. No derramé ni una sola lágrima. Fue tal el recibimiento que tuvo y la energía desbordante que colmó La Riviera, sobre el escenario y frente a él, que la emoción se tradujo en gritos, en lugar de lágrimas. Éstas volvieron con Marwan, especialmente con sus Carita de tonto y Un día de éstos. No conocía esta última canción, pero llegó hasta lo más profundo de mi ser y arañó… arañó por dentro.

Y, entonces, las lágrimas se convirtieron en llanto de emoción, de nostalgia de mi infancia, de mi adolescencia. Tras disfrutar de tres preciosas canciones de Ismael Serrano, La Riviera cantó hermosamente al unísono su mítica Papá, cuéntame otra vez y no pude evitar emocionarme muchísimo. Son tantos recuerdos… También me sorprendió que hacía muchos años que no la escuchaba y aún me la sabía «de pe a pa» o, mejor dicho, de «Pa-» a «-nam».

Tampoco pude contenerme cuando Aute salió a escena y nos regaló Las cuatro y diez, una canción que he cantado tantas y tantas veces durante toda mi vida… Después de interpretar Dentro y El niño que miraba el mar, salieron todos los cantautores al escenario para acompañar al filipino e interpretaron conjuntamente la archiconocida Al alba, que me devolvió el nudo a la garganta, me puso otro en la boca del estómago y me desgarró un poco más el alma. Estoy segura de que no fui la única.

Comprenderás que no ha sido fácil encontrar palabras que describieran todo lo vivido aquella noche. Y, como diría mi estimado Curucha, Marcel Curuchet, que en paz descanse: lo prometido está cumplido. Si quieres ver los vídeos del concierto, los encontrarás en mi canal de YouTube (no te rías demasiado de mi voz horriblemente emocionada) y, más concretamente, en esta lista de reproducción, los que he ido enlazando y los que no.

«Gracias a la vida, que me ha dado tanto». Entre otras cosas, la capacidad de vivir así la música. Termino este post, que tanto me ha costado escribir, con uno de los momentos más emocionantes de aquella noche. Que lo disfrutes:

 

 

Nos vemos on the road.
¡Feliz semana!

Deja un comentario