Mi vida de gira

Balance 2015: será 2016

El último día del año toca hacer balance. Este 2015 que se nos va ha estado lleno de emociones, viajes, música, amigos, sueños cumplidos, retos superados… Y la sensación a toro pasado, como sucede con los viajes, 2015 ha sido un año maravilloso en el que he sido muy feliz.

Balance 2015

Sueños cumplidos…

Hace dos días hizo un año que entrevisté a Andrés Suárez, que si me conoces o sigues este blog, sabrás que le admiro, soy muy fan de su música y le tengo mucho cariño. Se puede decir que terminé 2014 cumpliendo un sueño. Y empecé 2015 materializándolo: transcribiendo la entrevista, maquetándola con las maravillosas fotos que tomó Raquel García (al final de la entrevista), publicándola y difundiéndola… Hoy vuelvo a confesar que lloré de la emoción con la acogida que tuvo el resultado, fruto de mucho trabajo, dedicación y cariño, y de todos los comentarios bonitos. Estoy orgullosa de aquello.

Verás, yo soy periodista. Si estudié esa carrera entre otras disciplinas que me atraen, como Psicología, Informática, Magisterio Infantil, Matemáticas… es porque siempre he amado la música más que cualquier otra cosa, pero como talento para ser músico no tengo, decidí convertirme en periodista musical. Claro que la realidad siempre es muy distinta. Estudié la carrera y la amé. Desde Primero me metí de lleno en la radio y ya no la solté. De hecho, las prácticas de Quinto las realicé en Kiss Media. Recuerdo con mucho cariño a mis compañeros de allí. Hace poco les hice una visita.

Pero, al final, la vida me iba llevando por su lado y me despertaba a jarros de agua fría de mis ensoñaciones utópicas. Como cantaba John Lennon, mi gran ídolo, “life is what happens to you while you’re busy making other plans” (la vida es lo que te pasa mientras estás ocupad@ haciendo otros planes).

Pero nunca renuncié a mi sueño. El año pasado me enrolé junto a Raquel, que es de las primeras fans que conocí gracias a la música e internet, en 2004 (benditos foros) en una aventura con cuerpo de web y alma de sueño: Krinki.

No éramos muy ambiciosas: unos conciertos, unas crónicas, unas fotos… y algunas entrevistas vía mail, como a El Kanka o Marwan.

Todo cambió cuando una buena noche de octubre en Segovia, en un concierto de Ariel Rot para el que nos habían acreditado, se me ocurrió pedirle una entrevista. Yo, tan impulsiva como siempre. Y aceptó. Y quedamos tres semanas después en Madrid. Tres semanas que estuve sin dormir. Tres semanas que pasé tragándome entrevistas suyas. Tres semanas sin saber qué preguntarle que no le hubieran preguntado ya a uno de mis ídolos de la infancia y la adolescencia (Los Rodríguezsiempre). Y cuando él apareció en Leturiaga, todos los nervios se fueron y disfruté de la entrevista. La disfruté tanto… Y supe que era lo mío. Su email de enhorabuena cuando la publicamos fue otra prueba más de que estaba donde tenía que estar y haciendo lo que tenía que hacer. Me supo a gloria. Aún recuerdo cada una de sus palabras.

Vamos, que me estrené a lo grande. Y ya no paré. La de Andrés fue más especial si cabe, por lo fan que soy de su música y porque me sirviópara conocerle mejor (y quererle más). Le escribí un 24 de diciembre para felicitarle las fiestas y proponerle la entrevista y cinco días después nos reunimos en Lavapiés. Nunca me perdonaré haber llegado tarde (Madrid, Navidades, trabajo…). Él sí lo hizo.

Y así empezó 2015: con la satisfacción de estar haciendo algo que amaba, de estar cumpliendo sueños, y con la recompensa conmovedora de ver que gustaba lo que hacía.

Entrevista Andrés Suárez Beli

El master…

En marzo de 2015 comencé un master de Programación y Desarrollo Web. En ese momento tenía un trabajo por las mañanas, otro por las tardes y, por las noches, tres horas de clase hasta las 22h. Fue muy sacrificado. Tuve que dejar Krinki a un lado y mi blog, éste, lo actualizaba de Pascuas a Ramos. Muchos días lloraba de puro agotamiento. No me pasaba nada, sólo quería dormir. Entre un trabajo y otro, apenas tenía tiempo para comer y tenía que salir 15 minutos antes del segundo trabajo para poder llegar a clase. Llegaba a casa entre las 22:30 y las 23h sin fuerzas ni para levantar la cuchara (mamá tenía sopa preparada para mí casi todas las noches). Los jueves eran horrorosos, no veía el momento de que llegara el fin de semana para poder dormir (los viernes sólo iba a uno de los dos trabajos y podía echarme la siesta).

En abril, me contrataron a jornada completa en la empresa de las tardes y la cosa mejoró un poco (al menos me ahorraba uno de los desplazamientos a Madrid centro, porque estaba todo el día corriendo de un lado para otro). Y podría comer en casa.

Imagínate el tiempo y las ganas que tendría para ir a conciertos. No obstante, fui a unos cuantos, no muchos, durante esos cinco meses. Uno de ellos fue el concierto de cumpleaños de Marino. No podía faltar. Le quiero tantísimo… Pero fue un miércoles y casi me quedo dormida en la barra de la Galileo Galilei. Pero el concierto fue genial y Marino estuvo tan inmenso, que consiguió mantenerme despierta (a duras penas). Intentó convencerme para ir luego a tomar algo y así celebrar su cumple, plan que siempre acepto de buena gana, pero estaba muerta, así que esa vez decliné su oferta.

A pesar de todo, la formación me encantó. Siempre me ha atraído mucho la programación y aprendí un montón. El día que conseguí hacer un formulario de registro yo sola (con toda su funcionalidad), lloré de la emoción. Además, y lo más importante, conocí a unas compañeras que hoy son amigas con las que cualquier excusa es buena para quedar. Qué míticos eran los viernes de cañas al finalizar las clases… Al empezar el buen tiempo, comenzamos a quedar antes de clase cada día para hacer lo propio.

2015: año de viajes gratificantes

El 5 de agosto de 2015 fue la última clase del master y fue como firmar mi carta de libertad. Mucho tardé en hacer el primero de mis tan amados viajes musicales: el 9 de agosto ya estaba plantada en Gijón con el coche de mi madre (al día siguiente me reuniría con parte de mi familia en Viveiro) y mi pequeña maleta para disfrutar de un concierto de Andrés Suárez y el bandón, conocer la preciosa ciudad asturiana y lo mejor: visitar a una gran amiga. Y al día siguiente, a Galicia. Volvimos a casa el 14 y el 17 volví a subir, esta vez a Sanxenxo, esta vez sola. Llevaba varias semanas pensando en hacer un viaje sola cuando terminara el master, para estar conmigo misma, descansar y olvidarme de todo.

Hice coincidir mi viaje con el doblete acústicobandón de Andrés Suárez en el Náutico de San Vicente do Mar (O Grove, Pontevedra). El tercer día no podría ir al concierto que dio en su ciudad natal, Ferrol, porque ya tocaba volver a casa para celebrar el cumple de mi padre.

Aquel viaje fue muy gratificante. Disfruté mucho de estar sola y me acomodé a ese tipo de viajes, ya que soy muy independiente. Sobre todo, me encantaba sentarme cada noche en una silla de la terraza de mi habitación de hotel, con vistas al mar, un buen libro y una Estrella Galicia. Era mi ritual. Y vaya si lo disfrutaba… A partir de ahora, creo que voy a seguir viajando sola. Es genial.

Estrella Galicia San Xenxo

 

En ese viaje también volví a ver a gente muy querida y conocí a personas maravillosas. Esa noche marcó un precedente en mi manera de vivir los conciertos de Andrés Suárez, por primera vez en casi cuatro años.

Después de la escapada, volví nueva, renovada y amando Galicia más, si cabe. Y con ganas de mucho más. De muchos más viajes, de muchos más conciertos. Ése fue el primer viaje de 2015, pero no el último.

Este año he conocido muchos sitios: Gijón, Viveiro, Covas, Bares, Ribadeo, Sanxenxo, Cambados, Combarro, O Grove, Badajoz, Cáceres, Torrijos, León. También visité de nuevo lugares en los que ya he estado: Valladolid, por octava y novena vez este año; y Santiago de Compostela, por cuarta vez.

He descubierto que viajar con conciertos es lo que más me gusta hacer y no pienso dejar de hacerlo. Ya tengo 13 entradas para conciertos de 2016. 6 de ellos serán fuera de Madrid. Estoy deseando planificar más escapadas con conciertos, conocer más lugares… Y, por supuesto, aún no sé cuándo, pero en 2016 sé que volveré a pisar Galicia. Es una promesa. Y me apetece seguir viajando sola, conociéndome a mí misma, pero también seguir coincidiendo allá donde vaya con gente maravillosa. Me encanta conocer gente nueva. Y también quiero seguir disfrutando a cada paso de mi camino de la gente que he conocido y que, de una manera u otra, llenan mi vida. Este año, como siempre, como todos, he conocido a personas geniales gracias a la música en directo. Y espero que sigan formando parte de mi vida con contrato indefinido. 🙂

Y los conciertos tampoco han faltado. Después del master, se notó mi mono, pues no he parado. En total, este año he ido a 27 conciertos, que no está nada mal. Cada año que pasa estoy más segura de que la música es algo a lo que nunca voy a renunciar en mi vida. Sea cual sea mi estado de ánimo, la música siempre me acompaña, me salva, me abraza, me arropa… Especialmente en directo, donde por unas horas me olvido de todo y soy feliz.

La familia

Durante este 2015 también he disfrutado mucho de mi familia, que es lo mejor que tengo. En febrero se fue mi abuela materna, a quien hacía cuatro años que no veía, y la echo mucho de menos. No me imagino el momento de volver a Buenos Aires y comprobar que ya no está. De todos modos, siempre estará conmigo. Me da un poco de miedo volver, pero también tengo muchas ganas de reencontrarme con mis tíos y primos de allá, aunque uno de ellos nos visitó este año. Tal vez 2016 sea el año. Ojalá.

Si por algo me encantan las Navidades es por ver a toda mi familia reunida (la de aquí). Aunque, en realidad, nos gusta tanto juntarnos que utilizamos cualquier pretexto para hacerlo, así que esta época del año es sólo una más de tantas excusas, de tantas veces juntos. No renuncio a un asado familiar por nada del mundo (bueno, tal vez por un viaje con concierto, y no siempre).

Si mi tono de llamada es El Padrino, de Nino Rota, aparte de por lo mucho que me gusta la trilogía homónima, es por el peso que tiene mi familia en mi vida, por lo mucho que les quiero y disfruto.

Flecos

Siempre quedan flecos sueltos, siempre hay algo que no está del todo bien, pero lo importante es ponerle solución en la medida en que se pueda. Lo importante es afrontarlo todo con una sonrisa. Al final, todo se pone siempre en su sitio y acaba estando bien. Y aunque en 2015 he empezado a dar pequeños pasos en la dirección que quiero, algo me dice que será 2016 el año en que algo cambie para siempre.

Es verdad que este año, sobre todo después del master y por ciertos motivos, me he encontrado algo baja de energía, sin fuerzas para seguir dedicándome a Krinki, proyecto que tanto amo, salvo en ocasiones puntuales. Espero que eso cambie pronto.

Hay días de 2015 en los que sólo me apetecía meterme en la cama y no salir en una semana. Pero, como ya dije, será 2016, pues siempre hay que sonreírle al futuro, pase lo que pase, siempre será mejor.

Para 2016

Para 2016 creo que van a cambiar bastantes cosas, o eso espero. Lo que seguro es que van a seguir intactas mis ganas de vivir la música y de irla persiguiendo. No pienso renunciar a mis conciertos, a mis viajes, a mis viajes con conciertos, aunque tenga que sacrificar muchas otras cosas, porque es lo que me hace feliz. Espero seguir teniendo cerca a mi gente y seguir conociendo a más.

Pero, sobre todo, les pido a los Reyes Magos que pueda vivir haciendo lo que amo. Que progrese. Que evolucione. Que siga creciendo y aprendiendo. Que siga rodeada de buenos y bonitos. Que siga viviendo la música. Será 2016.

 

Muy feliz 2016. Será nuestro año. Brindo por ello.

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