Mi vida de gira

Andrés Suárez y Marino Sáiz en Alcalá de Henares

Que sí, que ya estamos con los formatos de conciertos, que ya sabemos que Andrés Suárez no se puede quedar quieto. En esta ocasión, nos regaló un concierto precioso junto a Marino Sáiz, un acústico muy especial, con esa magia a voz, guitarra y violín que me transportó a mis primeros conciertos del gallego en Galileo Galilei. El 2 de marzo vivimos una noche mágica en Alcalá de Henares.

Andrés Suárez y Marino Sáiz en The Green Irish Pub de Alcalá de Henares (Madrid)

 

Y me lo quería perder…

Pues sí. Pero tengo razones de peso. Verás, yo tengo ya mi entrada para el concierto del 4 de noviembre en el Palacio de los Deportes, que va a ser e-s-p-e-c-t-a-c-u-l-a-r. Y quiero disfrutarlo. A ver, yo disfruto todos los conciertos de Andrés, sean en acústico, con el bandón, en trío, cuarteto o tuna. Pero ya que el concierto de noviembre, despedida de la gira de Mi Pequeña Historia va a ser tan especial, quiero darme el gusto de echar un poco de menos los directos de Andrés Suárez, y así poder sorprenderme y maravillarme con cada cosa que ocurra sobre el escenario esa fantástica noche.

La cosa es que desde principios de año yo ya sabía que iría al doblete (semiacústico y bandón) de Toledo en enero; en febrero, también a un concierto en «acústico con Ovi» y, al día siguiente, con el bandón, en Valladolid; y en marzo, a un doblete, que al final se ha convertido en triplete, a saber con qué formatos, en Salamanca. De hecho, es muy probable que mientras estés leyendo esto yo ya esté en la ciudad castellano-leonesa o camino de ella.

Y consideré que eran más que suficientes conciertos para tener en la memoria hasta noviembre. Si, además, tenemos en cuenta que el de Alcalá de Henares fue un concierto cuya hora de comienzo iba a ser (y fue) las 22:30 y que sería (y fue) un miércoles, en la otra punta de la Comunidad de Madrid (¡que tardo menos en ir a Segovia!), teniendo que madrugar al día siguiente… pues imagínate, tenía todo en contra para ir.

Pues menos mal que al final fui, porque fue uno de los conciertos más especiales, para mí, de esta gira (aunque ninguno superará al de Torrijos).

 

Andrés Suárez y Marino Sáiz: magia en Alcalá de Henares

Y menos mal que no me lo perdí, porque me encantó. Gracias a M, que nos guardó un sitio de primerísimas en la cola, pudimos disfrutar del concierto desde la primera fila. Me encanta disfrutar el concierto de cerca, sin tener que elevar la cámara por encima de cabezas, ya sea ayudada por el monopié o sin ayuda; me encanta no tener obstáculos de visión; y me encanta ver luego esos vídeos; pero, he de reconocer, a pesar de todo eso, que me da un poquito de vergüenza estar tan cerca del escenario.

Lo mejor de esta ocasión es que utilicé una maleta abierta, que adornaba el escenario, para colocar mi bolso, mi sudadera, el estuche y las baterías de Canonita. Por cierto, no te he contado que me he comprado otra Canonita de segunda mano por Ebay. Ya no las fabrican y no me puedo arriesgar a quedarme sin ella cuando una de las dos deje de funcionar.

El concierto fue precioso, algo más corto de lo normal, aunque no mucho, pero precioso al fin. De cabo a rabo. Las risas entre canciones, los solos de Marino Sáiz, que llegan hasta la parte más sensible de mi emoción, las canciones de Andrés Suárez que, al final, son el motivo principal que me lleva a hacerme tantos kilómetros y a sacrificar tantas otras cosas por poder disfrutarlas, disfrutarlo.

Creo que hacía que no vivía un concierto de Andrés Suárez con Marino, sólo con Marino Sáiz, desde mis primeros conciertos de Andrés en Galileo Galilei. Y es que yo creo que es mi combinación favorita. Si me lees habitualmente, sabrás que quiero mucho a Marino, pero la magia que digo que desprende no pasa por el cariño que le tengo. Marino es capaz de transmitir cualquier emoción con las cuatro cuerdas de su violín. Siempre lo demuestra con creces y el pasado miércoles 2 de marzo en The Green Irish Pub de Alcalá de Henares no podía ser de otra forma… y no lo fue.

Del repertorio… ¿qué te voy a decir? Algunas de siempre y otras, no tanto. Volvió a tocar, como en Toledo, Tal vez te acuerdes de mí (esta vez sin Elia Velo) y Carta a Nairobi. Creo que es la primera vez en muchísimos conciertos (si no fue el primero) en que Andrés Suárez no tocó Más de un 36. Desde Cáceres, me había dado tiempo a echar de menos el maravilloso medley de canciones de Extremoduro. Y lo más reseñable del repertorio de aquella hermosa noche fue que Andrés cantó una canción nueva, de cuyo nombre no quiero acordame. No por nada, sino porque nos pidió por favor que no la subiéramos a ningún lado. Y yo cumplo. ¿Qué menos, si debe estar harto de que le grabe y nunca me ha puesto ninguna pega?

Ahora bien, desde mi punto de vista, el mejor momento de todo el concierto, o al menos el que yo más disfruté, fue cuando tocaron Benijo. Que sí, que Andrés hizo lo típico que siempre hace de meterse entre el público y cantarla a voz y guitarra, completamente al aire. Pero aquí viene lo bueno: Marino, desde el escenario, le acompañaba con su mágico violín. De nuevo estaba volviendo a mis primeros conciertos de Andrés Suárez en Galileo Galilei.

Hice lo que pude. Filmé a Andrés con el móvil y a Marino con la cámara. Acabé con un dolor de brazos horroroso, pero ¿sabes qué? Mereció la pena. Con esos dos vídeos que capturé, hice un montaje de ese momento, que fue tan especial; creo que al final quedó bastante emotivo, o al menos yo me emocioné al verlo. Quizá también sea por el trabajo que me dio montar el vídeo, pero la conclusión es que al final todo esfuerzo tiene su recompensa. Sé que no es un montaje perfecto (tenía que jugar con los planos que tenía), sé que me tiembla el pulso, sé que tiene muchos defectos, pero también sé que es perfecto porque está hecho con todo el cariño del mundo para dos personas a las que quiero mucho y para todos los que quieran disfrutarlo:

 

 

Aquella noche, ya madrugada del 3 de marzo, llegué a mi casa pasadas las 2:30. Me acosté pasadas las 3. No sé a qué hora me dormí, quizá y seguramente pasadas las 3:30. A las 7:30 me levanté, pues me esperaba la rutina. Pero no me importó que aquella maravillosa noche me robara horas de sueño (¡con lo que me gusta dormir!), como no me importa pagar el alto precio de la magia, como seguiré pagándolo siempre que pueda seguir viviéndola. Creo que sabes de lo que te hablo.

Pásate por aquí si te quieres hacer una idea en dos dimensiones de lo que vivimos esa noche tan bonita.

Nunca había elegido un formato de concierto de Andrés sobre otro (al principio de los tiempos, me gustaban más los acústicos). Pues bien, si me hicieran elegir uno de manera forzosa y excluyente, me quedaría con éste: Andrés Suárez y Marino Sáiz, voz, guitarra y violín (y, a veces, piano).

4 Comentarios

  1. Núria Núria
    10 Marzo, 2016    

    Beli,
    Como siempre parece que he podido disfrutar yo también de los dos con tu crónica y los visionados por yotoobe.
    Qué gran trabajo.
    Me queda menos de un mes para verlo en directo y no hay quien me aguante! Mi duda es con que formato nos sorprenderá.
    He pedido fiesta el 4 de noviembre. A ver si hay suerte y puedo ir a la despedida en Madrid.
    Te sigo leyendo.
    N

    • 11 Marzo, 2016    

      Núria, como siempre, muchísimas gracias por tus palabras. Saber que hay alguien al otro lado a quien le interesan las locuras que cuento significa mucho para mí. Espero que disfrutes mucho de Andrés (supongo que será con bandón si no especifican el formato), imagino que te refieres al 1 de abril. Y ojalá vengas el 4 de noviembre a Madrid («vengas», porque yo ahora mismo estoy en Salamanca) y nos podamos poner cara al fin.
      ¡Un abrazo!

  2. Paola Paola
    13 Julio, 2016    

    El audio del vídeo es genial, muchísimas gracias por hacer estas cosas. Ojalá haber podido estar ahí. No hay nadie más cercano que Andrés. Qué voz, qué pasada. La ejecución de la canción no puede emocionar más.

    • 14 Julio, 2016    

      ¡Hola, Paola!
      Muchas gracias a ti por leer y comentar.
      ¡Un saludo!

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