Mi vida de gira

Triplete de Andrés Suárez en el norte, parte I: Gijón

Cómo es la vida. Y cómo tira Andrés Suárez. Durante los cinco meses que duró el master, fui a seis conciertos contados. Desde que lo terminé, no hace ni veinte días, he ido a tres. Y no fueron cuatro porque ya tocaba volver a Madrid. Gijón y doblete en el Náutico de San Vicente do Mar. Nada mal, ¿eh?

Andrés Suárez en Gijón

 

Ya te dije que me iba de vacaciones, aunque preparé un post entre unas vacaciones y otras contándote un intimísimo y precioso concierto de Andrés Suárez en Galileo Galilei, presentando por primera vez en Madrid Mi Pequeña Historia, en formato acústico; otro de Coti en la plaza de la Remonta (Tetuán, Madrid); y los conciertos de Lagarto Amarillo y Funambulista en el teatro Egaleo de Leganés (Madrid).

Y sí: estuve en el norte, descansé, lo pasé muy bien y me liberé de ciertas cosas que me tenían atada. En cuanto a la música, vi a Andrés Suárez en Gijón, el 9 de agosto, y en el Náutico de San Vicente do Mar (O Grove, Pontevedra), los días 19 y 20 de este mismo mes, en acústico y con el bandón, respectivamente. Me faltó verle el 21 en Ferrol, su ciudad natal, pero con el triplete me vuelvo más que feliz.

 

Primera parada: concierto de Andrés Suárez en Gijón

Mi primer destino fue Gijón. En un principio, iba a ir el fin de semana del 7 al 9 de agosto, al concierto de Andrés, a conocer la ciudad asturiana y a pasar los días con una gran amiga que vive allí. Sin embargo, las cosas se torcieron cuando cambiaron el concierto de fecha y de sala, que estaba programado para el viernes 7 de agosto y lo pospusieron al domingo 9.

Por cuestiones presupuestarias y de disponibilidad, al final pasé sólo la noche del mismo domingo y tuve que hacerlo todo con mucho menos tiempo. Pero lo hice. Conocí la ciudad, estuve con mi amiga y disfruté del concierto de Suárez. Y, ¡ah!, tuve tiempo hasta para ir al Casino. Ya que el concierto era una sala del mismo edificio, había que aprovechar. Y había que apostarle al 9, ya que era el día que nos había reunido allí. Y gané (un poquito). Tenía que pasar.

Fue una alegría tremenda reencontrarme con mi amigo Marino Sáiz. Y una sorpresa, pues no sabía que el concierto iba a ser en eléctrico. Era la primera vez que el gallego tocaba en Gijón con el bandón, además de la primera parada allí de esta gira de presentación de su último trabajo discográfico, Mi Pequeña Historia. Como siempre, hay una lista de reproducción en mi canal de YouTube con los vídeos del concierto. Y ¿qué más te puedo decir? Si has vivido un concierto de Andrés Suárez, ya sabes que sobran las palabras. Como siempre, rebosante de energía. Como siempre, con las emociones a flor de piel. Como siempre, cargado de buen rollo. Como siempre, especial.

Cada vez me gusta más No saben de ti (la primera de la lista, que se reproducirá automáticamente cuando hagas clic en el enlace de unas líneas más arriba), especialmente con formato eléctrico. Cada vez me hace sentir más esta canción. Ya desde que era Canción a mi público me tenía cautivada, pero esta nueva versión, con mucha más fuerza y algunas estrofas desgarradoras, me ha atrapado totalmente. Aunque quizás a ésta le falten unos versos increíbles de la otra:

 

«¿Cómo puede ser un código penal y legalicen tu veneno?
¿Cómo hiciste lagrimear a aquel pintor que retrató tu soledad?».

 

Y a los que me preguntan si no me canso de ver siempre lo mismo, les digo que no, que, de hecho, nunca es lo mismo; cada concierto es único y mágico. Aunque sean las mismas canciones y hasta los mismos discursos. Cada concierto tiene detalles que escapan a los ojos comunes, pero que no pasan desapercibidos para quienes vivimos la música en directo como una forma de vida. Y aunque el formato del concierto y el repertorio fueran muy parecidos a los del concierto de Andrés Suárez en Valladolid, el de Gijón fue diferente. Todos lo son.

 

 

 

Vacaciones en Galicia, primera parte: Rías Altas

Al día siguiente, puse rumbo a Galicia, concretamente a Viveiro, en la provincia de Lugo, para pasar unos días de vacaciones con mi familia. Vimos Viveiro, Pozo da Ferida, la Praia das Catedrais, comimos muy bien… En definitiva, lo pasamos genial y descansamos, que falta me hacía. Cada vez me gusta más el norte.

El caso es que estas vacaciones fueron algo improvisadas, aprovechando que yo estaba en Gijón, «sólo» a 200KM de ellos, así que prodríamos reunirnos al día siguiente del concierto. Claro que yo ya tenía programada mi siguiente «subida» para el lunes 17 de agosto, así que, entre Galicia y Galicia, estuve tres días en casa. Y vuelta al norte.

Praia das Catedrais - Lugo

Vacaciones en Galicia, segunda parte: Rías Baixas

Y como necesitaba descansar, desconectar y todo eso que ya te conté mil veces, pues no lo dudé: llené una pequeña maleta (y un bolso, y otros dos más dentro de ése, y tres neceseres…), la metí en el maletero de mi coche y puse rumbo al norte, concretamente, a Sanxenxo (Pontevedra). Estoy muy contenta con mi elección, pues es un municipio con bastante vida, con varias zonas de interés turístico cercanas y a menos de 20KM del Náutico de San Vicente do Mar, donde se celebrarían los dos conciertos de Andrés Suárez, que prometían ser muy especiales. Y vaya si lo fueron.

He de reconocer que tenía algunas dudas sobre cómo iba a ser mi primer viaje sola, pero, a su vez, tenía muchas ganas de hacerlo. A ver, aclaro: he viajado muchas veces sola, pero nunca había estado varios días sola fuera de casa. Pues bien, hoy puedo decir que la experiencia fue inmejorable. Estar con uno mismo es muy positivo y agradable. Por ello, no descarto volver a hacerlo en un futuro.

Además, tuve la suerte de alojarme en un hotel familiar con una de las mejores relaciones calidad-precio que he encontrado en mi vida de gira, si no la mejor. El hotel Mardevela se encuentra situado en Sanxenxo, a tan sólo cinco minutos caminando del puerto deportivo, donde está toda la zona de bares y restaurantes, con unas vistas espectaculares. Todas sus habitaciones tienen terraza y vistas al mar. El hotel tiene un aspecto muy cuidado, nuevo y limpio. En las tarifas, está incluido el parking y el desayuno continental. ¿Qué más quería? Yo, desde luego, nada. Cabe destacar el trato, ya que está regentado por una familia, éste es muy cercano. Vamos, que te hacen sentir como en casa. Y como además tenía minibar en la habitación, todas las noches salía a la terraza a leer un ratito con una Estrella Galicia. Bueno, la última noche no, pues no llegué a una hora decente para hacerlo…

Yo lo tengo claro: volveré. Ya sabes que no tengo problemas en hacer campaña de desprestigio cuando considero que es merecida, pero, en este caso, mi valoración no puede ser más positiva.

Cervezas aparte (o no tan aparte), además del propio Sanxenxo, visité A Lanzada, Portonovo, Cambados, Combarro… y, claro, San Vicente do Mar. Hasta me hice una escapada una tarde a Santiago de Compostela a ver a unos amigos. Cada día estoy más enamorada de Galicia.

Dejaré la crónica de los conciertos de Andrés Suárez en el Náutico para otro post porque éste ya me está quedando muy extenso y, además, tenía pensado explayarme con el debate entre concierto acústico y con «el bandón».

Por lo tanto, nos leemos muy, muy pronto y te cuento y te enseño los conciertos de Andrés en el Náutico de San Vicente do Mar. ¡Quédate cerca!

 

¡Feliz fin de agosto!

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