Mi vida de gira

Andrés Suárez y el bandón en Arganda

Después de tres meses y medio, volví a ver a Andrés Suárez en directo. El pasado 25 de junio, celebrando un año justo desde la vuelta del gallego a casa, la sala Galileo Galilei, me dejé encandilar de nuevo por la Pequeña Historia de Andrés Suárez, acompañado por todo el bandón. Sumo y sigo.

Andrés Suárez y el bandón en Arganda del Rey

 

Celebrando vueltas

La última vez que vi a Andrés Suárez en directo, acompañado, solo y con el bandón, fue el pasado mes de marzo en el triplete que ofreció el gallego en Salamanca. Tres conciertos preciosos, mágicos e increíbles. El primero, con Ovi. El segundo, con todo el bandón. Y el tercero y último, solo. Fue un viaje conciertil genial, gracias al cual también pude conocer una ciudad maravillosa: Salamanca.

Desde entonces, no había vuelto a ver al gallego en directo, con lo que me encanta. Y, a decir verdad, no iba a ir a Arganda. Viviendo a varios kilómetros de Madrid por la A6, cruzar a la A3 me da bastante pereza. Vamos, que prefiero irme a Galicia que a cualquier ubicación al otro lado de Madrid. Además, mis viajes conciertiles suelen tener un interés turístico añadido: dormir fuera, conocer/volver a otras ciudades… no era el caso.

Pero tuve varias ofertas de entradas sobrantes a última hora. Rechacé la primera oferta y la segunda ya la interpreté como una señal: tenía que estar allí. No me equivocaba.

Andrés Suárez y el bandón en Arganda del Rey

Llegamos a Arganda del Rey a eso de las 19h, y con eso del calor, decidimos ir al bar más cercano a tomar algo refrescante. Ya sabes que yo no soy muy amiga de las esperas y las colas. Volvimos cuando ya habían abierto las puertas y ahí sí nos pusimos en la cola, que avanzaba ligera hacia el interior del teatro Casablanca.

Llevaba a una amiga de sorpresa total, no sabía a quién íbamos a ver. Ni se lo imaginaba. Hacía tiempo que me había pedido que «la llevara» a un concierto de Andrés Suárez, pero por unas cosas o por otras, no se había dado la ocasión. El hecho de que no hubiera carteles anunciando el concierto en los exteriores del teatro me ayudó bastante a mantener la sorpresa. Que hubiera gente en la cola cantando 320 días a grito pelado, no tanto.

Aun así, pude mantener la sorpresa hasta que entramos en el teatro, momento en el que nos topamos con un roll up promocional del concierto fin de gira que dará Andrés Suárez en el Palacio de los Deportes de Madrid el próximo 4 de noviembre. Sorpresa desvelada. Mi idea de mantener la intriga hasta que saliera el gallego a escena era delirante. No obstante, pude aguantar el misterio durante bastante tiempo.

Un reencuentro emotivo

Además de ver caras conocidas (y entrañables), estaba muy emocionada y algo nerviosa por lo que estaba a punto de vivir. Vale que tres meses y medio no es demasiado tiempo, pero desde hacía un año no había pasado tanto tiempo sin ver a Andrés Suárez en directo.

Para más inri, justo hacía un año de la vuelta del gallego a Galileo. Ya sabes que yo conocí los conciertos de Suárez en esa sala a la que me encanta llamar «casa» y tardé tres años en volver a verle actuar allí. Por eso, el concierto del 25 de junio de 2015 fue tan especial para mí. Tanto que hasta me salté la segunda parte de la clase de ese día del master que estaba cursando.

En aquella ocasión, fue un concierto acústico. Y aunque justo un año después el formato fuera totalmente distinto, la emoción fue muy parecida.

Primeras notas

En cuanto salió el bandón y empezaron a tocar las primeras notas, introductorias de Imagínanos, la emoción se tradujo en vello erizado y más humedad de la cuenta en los ojos. Todavía no había lágrimas, pero casi.

Imagínanos la sucedieron Voy a volver a quererteA media estrella. Me vine muy arriba. Estaba reviviendo tantos conciertos, tantos momentos, viajes, risas, emociones, música… estaba viviendo.

 

 

Después de Dublín, vino el momento Moraima, que me gusta llamarle. Aunque el gallego lo anuncia una canción más tarde, para mí está protagonizado por tres, a cual más bella: VuelveNecesitaba un vals para olvidarteEsta vez, si puedes. Ya está, ya no había nada que hacer, ya estaba llorando. Y cómo me gusta que la música me haga llorar y sentirme tan viva.

Con No saben de ti experimenté de nuevo esa sensación de sorpresa que viví en Salamanca: no recordaba las nuevas versiones de las canciones. Y aunque sea un pequeño «ajuste de color», con el coro inicial del estribillo a varias voces la canción gana mucho. Eso creo yo.

Durante Si llueve en Sevilla estuve intranquila porque se me cayó una batería de la cámara y estaba buscándola mientras grababa. Lo siento si el vídeo se mueve mucho.

Más sorpresas

Y, claro, después de tanto tiempo de ausencia, también me tocaba sorprenderme. La primera sorpresa de la noche fue con Perdón por los bailes. No sólo por que Andrés la tocara en un concierto con el bandón o la situara hacia la mitad del setlist. Lo más sorpresivo de la canción para mí fue el final: a cuatro voces y violín. Los dos Andrés, Luismi y Ovidio, cada uno de ellos hacía un coro distinto. Y así de bonito quedó:

 

 

Y, entonces, llegó una de mis partes favoritas: el acústico en medio del eléctrico. Se quedó Andrés Suárez solo en el escenario y así interpretó cuatro canciones, de una manera tan desnuda que duele y me llega hasta lo más hondo. Fueron Una noche de verano y demasiadas lágrimas. 6 + 4 y toda la nostalgia. Walt Disney y la mayor de las sorpresas. Pequeña historia de Marina y mi máxima emoción.

Pues sí, Andrés Suárez estrenó canción. Y no, no la conocía. Y sí, me encantó. Atendiendo a los deseos del protagonista de la noche, no he subido ni subiré el vídeo que grabé, al menos hasta que esta canción esté (espero) en el nuevo disco. Valdrá la pena esperar.

Con Te doy media noche ya había vuelto todo el bandón al escenario. Después de ésta, vino Así fue. Jo, no recordaba la versión celta-folk-llámalo X tan molona que también estrenaron en Salamanca. Me gusta tanto, pero tanto… que sí, acabamos en pie. No me lancé a bailar por el bien de los vídeos, pero ganas no me faltaron.

 

 

Recta final saltando de los asientos

Encarábamos ya las últimas canciones del concierto. Todo lo bueno se acaba. Comenzaba la recta final de este fabuloso concierto con No te quiero tanto, a la que llegué tarde por un inoportuno cambio de baterías. Nos habíamos puesto de pie hacia el final de Así fue y aún no nos habíamos sentado.

Y llegó el momento de volver a ocupar nuestras butacas. Benijo. Voz y guitarra al aire. Violín. Andrés paseándose por el teatro. Imagínate la emoción. No te lo imagines demasiado, te lo enseño:

 

 

Entonces salió a escena el resto del bandón, Suárez volvió al escenario y comenzaron a tocar Números cardinales. Y Andrés hizo un llamamiento. Dijo algo así como: «Familia, hay sitio aquí delante». Y allí que fuimos todos. ¿Teatro? En un momento lo convertimos en un concierto de los de pista, situándonos de pie frente al escenario.

Y así transcurrieron 320 días (Hace un año) y el medley Luz de Pregonda/Lo malo está en el aire, encargadas de ponerle el punto final al concierto.

Puedes ver (casi) todos los vídeos del concierto navegando por los que fui insertando o haciendo clic en esta lista de reproducción.

Pues sí, lo disfruté mucho. Además, hubo gente a la que me encantó volver a ver. No sé cuándo tendré ocasión de volver a disfrutar de la música de mi querido amigo Andrés en directo (¡en noviembre seguro!). Pero espero que caiga alguno antes… ya veremos. 🙂

¡Feliz semana!

 

PS: Gracias, J, por hacerlo posible. Si estás leyendo esto, ten claro que no olvido que te debo unas cuantas entradas ya y que no te escaparás.

2 Comentarios

  1. Núria Núria
    19 julio, 2016    

    Como siempre se nota la emoción en tu crónica.
    En junio volví a ver a Andrés en acústico íntimo (unas 200 personas) en un jardín precioso que hizo la noche aún más especial. Solo hace un mes y ya tengo ganas de volver a disfrutar de un concierto suyo. ¡¡Crea adicción!!
    En el concierto de Barcelona (sala Barts) cantó en ese orden las canciones jiji
    Espero poder organizarlo todo para ir en noviembre. El día lo tengo reservado como vacaciones del trabajo pero falta atar otros detalles.
    Sigo leyéndote y disfrutando de los vídeos.
    N.

    • 21 julio, 2016    

      ¡Muchas gracias por tus palabras! Claro que fue muy emocionante… Este año me quedo sin Náutico, pero a ver si puede caer otro concierto antes de noviembre.
      ¡Un abrazo!

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