Mi vida de gira

Adriana Moragues & Elvira Sastre en Galileo Galilei

El pasado miércoles 27 de enero disfruté de un concierto de Adriana Moragues y Elvira Sastre en Galileo Galilei. No fue la primera vez que las veía en directo, pero sí lo era en un concierto propio e íntegro de ellas, que ya tenía muchas ganas.

Adriana Moragues y Elvira Sastre en Galileo Galilei

Un poco de historia: cómo las conocí

A Adriana Moragues la vi por primera vez en directo como invitada en un concierto de Carmela, cuando aún era Mihermanapequeña (que no tengo), el 10 de abril de 2014 en María Pandora (Madrid). No sólo fue la primera vez que la escuché y la vi en directo, sino la primera noticia que tuve de su existencia, y fue un grato primer contacto con su música.

Cantó con Carmela una canción suya, de Adriana, que acababa de componer, A solas, cuando aún era Todavía estás. Recuerdo que me encantó, me pareció sencilla y preciosa. También recuerdo que Adriana Moragues dijo de ella, de la canción, algo así como que quedaría ahí, que no llegaría a nada. Y yo, muy en mi línea, capturé el momento y lo subí a YouTube. Y le escribí con el vídeo y le dije que la dejara que volara, a la canción, porque era (y es) preciosa. Y a juzgar por los likes que tiene el vídeo, mucha gente piensa como yo. En mi opinión, queda muy bien a las dos voces de Adriana y Carmela.

Por aquel entonces no conocía a Elvira Sastre o, mejor dicho, nunca la había visto ni escuchado recitar, pues sí que tenía en mi posesión sus hasta entonces dos libros: Cuarenta y Tres Maneras de Soltarse el PeloBaluarte. Si te soy totalmente sincera, no recuerdo cómo llegué a saber de ella, pero sí recuerdo que me encantaron esos dos libros, me encantó (y me encanta) cómo escribe, sus poemas, la manera de expresarse, cómo juega con las palabras.

El pasado 9 de febrero de 2015 eso cambiaría. Lo de no haberla visto nunca recitar en directo, digo. Aquel día hubo uno de mis conciertos favoritos en una de mis salas favoritas, Galileo Galilei. Mis conciertos favoritos son aquéllos en que actúan varios artistas, que cada uno de ellos toca dos, tres o cuatro canciones, que colaboran entre ellos o que, incluso, acaban cantando todos sobre el escenario, normalmente una versión de una canción mítica que todos conocemos. Mis conciertos favoritos son aquéllos que huelen a fiesta y a camaradería.

El del 9 de febrero pasado fue uno de ellos. Hace casi un año nos reuníamos en Galileo Galilei para disfrutar de uno de esos conciertos multitudinarios, bajo el nombre de De la Web al Escenario. Entre la cantidad de artistas convocados aquella noche, se encontraban Adriana Moragues y Elvira Sastre, ya como dúo. Y me encantó su parte del concierto.

En este punto del post, para ser totalmente sincera, he de confesar que me encantan las canciones de Adriana y los poemas de Elvira, pero la forma de recitar de ésta última, para mi gusto, hace que ambos (poemas y canciones) pierdan magia. No sé si es vergüenza, timidez o cualquier otro factor, pero creo que Elvira Sastre le pone poca emoción a su voz a la hora de recitar, y lo hace con un tono bastante plano. Pero, ojo, para gustos los colores y la mía es sólo una opinión más. Además, si fuera tan negativa, mi opinión, no habría vuelto a verlas. Eso, sí, lo que te venía a contar hoy: el concierto tan bonito que dieron Adriana Moragues y Elvira Sastre el 27 de enero en la sala Galileo Galilei.

Adriana Moragues & Elvira Sastre en Galileo Galilei

Cuando se apagaron las luces de la sala y se encendieron los focos, salió una chica al escenario, una chica que no era Adriana Moragues ni tampoco Elvira Sastre, pero que cantaba muy bonito. Después de tocar una canción llamada Aquella vez que te quedaste, se presentó como María Gutiérrez y tocó tres más: Maldita ciudad, una que era nueva y no tenía nombre, a la que me tomé la libertad de titular Luego, ya veremos y, por último, se despidió con Gritan las paredes. La verdad es que no la conocía y me gustó bastante lo que escuché.

 

 

Durante los días posteriores he investigado un poco por YouTube, todo lo que mi apretada agenda conciertil me ha dejado, y he de decir que me gusta mucho lo que hace María Gutiérrez. Espero enterarme de próximos conciertos que haga en la capital porque tengo serias intenciones de ir a verla.

Y es que ésa es otra cosa que me encanta de los conciertos: cuando a través de invitados conoces a artistas cuya existencia ignorabas y te gustan y ya tienes alguien más a quien ir a ver. Y el abanico se abre más. Y cuantos más colores tiene la paleta, más bonito y rico es el cuadro. Rico seguro, lo de bonito va en gustos.

Una vez que María Gutiérrez abandonó el escenario, aparecieron en el Basilio Martí, al teclado, y Manu Míguez, a la guitarra. Comenzaron a tocar y enseguida reconocí Tengo un plan (recuerda que tengo un don para identificar canciones). Efectivamente, salieron Adriana Moragues y Elvira Sastre a escena y entre versos y notas fue la canción con que comenzaron su parte del concierto aquella noche de miércoles.

Y así se fueron sucediendo canciones, poemas, música, palabras, juntos y revueltos. Todo escalofríos2012VuelveYo no quiero ser recuerdo… Y así varios títulos de su composición, algunas canciones de Adriana sin Elvira, algunos poemas de Elvira sin la voz de Adriana (pero sí su acompañamiento a la guitarra) y canciones con versos de Elvira intercalados.

Me encantó del concierto el buen humor de ambas y, especialmente, las anécdotas que contaba Adriana Moragues, claramente la más habladora de las dos. Fueron varias las ocasiones en que los allí presentes estallamos en carcajadas debido a alguna anécdota o algún comentario de la cantautora.

Para mí, el momento más bonito de la noche, aunque toda ella fuera preciosa en sí, fue cuando ambas rindieron homenaje a Luis García Montero y Quique González interpretando, recitando, tocando, cantando Aunque tú no lo sepas. Consiguieron ponerme la piel de gallina, los pelos de punta y los ojos húmedos.

 

 

Después de eso, y ya en la recta final del concierto, Adriana Moragues se quedó en el escenario con Basilio Martí y Manu Míguez para interpretar a piano, dos guitarras y voz Por lo que venga, una canción preciosa, que no conocía y que me encantó. Además, tiene detrás una historia muy bonita (y graciosa, contada por ella). Resulta que por su miedo a los aviones, en un vuelo comenzó a hacer una lista con todas las cosas que había hecho en su vida. Escogió un puñado de ellas para escribir esta canción. Y el resultado es perfecto.

Volvió Elvira Sastre al escenario y juntas interpretaron A solas, esa canción que te decía al principio que nació llamándose de otra manera, que fue lo primero que escuché de Adriana Moragues y que conmigo no pudo tener mejor carta de presentación. Esta vez, como en aquel concierto multitudinario del febrero pasado, con algunos versos de Elvira hacia el final de la canción.

Abandonaron el escenario y tras los gritos de «otra, otra», volvieron a salir para interpretar una versión distinta, más eléctrica quizás, de la canción con la que habían abierto el concierto aquella noche: Tengo un plan (yo le pedí Lo que soy después de ti a Adriana, pero no coló).

En definitiva, el concierto fue precioso, me gustó mucho y quedé aún más encandilada con la voz de Adriana Moragues, que saca preciosa sin apenas esfuerzo aparente, y los versos de Elvira Sastre, que también parecen brotarle casi involuntariamente, directos de su corazón al papel.

Si quieres hacerte una idea en dos dimensiones de lo que fue, aquí tienes todo lo que capturé del concierto.

Terminó el concierto y nos fuimos a casa, que al día siguiente había que madrugar. ¡Es lo que tiene ir a conciertos entre semana!

 

 

Próximas crónicas: Iván Ferreiro en el Nuevo Teatro Alcalá y Marino Sáiz en Galileo Galilei, ambos el 30 de enero (no, de momento no tengo el don de la ubicuidad).

Próximos conciertos: Andrés Suárez en acústico (hoy) y con el bandón (mañana) en la sala Porta Caeli de Valladolid. Concierto benéfico MyFest, el sábado en Madrid.

Te iré contando… Que termines bien la semana y pases buen finde. Cuando leas esto, seguramente yo ya esté de camino a Pucela o vagando ya por sus calles…

Un abrazo.

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