Mi vida de gira

2014: entre el debe y el haber

Como buena libra que soy, tiendo siempre al equilibrio, así que eso de hacer balance cada año me encanta, aunque no recuerdo la última vez que lo hice. Y a pesar de que, día a día, 2014 haya podido parecer y ser un año duro, mirando en barrido hacia atrás, creo que ha sido un gran año. Es probablemente uno de los años en los que más he sufrido, pero también en el que más feliz he sido.

Beli Galicia balance 2014 entre el debe y el haber

 

Terminaba el año pasado diciendo que 2014 sería un año genial y, aunque no ha sido ni remotamente como me esperaba, ciertamente lo ha sido (genial). Cuando me refiero al sufrimiento, tan lejano ya que casi está olvidado, sin duda no ha sido fútil, sino que éste ha servido para encontrar respuestas de relevancia innegable a través de la introspección. Respuestas que hoy me hacen una persona mucho más entera, liberada y feliz.

También he aprendido a perdonarme y a perdonar, a perdonar incluso cuando la otra persona no quiere ser perdonada, pero, como dice Marwan, perdonar es una «flor que uno se regala a sí mismo». Y eso es, sobre todas las cosas, lo que he aprendido este año: a ser yo misma por encima de cualquier otra cosa.

Muchas veces tomamos decisiones que van en contra de nosotros mismos por lo que creemos que es un bien mayor, pero, en realidad, no hay mal peor que traicionarse a uno mismo. Y yo sé que me equivoco muchas veces (¿qué sería de mí sin las equivocaciones? ¿Y sin lo que aprendo de ellas?), pero me encanta ser como soy, con todos mis errores. Y no hay mayor tranquilidad de espíritu y de conciencia, mayor felicidad, que la de estar conforme con lo que uno mismo es y quererse. Y yo no sólo estoy conforme, sino que estoy orgullosa de ser como soy, aun consciente de todos mis defectos y todas mis meteduras de pata. Pero ¿qué le voy a hacer? Yo soy más de equivocarme y pedir perdón que de agachar la cabeza… Y aunque pudiera hacerle algo, tampoco querría.

Soy valiente. Ojo, que eso no es nada con lo que se nazca, que se sea y punto. Ser valiente es una elección. Yo he sido muy cobarde, especialmente en mi infancia y mi adolescencia, pero ahora elijo ser valiente. Y no es fácil, claro que no lo es. Cuesta echarle un par de narices a ciertas situaciones y arriesgarlo todo… Pero, de nuevo: prefiero hacer eso que quedarme sin hacer nada y nunca saber. Además, te cuento un secreto: nunca, nunca, nunca me he arrepentido de algo que he hecho, aunque haya salido mal. Sin embargo, de lo que sí me arrepiento es de lo que no he llegado a hacer, justamente por cobarde.

A mí siempre me merece la pena ser valiente. Habrá otros a los que no les merezca la pena lo que obtienen al salir de su zona de confort y dejar la cobardía a un lado… Bueno, eso forma parte del balance de cada uno y si lo que pierden por no arriesgarse no les vale ese riesgo, entonces tampoco será tanto lo que pierdan, ¿no? Y si, por ejemplo, yo no valgo la valentía de alguien, entonces ese alguien tampoco vale la mía. Entonces, ¿por qué preocuparse? Vaya lío, pero creo que se ha entendido. Je.

Y centrándome más en el mundo blogger, con mi incursión en Krinki en octubre, he dejado de lado este blog y el de Sonrisa x Defecto, de mucho más reciente creación. Esto me da, ciertamente, mucha pena, pues si creé éste último era para seguir dándoles mucha vida a los dos. Tenía mucha ilusión en mantenerlos actualizados, pero no he encontrado tiempo. Lo cierto es que en los últimos días del año la salud me ha castigado un poco por no dejar descansar la mente entre una oficina, la otra y a lo que de verdad me gustaría dedicarme: el periodismo musical. Gracias a esta nueva aventura, he podido entevistar a artistas a los que admiro mucho, como, por ejemplo, Ariel Rot, Funambulista o Marwan (¡y los que quedan!). Así que también se puede decir que en 2014 me he reencontrado conmigo misma y el camino que quiero seguir. Y en cuanto a Mi vida de gira propiamente dicha, ¡tampoco me puedo quejar! No he contado los conciertos a los que he ido, pero seguro que sobrepasan la veintena… No, no me quejo. También me provoca mucha felicidad comprobar, año tras año, cómo mi pasión por la música en vivo no decrece sino que, al revés, va en aumento o, en el peor de los casos, se mantiene intacta. Después de tantos años, será que es muy verdad.

Además, ha sido un año en el que he viajado a varios lugares que no conocía y me han encantado. Siempre me ha gustado mucho viajar, pero este año especialmente he descubierto la necesidad de salir de vez en cuando para desconectar de todo… Y sí, este año me he reconciliado con la playa.

Beli Galicia balance 2014 entre el debe y el haber

 

Por último, 2014 ha sido un año de tranquilidad con respecto a los afectos. Estoy muy agradecida por las personas que forman mi vida, especialmente mi familia y mis amigos, y muy feliz por poder seguir compartiéndola con ellos y con los nuevos que van llegando. Y he aprendido a no apenarme por aquéllos que se van. Si lo hacen, sus motivos tendrán. Y siempre dejan buenos recuerdos y, casi siempre también, algo que aprender. Además, ¡la vida da muchas vueltas! ¿Quién sabe si alguna vez nos volveremos a cruzar? Ya no me preocupa, ya no amarro. Que, como tan bien dice Jorge Drexler: uno sólo conserva lo que no amarra.

¿Propósitos para 2015? Que mi vida siga de gira, seguir dedicándome a lo que me gusta, sacar tiempo para mantener actualizados mis blogs, seguir aprendiendo y creciendo y seguir sintiéndome orgullosa de mí misma cada día.

¡Muy felices fiestas!
Te deseo lo mejor para el nuevo año que entra.

Un abrazo,
Beli.

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